<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314</id><updated>2012-01-09T10:33:10.332+01:00</updated><title type='text'>nunca contentos</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>101</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-5325411379563440594</id><published>2011-03-14T13:06:00.001+01:00</published><updated>2011-03-14T13:06:54.163+01:00</updated><title type='text'>En mi mano.</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/tea4three/5525524665/" title="nunca contentos by Tea 4 three, on Flickr"&gt;&lt;img src="http://farm6.static.flickr.com/5173/5525524665_958dc851fa.jpg" width="500" height="333" alt="nunca contentos" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-5325411379563440594?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/5325411379563440594/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/03/en-mi-mano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5325411379563440594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5325411379563440594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/03/en-mi-mano.html' title='En mi mano.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm6.static.flickr.com/5173/5525524665_958dc851fa_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-4682259245091946238</id><published>2011-03-02T13:48:00.002+01:00</published><updated>2011-03-02T13:58:02.730+01:00</updated><title type='text'>Los planes no se improvisan.</title><content type='html'>La llave de contacto gira con suavidad. El motor arranca. Primera. Segunda. Tercera. Todo lo que hay al otro lado de la ventanilla, comienza adquirir velocidad. Cinco minutos para las dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no quiero saber nada de armas, ¿me entiendes? Conduzco y punto.&lt;br /&gt;-Vamos a ver, ¿estás o no estás? Cógela.&lt;br /&gt;-Déjala, joder, no ves que no tiene ni puta idea de estas mierdas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las manos le tiemblan sobre el volante. Y sudan. Una mujer con un carrito comienza a cruzar el paso de cebra. Duda. El pedal del freno parece haberse desplazado un poco más a la izquierda de lo que estaba antes. El coche se detiene dando varios tirones.&lt;br /&gt;-Son los nervios. Cálmate. Vamos, cálmate. No tienes más que conducir hasta allí- Se mira en el retrovisor. Tiene la frente perlada de sudor –Las gafas. No te has puesto las gafas- Rebusca en la guantera. Se ajusta las gafas de sol de pasta negra mientras la mujer del carrito termina de cruzar la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No vamos a tardar más de quince minutos. Te quiero en la puerta a las dos y cuarto. Y cuando digo las dos y cuarto, digo las dos y cuarto, y no a las dos y diez, y que te vea todo el pueblo esperando frente al banco. ¿Me coges?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera. Segunda. Tercera. Cambio de rasante. El océano. Las gaviotas vuelan sobre la zona de descarga del puerto. Tendría que haberle convencido de que se quedaran a vivir allí, olvidarse del banco. Y de Mario. El mar podría traerles el golpe de suerte que necesitan. Nunca se sabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tu amigo es un gilipollas. Y lo sabes.&lt;br /&gt;-Tranquila, es un buen tipo, sólo que se pone un poco tenso con estas cosas. Arriesga mucho.&lt;br /&gt;-Como todos. No te olvides.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos y cinco. Diez minutos para y cuarto. Duda sobre el cálculo del tiempo que han repasado mil veces durante los últimos tres días. Tal vez ha ido más rápido de lo que debería a las afueras del pueblo. Si gira a la derecha por la calle que se abre unos metros más adelante, seguramente pueda volver al punto donde se encuentra y retrasar un poco su llegada. Desde donde está, ya puede ver la sucursal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No quiero una jodida improvisación en este baile. Los planes no se improvisan. Por eso son planes. Para improvisar te esperas a que yo haya sacado mi trasero del banco y estemos a cien kilómetros de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El intermitente repiquetea. Gira a la derecha. Es una calle estrecha. Primera. Segunda. Prohibido girar a la izquierda. Perfecto. El intermitente repiquetea de nuevo. Gira a la derecha por segunda vez. Otra calle estrecha. Sus ojos se topan con una furgoneta. Está en medio de la calle, cortándola. Tiene las puertas abiertas de par en par, cargada hasta arriba de rollos y rollos de telas. De todos los colores. Frena en seco. El corazón comienza a latirle a mil por hora. Mira a un lado y a otro. De uno de los comercios de la calle sale un hombre que se dirige a la furgoneta. Descarga un rollo de tela.&lt;br /&gt;-Disculpe. Oiga. ¡Perdone!&lt;br /&gt;-¿Eh?&lt;br /&gt;-Necesito pasar.&lt;br /&gt;-Sí, claro, guapa. Cinco minutitos.&lt;br /&gt;-No, verá, yo necesito pasar ahora.&lt;br /&gt;El hombre entra en la tienda con la tela al hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando yo te diga, sales cagando leches. Te subes al coche por la puerta de atrás. Yo iré delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Necesito pasar YA. Joder. Joder. ¡Joder!&lt;br /&gt;Golpea el volante con las dos manos. Comienzan a picarle por el hormigueo del golpe. Marcha atrás. Suelta el freno. Acelera. Mira por el retrovisor. Un golpe seco inunda sus oídos. Se desplaza hacia delante a pesar de que lleva puesto el cinturón de seguridad. Silencio. Ve un vehículo justo detrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días, señorita. Si es tan amable, ¿me deja sus papeles?&lt;br /&gt;-Ah, sí, sí. Por supuesto. Los papeles… Están, verá el coche es alquilado, es alquilado, ¿sabe? Yo, yo no… no soy de aquí, ¿sabe?&lt;br /&gt;-Perfecto, perfecto. Los papeles, señorita. Si es usted tan amable.&lt;br /&gt;Nota como el sudor se acumula encima de su labio superior. Sus axilas comienzan a mojarse. Una gota fría se escurre entre su cuerpo y el sujetador. Resbala por su tripa. Los pantalones se le pegan a los muslos.&lt;br /&gt;-Señorita, tranquilícese. ¿Se encuentra usted bien?&lt;br /&gt;-Sí, sí. Estoy bien… Tenía que pasar simplemente y no ví… Yo no… Lo siento es que yo…&lt;br /&gt;Los oídos se le taponan en un zumbido ensordecedor. Las dos y trece. Los planes no se improvisan. No quiere un puto fallo en su jodido baile. Las dos y cuarto. Huele el mar. Oye las gaviotas. Tenía que pasar. Simplemente tenía que haber pasado ya.&lt;br /&gt;-¿Por qué tenía tanta prisa?&lt;br /&gt;Los planes no se improvisan.&lt;br /&gt;-¿Señorita?&lt;br /&gt;Por eso son planes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-4682259245091946238?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/4682259245091946238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/03/los-planes-no-se-improvisan.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4682259245091946238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4682259245091946238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/03/los-planes-no-se-improvisan.html' title='Los planes no se improvisan.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-3118152985487372512</id><published>2011-03-01T11:28:00.002+01:00</published><updated>2011-03-01T11:33:06.794+01:00</updated><title type='text'>Me gustaría sentarme a la mesa.</title><content type='html'>Me gustaría sentarme a la mesa. Que el sol de primavera entrara por la ventana e inundara todo de luz. Que oliera a pan recién comprado. A la cebolla y al ajo de tus sofritos. Al suavizante de la ropa que acabaras de tender. Que llegaran los sonidos tan familiares del ascensor subiendo y bajando, la puerta de algún vecino al cerrarse, los ladridos de la perra de abajo, el de los pájaros… el de los coches al ponerse en verde el semáforo de la esquina.&lt;br /&gt;Me gustaría sentarme a la mesa y que habláramos de todas las cosas que nos dejamos por decir. Aunque también me conformaría con sentarme, tenerte enfrente y que no habláramos de nada en especial.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-3118152985487372512?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/3118152985487372512/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/03/me-gustaria-sentarme-la-mesa.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3118152985487372512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3118152985487372512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/03/me-gustaria-sentarme-la-mesa.html' title='Me gustaría sentarme a la mesa.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-6115402782618488222</id><published>2011-02-21T17:06:00.000+01:00</published><updated>2011-02-21T17:07:00.220+01:00</updated><title type='text'>¿Les reconoceríamos?</title><content type='html'>-¿Tú crees que ha sido feliz?&lt;br /&gt;-¿Quién, la abuela?&lt;br /&gt;-Sí.&lt;br /&gt;-Pues no sabría qué decirte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido de la cafetería rellena los huecos de su conversación. Batas blancas, uniformes verdes y todo tipo de indumentaria de pacientes o familiares se colocan en fila, arrastrando las bandejas por la repisa de la barra, esperando su turno para la caja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me sorprende cómo habla de su pasado, parece que lo ha cambiado por completo. Obvia a personas que jugaron un papel muy importante en su vida, y me refiero en concreto al abuelo, que parece no querer recordarlo… Da la sensación de que por fin se siente libre para hablar con su propia voz, para decir lo que le hizo infeliz, para quejarse. Es como si ahora estuviera diseñando la vida que quiso vivir y por la que no se atrevió a luchar…&lt;br /&gt;-Es difícil valorarlo. Con el grado que tiene de alzheimer, es muy complicado saber cuánto hay de su subconsciente retocando el pasado y qué hay de puro azar; de simple desconexión neuronal.&lt;br /&gt;-Ya, lo entiendo… Pero no puedo evitar pensar estas cosas cuando estamos con ella; me refiero a cuando la escuchamos hablar de esa vida que no ha tenido, borrando y cambiando cosas que de alguna manera a mí me parece inconscientemente voluntaria… Supongo que es absurdo lo que digo; habla el alzheimer y no ella, pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena el móvil que está sobre la mesa de al lado. La dueña, una mujer de unos cincuenta y tantos años, levanta los ojos por encima de las gafas que se le han resbalado por el puente de la nariz y mira la pantalla. Con movimientos pausados lo coge y, tras una conversación corta, cuelga, cierra el libro y se levanta. Sobre la mesa queda una taza con restos de alguna infusión, probablemente té, el sobre del azúcar perfectamente doblado, como si fuese un acordeón, y una tetera metálica que ha rebosado su contenido, que se habrá enfriado sobre el pequeño plato blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sabía que estuvierais aquí.&lt;br /&gt;-Siéntate, estamos tomando algo. ¿Qué tal te encuentras?&lt;br /&gt;-Cansada.&lt;br /&gt;-Se te nota en la cara, deberías irte a descansar. Ella está bien. Desubicada pero bien.&lt;br /&gt;-Lo sé… Ahora me marcho, pero antes tomaré algo caliente.&lt;br /&gt;-Quieta, no te molestes, me voy a pedir otro café, ¿qué quieres?&lt;br /&gt;-Una manzanilla, por favor. Toma dinero.&lt;br /&gt;-Anda, anda…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grupo de personal del hospital toma la mesa que la mujer con gafas de vista cansada acaba de abandonar. ¿Médicos? Más bien enfermeros. Traen cafés, bollos y alguna coca cola. Son ruidosos, hablan más alto que la mayoría de los familiares que están en la cafetería. Para ellos estar allí, no tiene más connotación negativa que la de estar en la cafetería del trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me estaba comentando, antes de que llegaras, que no puede evitar tener la sensación de que la abuela ha eliminado partes de su vida con las que parece no sentirse especialmente feliz; como si no sólo fuera el alzheimer el que cambia las cosas de sitio.&lt;br /&gt;-No me digas más. Yo también lo he pensado. ¿Cómo es posible que de alguna manera asuma que ha tenido hijos, pero elimine por completo tantos años de matrimonio? Cuando habla de él, parece que lo hace con algún antiguo resquemor y la verdad…&lt;br /&gt;-Es que es difícil de entender, y no me refiero a no entender lo que hace su enfermedad, sino a no entender el motivo por el que de unos años a esta parte todo parece un infeliz conformismo. Él no era un hombre machista, para ser un hombre de su época… Tendría sus cosas, pero…&lt;br /&gt;-Pero nosotras nunca sabremos realmente lo que fue. Ni lo que fue él, ni lo que fue ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo de enfermeros de la mesa recibe efusivamente a otras dos colegas que se acercan a la mesa. Buscan sillas para poderse incorporar al grupo y, tras pedir permiso por distintas mesas para llevarse las sillas vacías, se sientan y comienzan a comer los donuts que hay en el centro de la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué hablabais?&lt;br /&gt;-De lo que me estabas comentando de la abuela y de esa supresión de partes de su vida como si de algo casi voluntario se tratara.&lt;br /&gt;-Yo también lo había pensado.&lt;br /&gt;-¿Ah, sí? A mi me llama mucho la atención, pero claro, con esta enfermedad todo es posible…&lt;br /&gt;-Desde luego no podemos negar lo evidente, pero también es cierto que en estos últimos años parece haber aflorado en ella esa persona que antes nunca levantaba la voz…&lt;br /&gt;-Pues a buenas horas…&lt;br /&gt;-No seas tan dura con ella, las mujeres antes no eran lo que somos ahora.&lt;br /&gt;-Ya, pero es que cualquiera que nos oiga se pensará que su marido la tenía anulada, y sinceramente, nada más lejos de la realidad que eso.&lt;br /&gt;-Yo ya lo he dicho antes: nunca sabremos lo que fue.&lt;br /&gt;-¿Qué quieres decir?&lt;br /&gt;-Nada, joder, sino que simplemente ser sus nietas no nos permite saber a ciencia cierta quiénes fueron en realidad y qué ocurrió entre ellos.&lt;br /&gt;-¿Realmente crees que no les conocemos? ¿No son esas personas de las que nuestros padres han aprendido unos valores, que a su vez nos han intentado trasmitir a nosotras?&lt;br /&gt;-No lo sé, lo que digo es que imagínate que cualquiera de los dos pudiera sentarse a esta mesa con la misma edad, más o menos, que tenemos nosotras ahora. ¿Les reconoceríamos? ¿O nos encontraríamos con dos personas a las que realmente no conoces porque simplemente han ejercido de tus abuelos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-6115402782618488222?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/6115402782618488222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/02/les-reconoceriamos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6115402782618488222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6115402782618488222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/02/les-reconoceriamos.html' title='¿Les reconoceríamos?'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7217599944169565898</id><published>2011-02-11T13:03:00.001+01:00</published><updated>2011-02-11T13:06:20.926+01:00</updated><title type='text'>Una librería de color verde.</title><content type='html'>Existe una librería de barrio situada en la esquina de un edificio de granito gris y de fachada antigua y austera. El esqueleto exterior del establecimiento es de madrera y está pintado de verde oscuro, color que hace resaltar el polvo que se acumula en los bordes biselados de los ornamentos que enmarcan las letras del nombre de la librería. Están pintadas de un color dorado que el paso de los años ha envejecido y agrietado. La puerta de la entrada es ligera, acristalada aún con un vidrio que hace aguas y que distorsiona la visión de los mundos que separa. Cruje al abrirse, pero es un crujido suave, que da la bienvenida dejando escapar el olor de los libros que se acumulan en las estanterías. La puerta roza suavemente las varillas metálicas del avisador que hay colgado sobre la entrada y que acompaña al crujido suave con su alegres tintineos metálicos. El interior rebosa tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena el teléfono de la mesa. La bandeja de entrada del Outlook tiene tres mensajes nuevos. Mi compañera de al lado estornuda. Tres veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Existe una librería de barrio situada en un edificio de granito gris y de fachada antigua y austera?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7217599944169565898?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7217599944169565898/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/02/una-libreria-de-color-verde.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7217599944169565898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7217599944169565898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/02/una-libreria-de-color-verde.html' title='Una librería de color verde.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-5937237375731667889</id><published>2011-02-06T19:57:00.000+01:00</published><updated>2011-02-06T19:58:30.345+01:00</updated><title type='text'>Dejémonos de eufemismos.</title><content type='html'>La misma fuerza y determinación que tú empleaste durante doce años para salir adelante y continuar con vida, te vino devuelta y multiplicada en virulencia para terminar con todo en unos meses. Doce años de lucha. Unos meses para la rendición.&lt;br /&gt;Sí, dejémonos ya de eufemismos: es una larga y penosa enfermedad. Es cáncer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/02/02/oncologia/1296661045.html&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-5937237375731667889?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/5937237375731667889/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/02/dejemonos-de-eufemismos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5937237375731667889'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5937237375731667889'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2011/02/dejemonos-de-eufemismos.html' title='Dejémonos de eufemismos.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1616738649862020612</id><published>2010-05-19T18:16:00.003+02:00</published><updated>2010-05-19T23:58:09.615+02:00</updated><title type='text'>La Señorita Groucott.</title><content type='html'>La Señorita Groucott planta margaritas en la parte delantera del jardín. Las margaritas son de un blanco impoluto. Con el centro amarillo,  como el sol. Hace muchos años que ya no brilla sobre ella el astro abrasador de España. Por eso lo aparta de sus pensamientos y se concentra en las flores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las rodillas raspadas de Gerardo estaban cubiertas de piedrecitas y de sangre. No se atrevía a balancear las piernas como hacía habitualmente cuando entraba corriendo en la cocina y se sentaba en la enorme mesa de madera del centro, a esperar el pan tostado con azúcar que Manuela le servía cada tarde de merienda.&lt;br /&gt;-Niño, hoy llega tu nueva maestra.&lt;br /&gt;-Ummm…&lt;br /&gt;-Tu padre ha dicho que vas a aprender por fin inglés como buen hijo de tu madre.&lt;br /&gt;-Yo no quiero aprender inglés, Nuela.&lt;br /&gt;-No digas tontadas, niño, tú tienes que aprender la lengua de tu madre y san se acabó.&lt;br /&gt;-Mi madre está muerta. Y no voy a poder hablar inglés con los hijos de la Hortensia.&lt;br /&gt;-Pues lo hablas conmigo, niño. Porque tú vas a aprender inglés como que me llamo Manuela Torralba.&lt;br /&gt;-¡Pero si tú no sabes ni jota de inglés!&lt;br /&gt;-Yo no sabré ni jota de muchas cosas, niño, pero de otras sé más latín que el Señor Párroco, ¿estamos? Anda, déjame ver esa herida, que no puedes ir por ahí sangrando como un cochino – Manuela soltó un cachete sobre la parte del muslo que el pantalón corto de Gerardo dejaba al descubierto -¿No eres ya muy mayorcito para andar desollándote las rodillas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Señorita Groucott retira los matojos que han comenzado a salir entre los pensamientos. Son hojas verdes. Frágiles. Y gráciles. Se curvan con delicadeza, como cintas delgadas, sobre las flores que crecen casi al ras del suelo. Le recuerdan a los cabellos despeinados, salidos de la severidad de un moño perfecto. Como sus mechones que ahora oscilan, blanquecinos y casi quebradizos, mientras trabaja en su jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido de las cigarras hacía más latente el calor de aquella tarde de verano. Gerardo y Julián estaban sentados detrás de los aparejos de labranza. Habían robado pan y miel, aprovechando que Nuela descansaba para dejar pasar las horas de más calor.&lt;br /&gt;-¿No decías que con este calor Julita se volvía a su casa?&lt;br /&gt;-Estoy convencido de que no aguanta otro mes de agosto con esta chicharra. ¿Has visto lo blanca que es?&lt;br /&gt;-Sí, ¿y lo colorada que se pone cuando le da un poco el sol?- Julián se relamió el dedo índice antes de que la miel se deslizara y cayera al suelo – Mi madre dice que esta tierra no está hecha para las señoritas inglesas.&lt;br /&gt;-¡Y es que no lo está! Julie Groucott debería volverse a Londres a tomarse su dichoso té con pastas. ¡Estoy harto de sus estúpidas clases!- Gerardo se puso en pie de un salto y, contoneando sus caderas, comenzó a imitar a su maestra- “Mr. Gerard, listen to me, please. If I say Peter eats some bread…”&lt;br /&gt;-¡Niño, cierra ahora mismo esa bocaza que Dios te ha dado, si no quieres que te deje las posaderas inservibles para los próximos meses! ¿Qué diría tu madre si te viera comportándote se esta manera? ¡Sinvergüenza! ¡Esta no es la educación que tu señor padre te ha dado! Y tú, gandul, deja de comerte nuestra miel, ¡anda y que te alimente tu madre!- Manuela apareció de improvisto, agarrando de una oreja a Gerardo, mientras Julián se escabullía como alma que llevaba el diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Señorita Groucott atusa con esmero las flores de lavanda que impregnan de delicioso olor sus manos. La tormenta de verano que cayó la semana pasada, ha arruinado alguna de las esbeltas y altas ramas de las flores. La lavanda siempre ha sido una de sus plantas favoritas para el jardín. Consiguió incluso que creciera en esa tierra castigada por el calor del seco verano español. A Manuela le gustaba. Al Señor le gustaba. Hasta llegó a gustarle a Gerardo... Aspira la fragancia de sus manos, mientras obvia las venas hinchadas y cubiertas por una piel frágil y envejecida. Todo se vuelve lavanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gerardo entró como una exhalación en cocina.&lt;br /&gt;-¿Dónde está la Señorita Groucott?&lt;br /&gt;-¡Ay, niño, mira que te he dicho que ya estoy vieja y que me vas a matar de un susto cualquier día de estos!&lt;br /&gt;-Nuela, déjate de palabrería. ¿Dónde está la Señorita Groucott?&lt;br /&gt;-Ya sabes que se avecinan tiempos difíciles y que no era seguro para ella quedarse con nosotros. La Señorita Groucott ha vuelto a su casa, a Londres. Se fue temprano, esta misma mañana. Su tren partía de la capital a la hora de comer.&lt;br /&gt;Gerardo se quedó mudo ante la gran mesa del centro de la cocina. Hacía tiempo que había dejado de sentarse en ella balanceando las piernas. Ahora apoyaba sus dos puños cerrados sobre la superficie lisa e impoluta.&lt;br /&gt;Manuela se acercó a el y le sujetó la cara con su mano regordeta y castigada por tantos años lavando ropa en el río.&lt;br /&gt;-¡Oh!, ¿a qué viene ese silencio?- le obligó a mirarla a los ojos- Vaya, vaya… ¿no será, niño, que ya empiezas a ser un hombrecito?... Sí, sí, no me lo niegues, tu corazoncito hace tilín por la Señorita Groucott…&lt;br /&gt;-Déjame en paz, vieja Nuela, ¿qué sabrás tú? – Gerardo le dio un manotazo para librarse de su férrea mano. Salió de la cocina con el mismo ímpetu con el que había entrado.&lt;br /&gt;-Sé más latín que el Señor cura, niño, más latín que el cura…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Señorita Groucott recoge las herramientas del jardín y, junto con los guantes desgastados y ennegrecidos por la tierra, las deposita en una cesta de mimbre. Su espalda, curvada mientras prodigaba sus cuidados a las flores, tarda en responder a su nueva y erguida postura. Da los primeros pasos de camino a la casa con un lento balanceo. El sol se pone tras los árboles que delimitan el final de su jardín. Pero no es un sol como el de España. Hoy tiene los recuerdos de aquellos años en la punta de la lengua. Incluso siente añoranza del beato silencio de las reuniones de las mujeres del pueblo los domingos por la tarde y del sol abrasador del verano. Llegó allí huyendo, aunque quiso vestirlo con un desinteresado acto de ayuda fraternal hacia la familia española de su prima fallecida. Y huyendo cerró sus días allí, ante la amenaza de una guerra que tornó los silencios de los domingos es agujeros negros llenos de miedo y desconfianza. No había vuelto nunca más a España. Ya no quedaba nadie allí que se esforzara en parecer más refinado y educado para impresionarla. Y sin embargo nunca había dejado de huir de aquel calor con el que vivió sus últimos días en España.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1616738649862020612?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1616738649862020612/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2010/05/la-senorita-groucott.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1616738649862020612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1616738649862020612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2010/05/la-senorita-groucott.html' title='La Señorita Groucott.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7005286685281321899</id><published>2010-05-13T13:06:00.004+02:00</published><updated>2010-05-13T18:44:31.781+02:00</updated><title type='text'>Gazpacho sin guarnición.</title><content type='html'>Natalia sorbe el gazpacho de la cuchara de acero inoxidable. Le ha echado agua y ninguna guarnición. Porque el gazpacho le repite. Coge un trozo de pan y comienza a comerlo con la mirada perdida, mientras las migas caen sobre el cuenco lleno del líquido aguado. Mastica con la boca semiabierta. Si en el comedor no hubiera ese zumbido, mezcla de conversaciones sobre trabajo, risas, algún que otro timbre de móvil y la televisión de fondo, el resto de los comensales escucharían el sonido de la bola de pan chascando entre sus molares y mezclándose con la saliva.&lt;br /&gt;Natalia quiere ser agraciada. Quiere ser estética. Quiere elegancia. Quiere meterse en uno de esos cuerpos estilizados de los anuncios. De las películas. Casi cada tarde, al salir del trabajo, termina entrando en alguna gran cadena internacional que desperdiga la moda por la ciudad a un coste más que accesible para bolsillos como los suyos. Siempre se lleva a casa alguna nueva versión del jersey que ya compró la semana anterior. U otros pantalones casi idénticos a los que estrenó hace ya tres días, pero que tienen unas pinzas en la cintura porque se han vuelto a poner muy de moda. Sea cual fuere la nueva adquisición, se la pone siempre al día siguiente, sin otorgarle al deleite del estreno ninguna dilación. Natalia se niega a si misma lo efímera que es la sensación que le proporciona cada estreno acerca de tener estilo y sentirse guapa. Ella no reconocerá nunca que es una sensación que sólo puede disfrutar desde que se viste por las mañanas hasta que llega a la oficina. Porque según entra en el edificio donde trabaja, comienza a comparar su elección con la de otras compañeras, que jamás sorben el gazpacho de la cuchara de acero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7005286685281321899?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7005286685281321899/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2010/05/gazpacho-sin-guarnicion.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7005286685281321899'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7005286685281321899'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2010/05/gazpacho-sin-guarnicion.html' title='Gazpacho sin guarnición.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1274061136427918634</id><published>2009-11-20T14:34:00.008+01:00</published><updated>2009-11-23T23:01:50.030+01:00</updated><title type='text'>Fuga.</title><content type='html'>Los aplausos que emite el televisor se mezclan con la risa del hombre que se encuentra sentado en el sillón. Los reposabrazos están desgastados. La risa suena entrecortada, como el rebuzno de un cuadrúpedo pulgoso y el silbido de unos pulmones llenos de humo. El hombre es joven. Su aspecto es descuidado.&lt;br /&gt;-Payaso, deja de reírte como un animal, ¡joder! ¿Es que no te han enseñado educación?&lt;br /&gt;-Pero es que está muy graciosos, tío, en serio, ven a ver esto.&lt;br /&gt;El otro hombre está sentado a una mesa. De formica. Descascarillada prácticamente por todo el borde ennegrecido. Redonda. El humo del cigarro que está fumando se arremolina por su pelo canoso. Suficientemente largo para rasgar la columna de humo gris que se eleva hasta el techo. Suficientemente corto para no crear mechones ensortijados.&lt;br /&gt;La habitación se queda en silencio. La televisión da una tregua y entre ellos no se producen más intercambios verbales.&lt;br /&gt;El sonido del centrifugado de una lavadora llega desde la ventana abierta de la cocina. Que está a oscuras.&lt;br /&gt;De nuevo risas a medio rebuzno silbante.&lt;br /&gt;-Payaso.&lt;br /&gt;-Déjame en paz, capullo.&lt;br /&gt;- Que te…&lt;br /&gt;El teléfono móvil se enciende. Su pantalla parece blanquecina desde donde el hombre del sillón está sentado. La vibración lo hace moverse sobre la superficie lisa y casi sin brillo de la mesa redonda. El zumbido vibrante se mezcla con el sonido del tono. Es como el de un teléfono antiguo. Aunque tal vez más disonante.&lt;br /&gt;-¿Si?&lt;br /&gt;El hombre del sillón deja de mirar la pantalla de la televisión que hace reflejarse distintos tipos de luces sobre sus retinas. Mira a su compañero.&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;El humo del cigarro ondea sin mezclarse ya con el pelo canoso. El hombre sentado a la mesa se ha echado para atrás, haciendo crujir el respaldo de la silla.&lt;br /&gt;-Pues me da lo mismo cómo, pero ya lo estáis encontrando, tú y la panda de payasos inútiles que tienes como ayudantes. Porque yo te voy a moler a hostias. Pero él te va a cortar los huevos.&lt;br /&gt;El móvil se estrella sobre la formica de la mesa. La ceniza del cigarro se cae dentro del cenicero mugriento y el humo rompe su homogénea ascensión.&lt;br /&gt;-¿Qué pasa tío?&lt;br /&gt;La última calada extiende el humo blanquecino por la habitación, alcanzando al hombre del sillón. Una mano furiosa pero con movimientos pausados, aplasta la colilla sobre el montón de ceniza petrificada.&lt;br /&gt;-Se ha escapado.&lt;br /&gt;-¡No jodas!&lt;br /&gt;-Cuando han llegado al piso, no estaba. Simplemente no estaba. Y se atreve a decirme que no lo encuentran. ¡Cómo si pudieran permitirse no hacerlo! ¡Payasos!&lt;br /&gt;-Esta vez si que la han cagado…&lt;br /&gt;-Les voy a moler a palos. Estoy hasta los huevos de esta panda de inútiles.&lt;br /&gt;El hombre sentado a la mesa se reclina sobre ella y con la mirada perdida, comienza a reírse. Su risa es ronca, pausada. Como el ronroneo de un gato viejo.&lt;br /&gt;-Tío, ¿de que te ríes?&lt;br /&gt;Las pupilas del hombre se empequeñecen. Enfocan a la figura sentada en el sillón.&lt;br /&gt;-Les ha dejado una nota. Un papel firmado. Steve McQueen pone. Steve McQueen… ¡Será cabrón!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1274061136427918634?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1274061136427918634/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/11/firmado.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1274061136427918634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1274061136427918634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/11/firmado.html' title='Fuga.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8958824692341996877</id><published>2009-10-14T18:49:00.001+02:00</published><updated>2009-10-20T09:41:56.177+02:00</updated><title type='text'>Hija de Orilion.</title><content type='html'>La laguna reposa entre las paredes rocosas de la montaña, como si alguien hubiera hecho un hueco profundo en su cúspide para depositarla allí. El agua es negra. Tan negra que emite un reflejo perfecto de las rocas que la rodean. Silba el viento en la cumbre. Pero a orillas de la laguna tan solo corre una brisa fresca que hace titilar levemente a las pequeñas flores que crecen en los bordes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación está prácticamente a oscuras. La única luz que rellena los contornos de las cortinas es anaranjada. Proviene de la farola de la esquina de la calle.&lt;br /&gt;Aunque no está completamente dormida, tampoco está despierta. La sangre le bombea con violencia. Oye su respiración agitada. Y sin embargo se siente sumida en un sopor parecido al de las noches de verano en las que no se mueve ni un ápice de aire. Comienza a dolerle la cabeza. Le duele el cuerpo. Como si sus músculos o sus huesos estuvieran siendo golpeados, estirados y ajustados a un nuevo contorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agua se mece en un suave oleaje, que lame las rocas situadas al borde con un sonido casi imperceptible. El silencio cubre la superficie del agua, sin que el viento que se arremolina en las alturas perturbe la tranquilidad de la laguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabe si es de día o de noche. Pero necesita salir de la cama. El dolor que le ha martilleado durante horas ha remitido a un leve cosquilleo que comienza en la planta de sus pies y termina en la coronilla, donde siente su pelo erizado. Sea lo que sea lo que le ocurre, no está intranquila. De algún modo comprende que ha permanecido esperando ese momento durante mucho tiempo. Se desprende del pijama y busca a oscuras unos vaqueros y una camiseta. Mientras termina de abrocharse los pantalones, se da cuenta de que su cuerpo ha adquirido una musculatura muy definida. Se acaricia los brazos. Parece que su piel está adherida a sus músculos como formando una coraza infranqueable. Busca las llaves del coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento frío hace que sienta el sudor como miles de agujas clavándosele en la piel. Tiene los músculos de las piernas tensos y calientes. El ejercicio que supone el ascenso por la ladera de la montaña, le ha expandido los pulmones que reciben el aire frío y limpio. Huele a tierra. A roca. Minerales. Huele a los pequeños arbustos que crecen en las alturas. Huele el agua negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los motivos que le han llevado a aquel lugar le resultan imposibles de explicar. Debería estar aterrorizada. Y sin embargo no recuerda haberse sentido jamás más tranquila que en ese ascenso a una laguna que no ha visto jamás y que, sin embargo, conoce a la perfección. Su cuerpo ha cambiado. Sigue cambiando a cada paso que da. No ha parado de transformarse desde que los latidos en la sien se mezclaban con la luz de la farola sin que ella acertara a distinguir si estaba despierta o dormida. El habitáculo del coche se le había ido haciendo cada vez más pequeño mientras conducía, en medio de la oscuridad, por la antigua carretera hasta las viejas pistas de esquí. Piensa en cual será su aspecto en ese preciso momento. En cómo será cuando llegue al agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Flotarás sólo si eres su hija.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Detiene sus pasos para descalzarse en un punto indefinido en la montaña. Sus pies se han ensanchado, sus uñas son más oscuras y fuertes. Su piel es extremadamente blanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Flotaré.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al asomarse al borde, contempla la ilusión óptica que genera la oscuridad de la laguna. La luna está sobre su cabeza y a sus pies. Las nubes corren por el cielo y se arrastran veloces por el interior de la montaña. Por fin ha llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío del agua lo cubre todo con un estallido rápido. Su cuerpo se adentra en la oscuridad del agua, resaltando aún más la blancura que ha adquirido su piel en las últimas horas. Todo se vuelve sordo. El viento para. Siente la pesadez de su cuerpo hundiéndose más y más. Las burbujas de aire ascienden raudas a la superficie llenándolo todo de destellos de color ámbar. El agua, que ha entrado a través de sus fosas nasales por la violencia del choque contra la superficie, tiene un sabor metálico. Cierra los ojos.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Flotaré.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Una bocanada de aire le llena los pulmones como si fuera la primera vez que respira. La brisa que corre por la superficie le parece cálida en contraste con el contacto helado del agua. La oscuridad está llena de matices, que le hacen parpadear varias veces para asegurarse de que no son las gotas de agua que le corren por el rostro, las que están desvirtuando su visión, llena de los colores apagados que a partir de ese momento va a aprender a distinguir y a apreciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bienvenida. Bienvenida. Bienvenida.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Voces cantarinas comienzan a llenar su cabeza de sonidos. Son voces hermosas. Armónicas. Elegantes. Pausadas. Cristalinas. Son las voces de los seres que, aferrados a las paredes rocosas, la contemplan con sus ojos cubiertos de un humor blanquecino. Una luz débil, que se va volviendo cada vez más resplandeciente cuanto más la mira, proviene de sus cuerpos blancos. Desnudos. Extremadamente musculosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bienvenida, hija de Orilion.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8958824692341996877?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8958824692341996877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/10/hija-de-orilion.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8958824692341996877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8958824692341996877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/10/hija-de-orilion.html' title='Hija de Orilion.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-3995201109780849606</id><published>2009-09-23T17:31:00.001+02:00</published><updated>2009-09-23T17:34:18.716+02:00</updated><title type='text'>¿Qué duele más?</title><content type='html'>La traición es la puñalada que se da por la espalda. Pero también lo es esa otra que estás viendo venir. ¿Qué cuál duele más? Yo lo tengo claro. La que ves venir. Porque cuando te dan la puñalada, entras en una red de tiempo y espacio vacíos. No hay dolor. No hay sonido. Ni siquiera hay color. Luego, poco a poco vas saliendo de ese limbo suspendido de la nada y comienza a palpitar la herida. Y duele. Pero de lo que más se resiente uno es de haberlo estado viendo venir y no haber dejado de confiar y de dar soporte al traidor, al que nunca has dejado de mirar a los ojos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-3995201109780849606?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/3995201109780849606/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/09/que-duele-mas.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3995201109780849606'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3995201109780849606'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/09/que-duele-mas.html' title='¿Qué duele más?'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-4312563530187063063</id><published>2009-09-14T14:13:00.004+02:00</published><updated>2009-09-14T14:48:38.405+02:00</updated><title type='text'>Fichas en el tablero.</title><content type='html'>Dolor de cabeza. Busca las fichas y forma la palabra sobre el tablero. Headache.&lt;br /&gt;-No vale.&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;-Porque tienes que decidirte en qué idioma quieres jugar. No puedes formar primero la palabra “quebranto” y que ahora me salgas con “headache”.&lt;br /&gt;Mira las fichas de color hueso. Será por el dolor de cabeza por lo que no se concentra. Debería haberse tomado algo más fuerte; el paracetamol esta vez no le va a ayudar en nada.&lt;br /&gt;-Eso tampoco vale.&lt;br /&gt;-¿El qué no vale?&lt;br /&gt;-El movimiento que acabas de hacer. El alfil sólo se mueve en diagonal.&lt;br /&gt;Mira el tablero. ¿A qué estábamos jugando? Contempla el alfil, de color hueso, que recoloca en el escaque correcto. Percibe como su contrincante asiente con la cabeza. Aunque por cómo continúa mirándola, ya sabe que ella perderá la partida. No sabe jugar al ajedrez y ese maldito dolor de cabeza no le va a permitir pensar con claridad.&lt;br /&gt;-¿Quieres un café?&lt;br /&gt;-Eh… Bueno, sí, ¿por qué no? Aunque yo nunca tomo.&lt;br /&gt;-Lo sé, por eso he preparado una cafetera antes de que vinieras.&lt;br /&gt;Con las piezas que descansan fuera del tablero puede formar la palabra cafeína. Cierra los ojos. Empieza a sentirse mareada. ¿Por qué nada tiene sentido?&lt;br /&gt;-¿Lo vas a querer solo o con leche?&lt;br /&gt;Abre los ojos.&lt;br /&gt;-Solo. Pero con mucho azúcar. Creo que me estoy mareando.&lt;br /&gt;Escucha el tintineo de la taza sobre el plato. Escucha el café vertiéndose en la taza y huele su aroma. El fluir del líquido oscuro parece hipnotizarla. Contempla las pompas que se forman alrededor de las paredes de la taza. El nivel del café comienza a subir muy rápido y termina desbordándose.&lt;br /&gt;-Estás… El café… Se ha salido.&lt;br /&gt;-No te preocupes, ahora viene Mosh y lo limpia.&lt;br /&gt;-¿Quién es Mosh?&lt;br /&gt;-El gato.&lt;br /&gt;Se sienta de nuevo frente a ella y sorbe el café con una tranquilidad pasmosa. Ella no se atreve a tocar su taza, que reposa en un charco negro a punto de salirse también del plato.&lt;br /&gt;-Ya tiene azúcar, no te preocupes por removerlo, que no se saldrá más.&lt;br /&gt;Levanta su taza y bebe. Hacía mucho tiempo que no tomaba café. El sabor es dulce, como los caramelos de crema de café. El primer sorbo, rápido y corto, le sabe delicioso. Comienza a beber más deprisa. Pero de repente se para. Prefiere condurarlo. Está demasiado bueno como para terminarlo de un trago.&lt;br /&gt;-No te quedan demasiadas fichas. Vas a tener que esforzarte. Y recuerda que sólo puedes saltar con el caballo.&lt;br /&gt;Mira de nuevo sus fichas: equino. ¿Pero no era cafeína hace unos minutos?&lt;br /&gt;Sin saber de dónde ha salido, un hermoso gato gris se pasea por el borde de la mesa, directo hacia su taza rebosante. No hace ningún sonido. Su cuerpo parece ingrávido. Extremadamente elegante. Es tan hermoso que parece irreal. Su pelaje ondula con los movimientos de sus patas. Es gris. Como la ceniza. Y sus ojos son verdes. Imponentemente verdes. Como las esmeraldas, aunque ella intenta buscar otra comparación, porque nunca le ha gustado la expresión “verde esmeralda”. El felino comienza a lamer el café de su plato. Y ella no puede evitar arrepentirse de no habérselo bebido de golpe. Ahora no se atreverá a beber lo que quede en la taza, si es que queda algo, porque el gato hace desaparecer el café rápidamente con su rosada y fina lengua.&lt;br /&gt;-Le encanta el café.&lt;br /&gt;-Ya veo.&lt;br /&gt;El cuerpo del gato le impide ver las fichas que tiene reservadas para la siguiente palabra. Contempla todas las que quedan en el tablero. Son sus alfiles de color hueso y la reina negra de su contrincante. Comienza a buscar en su mente palabras relacionadas con el ajedrez. ¡¿Por qué no prestaría más atención cuando le intentaron enseñar a jugar al ajedrez?! Enroque. ¡Pero si no hay torre!, ¡menudo disparate!&lt;br /&gt;-No te preocupes.&lt;br /&gt;Mira fijamente a su contrincante, que no ha abierto la boca.&lt;br /&gt;-¡Psch!, aquí, soy yo. He dicho que no te preocupes.&lt;br /&gt;Es el gato quien le habla. No puede creerlo. El dolor de cabeza debe de estar alcanzando cuotas inauditas. Aunque si lo piensa, parece haber remitido a un leve zumbido en los oídos.&lt;br /&gt;-No te preocupes por ella. No merece la pena. No tenéis el mismo orden de prioridades. Tú crees que últimamente no compartíais muchas cosas. Sin embargo lo que debes comprender es que nunca compartisteis ninguna. Ella no es la persona que creíste conocer. Porque la que conociste, era sólo la imagen que generabas tú reflejada en ella. Como un espejo. ¿Lo entiendes?&lt;br /&gt;-Yo… Sí… Comprendo, pero tú… ¿Cómo lo sabes?&lt;br /&gt;-Yo sé muchas cosas porque me bebo vuestros cafés.&lt;br /&gt;Claro, tiene sentido.&lt;br /&gt;-Te toca formar palabra. Es tu turno.&lt;br /&gt;Su contrincante la mira desde el otro lado de la mesa. Espera una gran respuesta. Que ella probablemente no puede proporcionarle porque no le quedan demasiadas fichas. El gato se retira de la taza de café, que ha dejado totalmente vacía y reluciente, como si jamás hubiera contenido líquido alguno. Entonces contempla un montón enorme de fichas. Cientos de letras. Numerosas vocales. Innumerables consonantes. Tiene para elegir. Para formar la palabra que quiera. Para escribir frases. Párrafos. Páginas.&lt;br /&gt;-Es que…&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-Que no lo entiendo. No tiene sentido.&lt;br /&gt;-¿No?&lt;br /&gt;-No.&lt;br /&gt;-Por eso ella no debe preocuparte.&lt;br /&gt;Ya no es capaz de distinguir quien de los dos le habla; si es su contrincante quien le dirige esas palabras, o el gato que se ha tumbado a su lado de la mesa para lamerse una de las patas delanteras.&lt;br /&gt;-No te preocupes. El dolor de cabeza se pasará. Estás soñando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-4312563530187063063?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/4312563530187063063/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/09/dolor-de-cabeza.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4312563530187063063'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4312563530187063063'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/09/dolor-de-cabeza.html' title='Fichas en el tablero.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-230476408071375424</id><published>2009-09-08T18:45:00.001+02:00</published><updated>2009-09-08T18:47:10.758+02:00</updated><title type='text'>Lo que somos en el fondo.</title><content type='html'>Si hay una frase que no soporto es: “No, pero si en el fondo es buena persona”. Me hierve la sangre. Me cambia la cara. Me toca las narices. Porque en esa frase, por lo visto, se encierra toda la bondad tolerante necesaria para hacer la vista gorda con el/la gilipollas de turno. Y se ve que yo no estaba en la fila correspondiente cuando la repartieron. Porque mi tolerancia, que no bondad, sólo me permite morderme la lengua para no decir cuatro cosas, probablemente merecidas aunque nunca bien recibidas, a la persona a la que, encima, tengo que agradecer que no sea un sanguinario genocida. Así que lo dicho: si hay algo que me saca de mis casillas es que, después de que un tocapelotas ejercite sus cualidades, venga un bondadoso tolerante a decirme: “Venga, déjalo, si en el fondo no es mala gente”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-230476408071375424?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/230476408071375424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/09/lo-que-somos-en-el-fondo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/230476408071375424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/230476408071375424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/09/lo-que-somos-en-el-fondo.html' title='Lo que somos en el fondo.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-3117549044210801370</id><published>2009-09-07T14:21:00.000+02:00</published><updated>2009-09-07T14:22:05.290+02:00</updated><title type='text'>Umbral.</title><content type='html'>Espero. Uno. Dos. Tres. Delante de una puerta que no quiero que se abra. Sé lo que me espera cuando me reciban. Lo sé y no lo quiero. Me da asco y no puedo evitarlo. Espero. Uno. Dos. Tres. Ya no soy una niña. Hay cosas que hay que hacer y aguantarse si a uno no le apetecen. No debería ni siquiera no apetecerme. ¿De qué vas, niñata? Ay que joderse, ahí plantada esperando a que la puerta no se abra. Desagradecida. Espero. Uno. Dos. Tres. Olor. El olor es tremebundo. La puerta se ha abierto. Me recibe una sonrisa que apenas puedo devolver. Quiero sonreír y ser cariñosa. Agradecer como se debe. Trasmitir el cariño de los recuerdos del pasado. Pero ese olor me frena. Huele a… ¿A qué huele? No lo pienses. Ya lo sabías. Sonríe. Dos besos. No respires. ¡Qué olor más espantoso! Sé que cuando me adentre en el recibidor, el olor me engullirá por completo. ¿Cómo es posible vivir así? ¿Síndrome de Diógenes? No, pero casi. ¿Lo de esa mesa es un trozo de queso? ¿Por eso este olor tan agrio? No mires, o al menos que no se note que miras. Y no lo pienses. Si en el fondo no es tan malo. No, gracias, no quiero sentarme, si me voy ya, que se me ha hecho tarde. Mentirosa. Respira despacio. Como si no lo olieras. Como si no lo vieras. Aunque eso de ahí, ¿son cubiertos sucios? Joder, ¡qué escrupulosa eres! Ni que te fueras a morir por esto. De verdad, te lo agradezco mucho pero tengo que irme. La ceniza solidificada del cenicero debe de llevar incrustada así meses. Por eso el olor es tan difícil de describir, porque todo huele de manera nauseabunda. Tengo que salir de aquí. Mis recuerdos de la infancia evocan mejor el cariño con los encuentros en la calle. Al aire libre. ¿Dónde está el umbral de una vida así? ¿Qué te lleva a cruzarlo? Respira. La puerta ya se ha cerrado. Aunque el olor continúa. Espera. Uno. Dos. Tres.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-3117549044210801370?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/3117549044210801370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/09/umbral.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3117549044210801370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3117549044210801370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/09/umbral.html' title='Umbral.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-6994472771829896864</id><published>2009-08-13T21:42:00.004+02:00</published><updated>2009-08-13T23:55:55.073+02:00</updated><title type='text'>Sonidos.</title><content type='html'>Seis cincuenta y cinco. El sonido del despertador suena como siempre. Y cuando digo como siempre, me refiero a la hora de costumbre y con la habitual intermitencia irritante. Es un sonido odioso del que, sin embargo, nunca me acuerdo hasta que no vuelven a dar las seis y cincuenta y cinco del día siguiente. Y lo curioso es que ahora esté divagando sobre ese pitido frío y agudo de cada mañana, cuando el sonido que más me ha impactado del día de hoy es que por primera vez he escuchado el sonido de la voz de un sueño. No sé a qué hora ha ocurrido, tal vez fueran las seis de la tarde; a punto de cerrarse el círculo de las doce horas desde el sonido rutinario de mi despertador. La cuestión es que nunca había pensado que un sueño tuviera voz y que al escucharla, se transmitiera, por vete tú a saber qué tipo de ondas, la energía intrínseca del sueño mismo. Y sin embargo hoy lo he descubierto. Cuando tú me has cogido el teléfono. Porque tu voz era tu voz, pero con un matiz distinto. Con un eco que reverberaba directamente en un lugar de mi interior que no sabía tener preparado para percibir sonidos. El sonido de la voz de tu sueño, del vuestro, se me ha presentado como una energía que, sin poder evitarlo, me ha arrollado.&lt;br /&gt;Me quedan unas horas para volver a escuchar, a las seis y cincuenta y cinco, el patético sonido de un despertador hortera. Espero que su zumbido mecánico no diluya esa dulce reverberación del sonido de la voz de un sueño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-6994472771829896864?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/6994472771829896864/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/08/sonidos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6994472771829896864'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6994472771829896864'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/08/sonidos.html' title='Sonidos.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1900789557658598086</id><published>2009-08-10T10:21:00.010+02:00</published><updated>2009-08-10T18:19:24.162+02:00</updated><title type='text'>Un capricho.</title><content type='html'>-Pero es un capricho.&lt;br /&gt;-Hmmm… Sí.&lt;br /&gt;No le gustó el desdén que imprimió en esas palabras. Por supuesto que era un capricho. ¿Y qué? ¿Acaso no vivimos de ellos? Del capricho de escribir esto. Del capricho de comer un helado de yogur después de haber tomado fruta de postre. Del capricho de tirar una camisa que aún tiene días de servicio que ofrecer, tan sólo por comprarnos otra…&lt;br /&gt;Recogió los documentos que la impresora escupía al ritmo de la rotación de sus engranajes ennegrecidos por los restos de tóner.  De camino a su sitio, apretó contra su cuerpo los papeles, tal vez en un intento de que el calor que desprendían, le aportara un poco de calidez a la mañana extrañamente fría para ser agosto.&lt;br /&gt;No pensaba sentirse mal por tener ese capricho. Lo cual era un poco contradictorio con estar teniendo una retahíla de pensamientos a modo de justificante, mientras se dedicaba a separar los documentos según el asunto para graparlos. La esencia misma de un capricho es que uno se sienta irremediablemente atraído por la idea de conseguirlo. Aunque racionalmente luego se puedan dar un sin fin de motivos por los que considerar innecesario el objeto del capricho. Y en este caso se cumplían. Ambas cosas. Y ella era consciente. Además estaba disfrutado del hecho mismo de no tenerlo al alcance de la mano. Días y días buscando información en Internet. Tipos, modelos, accesorios, fotos, tiendas donde comprarlo, pujas, comentarios de gente que ya tenía su preciado capricho…&lt;br /&gt;-¿Qué, aún dudando sobre cuál vas a comprarte?&lt;br /&gt;Su compañera, de pie frente a la mesa, jugaba con unos clips y disfrutaba de la sonrisa socarrona con la que pronunció la última sílaba.&lt;br /&gt;-¡Venga, vamos, no me mires así! ¡que ya tienes treinta y…&lt;br /&gt;-Dos.&lt;br /&gt;-Pues eso, ¡que ya tienes treinta y tantos!&lt;br /&gt;“Dos. He dicho treinta y dos, Señorita Busca-Imitaciones-de-los-Tip-Toes-que-NO-te-puedes-pagar. Eso sí, con madurez y elegancia…”&lt;br /&gt;-En fin, que no te enfades, cómprate la que más te guste, a ti te pegan estas cosas. ¿Te vienes a tomar un café?&lt;br /&gt;-No, tengo lío…&lt;br /&gt;-¡Venga ya!, ¡que es agosto!&lt;br /&gt;-Bueno, ahora voy.&lt;br /&gt;Casi prefería el desdén que empleaba para llamarlo capricho, a la superioridad de hermana mayor que había utilizado para decirle que a ella le pegaban "esas cosas". Pues sí, le pegaban. Y por eso mismo estaba decidida a darse el gusto. Quería ese capricho.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1900789557658598086?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1900789557658598086/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/08/un-capricho.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1900789557658598086'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1900789557658598086'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/08/un-capricho.html' title='Un capricho.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-5646228329111611520</id><published>2009-08-09T00:03:00.001+02:00</published><updated>2009-08-09T00:03:50.934+02:00</updated><title type='text'>Blanco.</title><content type='html'>La luz es blanca cuando comienza a colarse entre mis párpados. Oigo las hojas de los árboles mecerse. Los frenos de un autobús. Me gusta dormir a los pies de la cama. Me gustan las mañanas de los sábados porque puedo despertarme sin escuchar el sonido frío y automático de mi despertador. Escucho los pájaros. Los ruidos de una luminosa mañana. Me gusta el verano. El aire que entra por la ventana me acaricia los pies, que están fuera de la cama porque me gusta dormir así, con los pies suspendidos en el aire.&lt;br /&gt;Hoy el blanco de la habitación me parece más blanco. Las cortinas seguramente se estén meciendo suaves y perezosas con el aire de la mañana. Las paredes son blancas. Los armarios son blancos. La cómoda es blanca. Es todo tan blanco que no puedo desprenderme del sueño que he arrastrado durante toda la semana. Pero no quiero pensar en ello. La semana ya no existe. Ni la pasada, ni la que viene. Ahora todo es blanco y traquilo. Y si no abro los ojos lo suficiente como para desperezarme, el blanco será lo único que perciban mis retinas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-5646228329111611520?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/5646228329111611520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/08/blanco.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5646228329111611520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5646228329111611520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/08/blanco.html' title='Blanco.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-5706536324030306624</id><published>2009-07-28T20:13:00.002+02:00</published><updated>2009-07-28T20:17:34.546+02:00</updated><title type='text'>Estoy en ello.</title><content type='html'>-He estado pensando en dejarlo.&lt;br /&gt;-¿Dejarlo? ¿Por qué?&lt;br /&gt;-Porque ahora no le encuentro sentido.&lt;br /&gt;La gente a su alrededor se mueve silenciosa. La moqueta gris engulle sus pasos. Escucha el roce de sus vaqueros al andar. Le gusta el sonido. Cuando era pequeña aprovechaba cualquier oportunidad para pasearse con ellos puestos, haciendo que sus rodillas se rozasen provocando aquel sonido que le hacía sentirse mayor. Aunque es consciente de que no está en el pasillo de casa, acentúa el movimiento de sus caderas para escuchar mejor el roce de los pantalones. Se dirige hacia el primer módulo de los libros de bolsillo. Sus vaqueros sisean. Igual que cuando era pequeña. Desliza sus dedos por los libros que se apilan en la primera cabecera. Nada que le interese.&lt;br /&gt;-No te entiendo. Yo creo que el sentido sigue siendo el mismo que tuvo desde el primer día.&lt;br /&gt;-Hmmm… Yo ya no lo veo así.&lt;br /&gt;Coge un ejemplar de Heike Monogatari y rompe su compacta estructura. El olor a papel, a páginas impolutas y a tinta le hace olvidarse del sonido de sus vaqueros. Aspira el adictivo aroma del libro, concentrándose en todos los matices que desprende. Pasea los ojos por las líneas, por las palabras, como si esa amalgama de vocablos sueltos, que se forman súbitamente en su cabeza, pudiera decirle cuánto le puede enganchar el texto. “Tal vez sea demasiado como primera toma de contacto con la literatura japonesa” Deposita el libro sobre los demás de su tirada.&lt;br /&gt;-Y ¿se puede saber por qué ya no lo ves como antes?&lt;br /&gt;-Porque no tengo nada bueno que contar. Porque hay cientos de personas haciendo lo mismo. Porque ahora me parece simplemente subirse al carro de lo que está de moda para destacar en algo en lo que no tengo muy claro poder llegar a nada.&lt;br /&gt;Bordea la segunda cabecera. En la tercera se apilan obras de Almudena Grandes, de Miguel Delibes, de Borges, de Sábato. “Porque no quiero terminar sucumbiendo a las tonterías que anegan el hiperespacio”.&lt;br /&gt;-Tú misma.&lt;br /&gt;Las letras amarillas de El túnel destacan sobre una portada oscura. “¿Quién me recomendó este libro?...” Sus manos sostienen uno de los ejemplares. Es delgado. Lo voltea. Lee la sinopsis: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“[…] Su estructura psicológica nos desgrana los elementos metafísicos del existencialismo […]”&lt;/span&gt; Con mucha suavidad lo vuelve a dejar sobre el montón. Se esmera en que quede completamente alineado con todos los que tiene debajo. Le ha venido a la cabeza el nombre de quien se lo recomendó. “Tal vez demasiado trágico”&lt;br /&gt;-No deberías buscarle el sentido midiéndolo con lo que hacen los demás.&lt;br /&gt;-Bueno… Tal vez sea esa la medida que me diga si merece la pena hacer lo que hace el resto.&lt;br /&gt;Un hombre con el pelo canoso y barba meticulosamente cuidada intenta acceder a los libros de las estanterías que cubren las paredes. Tiene aspecto de profesor. Huele a agua de colonia.&lt;br /&gt;-Perdón.&lt;br /&gt;-Nada.&lt;br /&gt;“Historias de Corn…cronopios y de famas. ¿Cronopios?” La curiosidad la lleva directamente al resumen de la parte de atrás &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“[…] obra surrealista del escritor argentino, creada a base de viñetas y cuentos cortos […]”&lt;/span&gt;  No hace mucho leyó un artículo sobre el hallazgo de material inédito de Cortazar. “Cuentos... Me apetece” Y el aroma de las páginas se mezcla con el amasijo de palabras que comienzan a formar frases en su cabeza. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;“Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará  con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos”&lt;/span&gt;. Cierra el libro y se queda pensativa. Su dedo índice sigue atrapado entre las páginas que acaba de leer. Siente el tacto seco del papel. El móvil de una mujer que acaba de pasar por su lado, golpeándola sin pararse a pedir disculpas, emite una música estridente que se escapa desde el interior del bolso que su dueña bambolea por el pasillo central.&lt;br /&gt;-¿Qué?, ¿al menos te vas a pensar lo que te he dicho? Sobre lo de dejarlo, digo.&lt;br /&gt;-Estoy en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;("Instrucciones para llorar" - Historias de Cronopios y de Famas de Julio Cortazar)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-5706536324030306624?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/5706536324030306624/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/07/estoy-en-ello.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5706536324030306624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5706536324030306624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/07/estoy-en-ello.html' title='Estoy en ello.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2778013085287862724</id><published>2009-05-27T23:03:00.000+02:00</published><updated>2009-05-28T14:43:50.533+02:00</updated><title type='text'>Katharsis.</title><content type='html'>Lo llaman “La Liberación de Las Pasiones” y los antiguos griegos lo asociaban con la tragedia. La piedad y el terror bailando cuerpo a cuerpo y purgando nuestras entrañas. Caemos rendidos ante el horror de saber que, inexorablemente, nos espera la misma fatalidad que al de enfrente. No hay cartas que jugar. No hay escapatoria. Eleos nos lleva de la mano para que contemplemos la tristeza de unos ojos que se apagan. Y el contacto de su mano nos remueve por dentro. Hace que algo se derrita en el interior de nuestras gargantas para que, gota a gota, se nos empapen las tripas. Y después de sostenernos a lo largo del paseo, nos deja en el reino de su padre. Olemos la niebla, sentimos cómo todo alrededor se cubre de sombras. Erebos no tiene compasión, no espera que nos sintamos cómodos en su reino. Porque en el fondo sabe que de eso se trata; que las cosas funcionan así. Nuestro miedo equilibra la balanza. Su mujer nos acompañará durante unas horas y ejercerá como anfitriona de nuestros sueños. Y los dos se divertirán escuchando nuestro corazón palpitando desbocado entre las tinieblas, mientras esperamos a que alguno de sus hijos venga a por nosotros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2778013085287862724?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2778013085287862724/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/05/katharsis.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2778013085287862724'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2778013085287862724'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/05/katharsis.html' title='Katharsis.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7523902146422240312</id><published>2009-05-24T21:28:00.004+02:00</published><updated>2009-05-24T22:29:46.802+02:00</updated><title type='text'>Canicas.</title><content type='html'>-¿Y por qué canicas?&lt;br /&gt;-Porque lo digo yo y porque a ti no se ta ha ocurrido nada interesante.&lt;br /&gt;Y él se quedó pensando que su amigo tenía razón, serían las canicas porque él lo decía. Siempre se hacía lo que él decía. Debería estar buscando una alternativa mejor, para que alguna vez se hiciera lo que él propusiera, pero lo único en lo que podía pensar mientras caminaban de regreso a casa, era que su canica verde ni de coña iría a parar a ese enterramiento de tesoros. Aún tenía entre los dedos restos pegajosos del flash de coca-cola. Y aún seguían pegadas las piedrecitas en su pantalón. Habían ido a parar allí tras rodar por el terraplén después de haberse tirado por encima lo que su amigo entendía que era lo mejor del flash. Aunque a él siempre le gustaba más  morder el hielo y sentir los dientes fríos. Pero si su amigo decía que el caldo derretido era lo mejor del flash, sería cierto.&lt;br /&gt;-Mañana bájate tus mejores canicas, no me seas niña. &lt;br /&gt;-Vale, tío, entendido. Hasta mañana.&lt;br /&gt;Pero su canica verde, ni de coña. Por mucho que lo dijera su amigo. Las piedrecitas que se le habían colado dentro de las playeras, le pincharon en un talón mientras llamaba al timbre de su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz de la luna se extendía sobre el bulto de sus pies bajo las sábanas. Oía a los grillos. Sentía el calor sofocante de aquel mes de agosto. Pero no se destaparía por nada del mundo porque sin la sábana cubriendo su cuerpo, se sentía expuesta a cualquier atrocidad que pudiera ocurrir esa noche. Como, por ejemplo, que entrara ese niño vampiro por la ventana para llevársela con él, como ocurría en la serie que estaba tan de moda ese verano. Por más que le pedía a su madre que cerrara la ventana y bajara la persiana, no había manera, ella se empeñaba en dejarla abierta. Ni siquiera lograba convencerla de lo contrario cuando le decía, con el tono más solemne del que era capaz, que ella no sentía nada de calor con la ventana cerrada. Si al menos pudiera encender la luz y seguir leyendo su libro, se le pasaría el miedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero no dijiste ayer que sólo canicas?&lt;br /&gt;-Sí, lo dije. Y también dije que teníamos que traer las mejores que tuviéramos para enterrar un tesoro cojonudo. Y que mejor tesoro que uno con su guardián incluido. Como los de las pirámides de Egipto, que enterraban vivo a uno para que cuidara al faraón y a sus tesoros.&lt;br /&gt;-Era el constructor de la pirámide. Y le encerraban allí vivo para que no se chivara del lugar donde estaba enterrado el tesoro del faraón.&lt;br /&gt;-Anda, cállate ya listillo. Seguro que además de constructor, era también el guardián de la pirámide. Por eso le enterraban vivo. Además, si tú no has traído nada más que tus canicas, no es mi problema, tío. ¡Que si no se me ocurren a mi las cosas, tú no aportas nada que mole!&lt;br /&gt;Sí, pocas cosas se le ocurrían tan rápido como a su amigo. Pero se le venían muchas ideas chulas a la cabeza que no se atrevía a contarle porque sabía que se reiría de él. O le volvería a llamar listillo. Como con lo del constructor de las pirámides de Egipto. Él sabía que eran los que las diseñaban los que luego pagaban con su vida. Lo había visto en un documental después de comer. Miró cómo su amigo terminaba de sacar un puñado de arena del hoyo que serviría como escondite para su tesoro. Y le observó colocar con gran delicadeza al soldado de plástico verde, para luego rodearlo con las canicas que había elegido. “Menos mal que yo no he traído mi canica verde” pensó mientras colocaba las suyas en su agujero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedaleaba con fuerza. Incluso se le disparaban los pies de los pedales por intentar ir aún más rápido de lo que ya iba. No había nada mejor que coger velocidad y sentir que hasta el aire caliente del verano, se volvía fresco mientras corría con su bici. Esta vez apuraría aún más. Frenaría al borde de lo alto de la loma. Esta vez se atrevería porque lo único a lo que tenía miedo era a esa suspensión del aire que llegaba por la noche, en la oscuridad, cuando por su ventana terminaría entrando el niño muerto para llevársela con él. Estaba segura de ello. Y todo porque su madre no le hacía ni caso. Pero esta vez apuraría al máximo. Y frenaría al borde, haciendo derrapar la bici sin caerse por la cuesta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿¡Pero no dijiste que ninguno de los dos desenterraría el tesoro?! ¿¡Cómo sabes que no están allí!?&lt;br /&gt;Por primera vez en mucho tiempo vio a su amigo sin nada que responder. Le palpitaban las palmas de las manos. Acababa de aterrizar en el suelo con ellas después de que su amigo hubiera cargado contra él, acusándole de haber robado el tesoro. “¿¡Dónde están las canicas, mentiroso!? ¡Ladrón, me las vas a dar ahora mismo o te parto la cara!” Se levantó sin quitarle los ojos de encima a su amigo. &lt;br /&gt;-Párteme la cara si quieres, pero yo no tengo las canicas. Y tampoco he sido el que ha ido a por ellas a escondidas, sino tú. Así que venga, pégame, que eso no cambiara lo tramposo y embustero que eres.&lt;br /&gt;Antes de terminar de decir las últimas palabras, su amigo se abalanzó sobre él y sintió como una lluvia incontrolable de patadas y puñetazos caía sobre su cuerpo. El golpe contra el suelo le paró la respiración y por unos segundos no fue capaz de oír nada que no fuera su respiración acelerada y entrecortada. Y lo siguiente que sintió fue el sabor de la sangre inundándole la boca. “Sí, pero mi canica verde la tengo aún en casa, imbécil”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz de la luna se colaba a través de la sábana y acentuaba un poco los colores que la oscuridad de la noche se empeñaba en robarle a las canicas. Le gustaba el sonido que hacían al chocar unas con otras. Le gustaba presionarlas contra el colchón y notar cómo rodaban debajo de la palma de su mano. Había sido una buena idea ir con la bici hasta el terraplén. Aunque no se hubiera atrevido a apurar hasta el final. Estaba segura de que, tarde o temprano, lo conseguiría, pero durante los siguientes días evitaría ir por allí, por si acaso volvían esos dos chicos a por sus canicas. Ahora eran suyas. Eran el tesoro de aquel verano. Y no pensaba devolvérselas a nadie. De entre todas, cogió la que había decidido era su preferida. Era la más pequeña. Y no tenía ningún color. Simplemente era una bola de cristal transparente llena de burbujas de aire diminutas. Se destapó para contemplarla a la luz de la luna. Brillaba más que ninguna otra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7523902146422240312?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7523902146422240312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/05/canicas.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7523902146422240312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7523902146422240312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/05/canicas.html' title='Canicas.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7909410851681246869</id><published>2009-05-20T21:10:00.000+02:00</published><updated>2009-05-20T21:11:05.454+02:00</updated><title type='text'>El Reloj.</title><content type='html'>&lt;a href="http://picasaweb.google.com/nuncacontentos/PoppetsEnNuncaContentos?feat=embedwebsite#5337981733439258098"&gt;&lt;img src="http://lh6.ggpht.com/_Ei70yZyiIv4/ShRSGs8rvfI/AAAAAAAABbs/s8-Lh5aagAA/s400/Poppets%20y%20el%20Reloj01.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7909410851681246869?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7909410851681246869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/05/el-reloj.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7909410851681246869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7909410851681246869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/05/el-reloj.html' title='El Reloj.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh6.ggpht.com/_Ei70yZyiIv4/ShRSGs8rvfI/AAAAAAAABbs/s8-Lh5aagAA/s72-c/Poppets%20y%20el%20Reloj01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-9141111366319224903</id><published>2009-05-17T22:56:00.000+02:00</published><updated>2009-05-17T22:58:34.676+02:00</updated><title type='text'>Invitación.</title><content type='html'>Me han invitado a un cumpleaños. La invitación me ha llegado esta mañana, cuando el sol brillaba demasiado para mis ojos aún dormidos y el té humeaba tanto como para quemar mi lengua, también sin despertar.&lt;br /&gt;El anfitrión ya ha preparado la tarta. Y le ha puesto una vela. Está esperando a que lleguemos todos los invitados para soplarla. Lo curioso del anfitrión es que esta no es la primera vez que nos prepara un pastel. De hecho, cada vez que me paso a verlo, degusto un trozo de lo que ha dejado preparado para sus visitas. Y nunca defrauda. Así que tengo que decidir lo que voy a ponerme. No conozco a todos los invitados, pero estoy segura de que son de categoría. Por lo que no puedo ir con cualquier cosa. Había pensado ponerme algún verbo. Pero luego decidí no hacerlo; los verbos mejor dejarlos para el anfitrión, que para eso nos invita a celebrarlo. Lo siguiente en lo que pensé fue en los adjetivos; uno bien elegido es lo que dará el toque deseado. Pero tampoco terminaban de convencerme, tal vez demasiado pretenciosos... Al final creo que voy a decidirme por algún sustantivo. Ya se sabe, acierto seguro con algún clásico a la par que sencillo. Seguramente lleve un Gracias y lo conjunte con un Enhorabuena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, se me olvidaba, el cumpleaños se celebra en &lt;a href="http://cafemachado.blogspot.com/2009/05/ecos.html"&gt;Café Machado&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-9141111366319224903?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/9141111366319224903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/05/invitacion.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/9141111366319224903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/9141111366319224903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/05/invitacion.html' title='Invitación.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2577876555944977125</id><published>2009-04-18T13:02:00.002+02:00</published><updated>2009-04-18T22:32:39.575+02:00</updated><title type='text'>Antes de pronunciar mi nombre.</title><content type='html'>Antes de pronunciar mi nombre, tus ojos se clavaron en los míos y el rictus de tu boca se quedó muerto. La inexpresividad que invadió tu rostro, el cese del sonido de tu voz, ya rota, y tus ojos, que me miraban sin verme, eran las manifestaciones de tu olvido. Podrías estar dudando entre si mi nombre era uno u otro. Podrías incluso estar pensando en qué caprichosa conexión te había llevado a dudar en llamarme por otro que no fuera el mío. Pero en tu cabeza la duda no había dejado ningún rastro. Porque tú no dudabas. Estabas sumida en una perversa desconexión en la que no hay alternativas. Perversa y cruel desconexión para ti; para mí; para los ojos que contemplan tu incapacidad, momentánea, para recordar mi nombre. &lt;br /&gt;Abuela. &lt;br /&gt;El tuyo lo tengo en la punta de la lengua. Caliente. Emocionado. Vivo. Y muerto. La emoción me sorprende sintiéndome poco merecedora de esta punzada que me asesta tu olvido. Que es el de todos. &lt;br /&gt;Abuela.&lt;br /&gt;Otros están, desde hace mucho tiempo, en el pedestal de los ganadores. Porque aunque esto nunca fueron unas Olimpiadas, al final ha terminado en una carrera de podios. &lt;br /&gt;Abuela.&lt;br /&gt;Ni tú ni yo pronunciamos palabras que rompieran ese lapsus de tiempo y de olvido que cortó la conversación. Contemplaste tus manos, sin prestar atención a la fotografía que sostenían, absorta en la sorpresa de verlas manteniendo un objeto que no recordabas haber cogido. Observé, abatida, la ausencia de tristeza en tu semblante ante tan cobarde derrota. Porque tu olvido, momentáneo, no te permite sentir su presencia, ni sentirte derrotada. Para eso ya tendrás tiempo después, cuando el muy cobarde te abandone sólo para volver a morderte cuando estés desprevenida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2577876555944977125?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2577876555944977125/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/04/antes-de-pronunciar-mi-nombre.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2577876555944977125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2577876555944977125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/04/antes-de-pronunciar-mi-nombre.html' title='Antes de pronunciar mi nombre.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-3265106131793180182</id><published>2009-04-04T12:58:00.002+02:00</published><updated>2009-04-04T12:59:02.497+02:00</updated><title type='text'>Condensación.</title><content type='html'>&lt;a href="http://picasaweb.google.com/lh/photo/JVzdnJ2UCH3nfVi9Ubj7qA?feat=embedwebsite"&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/_Ei70yZyiIv4/Sdc71_xYf3I/AAAAAAAABPU/GCLjwPDZ4O4/s400/Condensacion.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-3265106131793180182?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/3265106131793180182/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/04/condensacion.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3265106131793180182'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3265106131793180182'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/04/condensacion.html' title='Condensación.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_Ei70yZyiIv4/Sdc71_xYf3I/AAAAAAAABPU/GCLjwPDZ4O4/s72-c/Condensacion.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2676001349414082426</id><published>2009-03-29T14:10:00.000+02:00</published><updated>2009-03-29T14:11:43.320+02:00</updated><title type='text'>Dulce de leche, cookies, coco y chocolate.</title><content type='html'>Tú has elegido el helado de dulce de leche. Como tu hermana. Con cookies. Yo lo he elegido de coco. Con topping de chocolate negro. Como lo habría elegido mi hermano. Aunque él sin topping. Mi amiga Rebeca lo habría escogido de tarta de fresas. Como mi madre. Pero ellas no están aquí esta tarde, que tiene sabor a helados. Cada uno de nosotros tiene su tarde del sabor que ha elegido.&lt;br /&gt;La cremosidad del helado contrasta en mi boca con la dureza que la cobertura de chocolate ha adquirido por el frío. Aunque sobre mi lengua siento como pierde fuerzas y se une a la cremosidad de su compañero. Cremosidad fría y caliente. Dulce. Se me llena la boca de coco. De chocolate. Y la conversación se vuelve suave y divertida porque tenemos helado en la boca. Y con dulce de leche, cookies, coco y chocolate, no se pueden tener conversaciones duras. Ni tristes. &lt;br /&gt;No estamos acostumbrados a pasar tardes juntos aunque nos unen lazos importantes. Por eso a veces la conversación se apaga y hay silencios que se vuelven extraños. Porque no son ciertamente incómodos. Se parecen más a silencios nerviosos por la emoción de estar juntos. Y porque desaparecen tan rápido que luego no sabes si realmente los hubo.&lt;br /&gt;Nos hacemos fotos. Y nos reímos. Nos mezclamos entre nosotros y sacamos la lengua. Nos ponemos vizcos y enseñamos los dientes. El pudor no llegará a quedarse reflejado en las tarjetas digitales porque las risas son más fuertes. Pero existe pudor. El pudor de reconocer que tú estás emocionada por compartir ese momento con tu hermana. Con mi hermano, que es más que eso y conmigo, que en el fondo soy la más desconocida para tu hermana. Y yo lo estoy por verte sonreír ante tu nueva cámara y lo que te pide mi hermano que hagas con ella. Disfrutar. Me embriaga ver vuestro momento. Y siento el pudor de tu hermana, que es la más joven de todos y aún está buscando su hueco, y sin embargo con nosotros, con vosotros, lo tiene porque no importa en qué escalón esté cada uno. Porque nos unen lazos más importantes que las escalas. &lt;br /&gt;El sabor de los helados nos ha dejado la boca dulce. Y bebemos agua, que fluye por nuestras bocas, fresca y casi salada en contraste con el dulce de leche, las cookies, el coco y el chocolate. Ahora la tarde sigue teniendo el sabor a los helados que ha elegido cada uno, pero con la frescura sin sabor del agua.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2676001349414082426?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2676001349414082426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/03/dulce-de-leche-cookies-coco-y-chocolate.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2676001349414082426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2676001349414082426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/03/dulce-de-leche-cookies-coco-y-chocolate.html' title='Dulce de leche, cookies, coco y chocolate.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2144141760456182305</id><published>2009-03-28T13:44:00.003+01:00</published><updated>2009-03-29T14:15:07.344+02:00</updated><title type='text'>Mentirosa.</title><content type='html'>La habían llamado mentirosa muchas veces. Se lo habían llamado con la boca y con los ojos. Increpaciones duras, hechas como si fueran algo personal contra ella. Pero no le importaba. Mentía, sí. Y seguiría haciéndolo toda la vida porque le encantaba ver esa furia en los ojos de quienes la censuraban con su seguridad de papel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El Señor de Vicente no puede atender su llamada en este momento. Si es tan amable de indicarme su nombre y un número de teléfono donde localizarla, él se pondrá en contacto con usted en cuanto le sea posible” &lt;br /&gt;“Sí, por supuesto, soy su prima, la de Badajoz, él ya sabe mi nombre. Es urgente que hable con él porque su madre acaba de morir. La han atacado unos perros salvajes por el camino de los olivos y no se ha podido hacer nada por ella, ¿sabe? Una pena, estamos todos destrozados” &lt;br /&gt;“¡Joder!, ¿Estás loca? ¿De qué coño vas, tía? Es que no puedo entenderte, ¡estás enferma! No tiene ni puta gracia, ¿lo entiendes?” &lt;br /&gt;“No te pongas así, sólo quería oír tu voz... Bueno, y divertirme un poco...” &lt;br /&gt;“¿Oír mi voz?, ¿Divertirte? ¿Y me llamas al trabajo contando estas barbaridades absurdas? ¿Qué quieres que diga aquí ahora?, ¿que me tiro a una puta chiflada? ¡No vuelvas a llamarme! ¿Me entiendes? ¡Olvídame!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También la habían llamado loca muchas veces. Algunas mientras los ojos del interlocutor refulgían de pura adrenalina. Y otras de puro odio; de pura rabia. Y, aunque a través del teléfono no pudo ver sus ojos, supo que los de él estaban llenos de desprecio. Pero tampoco le importó porque si él no podía apreciar la parte transgresora de esa inocente llamada y lo poco común que ella pretendía hacer su vida, no se merecía que perdiera el tiempo con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Si me permite un consejo, le quedan mejor estos pantalones. Le van perfectamente porque esa otra talla es un poco grande. Con estos, se marca más su figura que, si me permite, es estupenda, y créame, que yo veo muchas a lo largo del día”&lt;br /&gt;“Oh, es usted muy amable. No sabe cómo se lo agradezco. Tiene razón, ya es hora de que me atreva a llevar ropa más ajustada... Es que ¿sabe?, fue muy duro para mi superar lo de... Bueno, lo de mi... Verá es que mi tío abuelo abusó de mi cuando era pequeña y yo...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces no la llamaban nada. Sólo acertaban a retirarse de ella, envueltos en un estupor nauseabundo, como si tuvieran delante lo más abominable con lo que se hubieran topado jamás. Aquel dependiente debió de esconder en la trastienda los pantalones obscenos que se habían atrevido a marcar un cuerpo que alguna vez fue el objeto de un deseo tan repugnante. Pero ella salió a la calle absolutamente divertida y deseando soltar la risa que tuvo que contener ante semejante confesión inventada, mientras continuó en la tienda, de la que, por cierto, no se llevó nada porque nada fue a comprar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entre todas las cosas que la habían llamado, como mentirosa, loca, enferma, pirada y todo lo demás, lo que nunca la habían llamado era aburrida. &lt;br /&gt;Si lo hubieran hecho, tal vez habrían terminado acertando. Y no es que ella fuera aburrida, lo que ocurría es que estaba aburrida. Todo lo veía demasiado cansino y convencional. Estaba tan hastiada con lo políticamente correcto, que no podía evitar transgredirlo y contemplar, divertida, las desmedidas reacciones que se producían en quienes vivían esas rupturas de lo que se consideraba normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ese tipo de la barra, sí, el de la chaqueta marrón, no deja de mirarte” &lt;br /&gt;“Ah, sí, no sabía que hubiera vuelto”&lt;br /&gt;“¿Pero es que le conoces?”&lt;br /&gt;“Sí, es... Es una larga historia que en realidad no es agradable de contar...”&lt;br /&gt;“Vamos, cuéntame, aunque si lo prefieres nos vamos de aquí”&lt;br /&gt;“No, no te preocupes, no creo que se atreva a tocarme aquí delante de todo el mundo” &lt;br /&gt;“¿Tocarte?, pero ¿de qué estás hablando?”&lt;br /&gt;“Verás, es que en realidad ese tío es mi marido. Después de su última paliza, me largué de casa... Pensé que no me encontraría...”&lt;br /&gt;“¿No estarás hablando en...? Tú... Esto es... ¿Por qué lo haces? ¿Sabes qué? la que ahora prefiere irse de aquí soy yo. Eres patética. No te das cuenta de que frivolizas con temas que no hacen gracia. Tienes un problema. Estás tan ávida de ser el centro de atención que no te das cuenta de lo que ofendes. Eres... Me voy de aquí”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habían llamado muchas cosas. Como patética. Pero lo que menos le gustaba era toparse con gente que no creyera al personaje radical que había creado en unos segundos para ellos. Sentía que era una pena que no fueran capaces de apreciar su inmenso talento para convertirse por breves instantes en cualquiera de los infelices que andaban por esa ciudad inmensa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2144141760456182305?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2144141760456182305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/03/mentirosa.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2144141760456182305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2144141760456182305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/03/mentirosa.html' title='Mentirosa.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-9209858294603864693</id><published>2009-02-28T13:16:00.003+01:00</published><updated>2009-03-01T20:56:25.398+01:00</updated><title type='text'>Flor de febrero.</title><content type='html'>&lt;a href="http://picasaweb.google.com/nuncacontentos/OtrasCosas?feat=embedwebsite#5308309664031933586"&gt;&lt;img src="http://lh3.ggpht.com/_Ei70yZyiIv4/Sarng8plhJI/AAAAAAAABLA/Q2RaAXNcXxo/s400/Cardo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-9209858294603864693?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/9209858294603864693/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/03/flor-de-febrero.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/9209858294603864693'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/9209858294603864693'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/03/flor-de-febrero.html' title='Flor de febrero.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_Ei70yZyiIv4/Sarng8plhJI/AAAAAAAABLA/Q2RaAXNcXxo/s72-c/Cardo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-4256107193432604194</id><published>2009-02-27T20:51:00.002+01:00</published><updated>2009-03-01T21:01:23.631+01:00</updated><title type='text'>Lo lamentamos.</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;“Lamentamos mucho tener que tomar esta decisión, pero es que no hay alternativa” (...) “Sabes que lo que necesites, una carta de recomendación, lo que sea” (...)&lt;/span&gt; Lo que necesite... Necesitaba respeto. Necesitaba que la oportunidad fuera real y no humo. Necesitaba... Suena el pitido grave que anuncia el siguiente número de la letra B. Parpadea un par de veces. Y parpadeará otras tantas hasta que llegue mi turno. Necesitaba... Tiempo. Escucho el chicle amasándose entre los dientes del hombre sentado a mi derecha. Me balanceo con el nervioso y compulsivo movimiento de las piernas de la chica sentada a mi izquierda. Intento concentrarme en el libro que me espera abierto sobre todos los papeles de los que tanto lamentan que esté entre el machaque de goma de mascar y el tic nervioso de unas piernas inquietas. ¿Lo lamentan? Ojalá hubiera dormido más; sería más fácil abandonarme a la lectura. Siguen los parpadeos. Pitidos graves. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;“¿A cuál de las dos alternativas te acoges?”&lt;/span&gt; No sabía que tuviera alternativas. Me acojo a la última. Ocho meses. Para lo que necesite. ¿Qué es lo que necesitaba? Sí, hace un rato tenía sueño. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo esperando mi turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me reconforta pensar en la oscuridad de la sala. Me trago las lágrimas que tanto temo dejar correr. Me agito ante la desoladora tristeza vacía de la mujer de los caminos revolucionarios. A veces me siento tan ella que creo que me voy a derretir en el ardor de las lagrimas contenidas. No quiero que llegue el final; las luces que alumbrarán a las butacas. Prefiero quedarme ahogada en el esfuerzo de contención. Que no broten. Que no me deshagan el rostro. No en esta sala. Llevo escrita la historia de los deseos de conseguir algo distinto. Bueno.  Diferente. Especial. Pero las lineas terminan contando que hay gente que me dice que lo lamenta. Lineas sobre la espera ante números parpadeantes. Hablan de sueño; sueño del que falta para soñar tranquila. Y de abandono entre lineas ajenas que siempre son más reconfortantes que las propias. Llevo toda esta historia escrita donde todos pueden verla y cuando se enciendan las luces, ojos ajenos la leerán y notaré cómo las lágrimas desaparecen en mi jersey sin hacer ningún sonido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo lamentamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo esperando. Mi turno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-4256107193432604194?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/4256107193432604194/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/02/lo-lamentamos.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4256107193432604194'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4256107193432604194'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/02/lo-lamentamos.html' title='Lo lamentamos.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1376876652647470931</id><published>2009-01-13T18:40:00.002+01:00</published><updated>2009-01-13T18:48:46.654+01:00</updated><title type='text'>Polvo y sangre.</title><content type='html'>La sangre seca pegada por su rostro se me antojaba como los lunares más macabros que jamás había visto. La quietud de su cuerpo me imponía el respeto más sublime. Y esa sensación de que en cualquier momento se derrumbaría y rompería a llorar, me atenazaba las entrañas porque no sabía si sería capaz de consolar a aquel pequeño niño que acababan de traer de la zona del atentado. La sangre era de su madre. Y de su hermana. De su padre no. A su padre lo habían acribillado a balazos un mes antes en medio de la confusión de una reyerta callejera. El personal sanitario, que atendía en medio del frenesí a las víctimas que iban llegando, se había asegurado de que la sangre tampoco era suya. El muchacho estaba ileso. Su madre y su hermana muertas. Me acerqué con la mayor suavidad posible y le arropé con una ligera manta que me había dado una enfermera antes de que entre nosotros reinara el caos más absoluto. También me dio unos analgésicos. Y unas vendas. Pero guardé ambas cosas en mis bolsillos a sabiendas de que en nada podrían servirle a aquel pequeño. Su cuerpo estaba tenso. Y no se relajó ante mi contacto suave. Quise abrazarlo. Quise acunarlo. Quise engañar al dolor que me producía ver su quietud y su soledad. Ante la absoluta nada que vi en sus ojos, comprendí lo poco preparada que estaba para prestarle ayuda. Me sentí ridícula, culpablemente occidental y acomodada. Privilegiada por poder elegir la aventura de ejercer de voluntaria en zonas conflictivas. Avergonzada por haberme sentido por encima de razones políticas o económicas, al guiarme por mi incondicional deseo de ayudar a los demás. Pero ahí estaba. Con aquel niño que acababa de perderlo todo. Que, si había conocido en su corta vida el sentido de una vida en paz, acababa de perderlo para no recuperarlo nunca. No llevaba en aquel país lo suficiente como para hablar su idioma. Tan sólo sabía decir mi nombre, dar las gracias, preguntar la hora y el lugar de las calles. Así que le dije como me llamaba. Pero sus pupilas no se inmutaron al oír una lengua familiar. Seguían tan rígidas e inmutables como el resto de sus músculos. Su pequeño cuerpo olía a polvo y a sangre. Olía a un terror abominable y ya pasado. Creo que comenzaba a oler a odio. Mi abrazo estaba muy lejos del lugar donde se había asentado su corazón. Pero no lo solté. Allí me quedé. Aferrada a él sin saber quién de los dos necesitaba más aquel abrazo. El sonido del obturador de una cámara me llegó de manera clara y nítida entre el ruido que nos envolvía.&lt;br /&gt;-¿Son por ti o por él?&lt;br /&gt;Miré al fotógrafo que, acuclillado ante nosotros, nos miraba por encima de su Canon.&lt;br /&gt;-Me refiero a las lágrimas.&lt;br /&gt;Noté que estaba llorando. Las lágrimas me rodaban calientes por las mejillas, salpicando la manta que rodeaba al niño.&lt;br /&gt;-Da igual. Llora por los dos. Tal vez sea lo primero que puedas hacer por el chaval. Ese niño no va a volver a llorar en su vida. Ni a llorar ni a dormir. A partir de ahora será polvo y sangre sin lágrimas.&lt;br /&gt;Y disparó otra vez después de habernos enfocado. Vi el obturador arbrise y cerrarse. Me ví abrazada al niño en el cristal de su objetivo. Distinguí la sangre seca de su frente pegada en mi barbilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Polvo y sangre" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1376876652647470931?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1376876652647470931/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/01/polvo-y-sangre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1376876652647470931'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1376876652647470931'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/01/polvo-y-sangre.html' title='Polvo y sangre.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1942868675592057505</id><published>2009-01-09T10:36:00.007+01:00</published><updated>2009-01-09T22:50:05.978+01:00</updated><title type='text'>Parón en blanco.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SWfFsZiTuLI/AAAAAAAAAFA/ohQbkDo2IR4/s1600-h/Nieve+desde+la+Torre+I+09.01.09.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SWfFsZiTuLI/AAAAAAAAAFA/ohQbkDo2IR4/s400/Nieve+desde+la+Torre+I+09.01.09.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289413653929638066" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madrid se paraliza en blanco. ¡Con lo bien que le sienta! Me distraen los copos de nieve que bailan descarados delante del cristal. Estar sentada aquí me está comiendo la imaginación. Las ganas de contar cosas… Descubro un blog que me permite dejar la danza de la nieve. Leo sus últimas entradas y siento las ganas que esta lectura despierta. Quiero ser yo la que escriba. Entradas como esas. O distintas. Me da igual que sean buenas o malas. Simplemente quiero que sean. Pero estoy aquí, con la boca taponada. Aguantando. Cogiendo documentos de la impresora. Burofaxes. Escaneos en blanco y negro para no superar un número de megas…&lt;br /&gt;Hay tanta gente válida. Rica. Y enriquecedora. Que puede enseñar. Mostrar mundos que completen el propio… Y estoy aquí. En las alturas de una torre viendo que Madrid se paraliza. En blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SWfFnePT_YI/AAAAAAAAAE4/oK1TvldYnIA/s1600-h/Nieve+en+los+cristales+II.09.01.09.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SWfFnePT_YI/AAAAAAAAAE4/oK1TvldYnIA/s400/Nieve+en+los+cristales+II.09.01.09.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5289413569292795266" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Parón en blanco" por M.V.  Foto 1 Itziar U. Foto 2 M.V. Itzi, gracias por prestarme tu foto)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1942868675592057505?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1942868675592057505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/01/nieve-desde-lo-alto.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1942868675592057505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1942868675592057505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2009/01/nieve-desde-lo-alto.html' title='Parón en blanco.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SWfFsZiTuLI/AAAAAAAAAFA/ohQbkDo2IR4/s72-c/Nieve+desde+la+Torre+I+09.01.09.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-5627479809110071476</id><published>2008-12-31T11:33:00.001+01:00</published><updated>2009-01-09T10:44:22.012+01:00</updated><title type='text'>Sol en Diciembre.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SV0osn4mkCI/AAAAAAAAAEA/TO2B7w_jz4A/s1600-h/200+Oxford.07.12.08+web.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5286426284688576546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0pt 10px 10px 0pt; WIDTH: 400px; CURSOR: pointer; HEIGHT: 300px" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SV0osn4mkCI/AAAAAAAAAEA/TO2B7w_jz4A/s400/200+Oxford.07.12.08+web.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Sol en Diciembre" por M.V. Oxford 2008)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-5627479809110071476?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/5627479809110071476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/12/sol-en-diciembre.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5627479809110071476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5627479809110071476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/12/sol-en-diciembre.html' title='Sol en Diciembre.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SV0osn4mkCI/AAAAAAAAAEA/TO2B7w_jz4A/s72-c/200+Oxford.07.12.08+web.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1936736896231003911</id><published>2008-09-07T18:40:00.000+02:00</published><updated>2008-09-07T18:44:46.262+02:00</updated><title type='text'>Un cuarto propio.</title><content type='html'>&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/DkXW563wfKU&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/DkXW563wfKU&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" height="344" width="425"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Video: "Un cuarto propio" por M.V. Texto: "Un cuarto propio" Virginia Woolf. Música: Jean-Yves Thibaudet)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1936736896231003911?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1936736896231003911/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/09/un-cuarto-propio.html#comment-form' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1936736896231003911'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1936736896231003911'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/09/un-cuarto-propio.html' title='Un cuarto propio.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-4022327379002969730</id><published>2008-08-31T19:25:00.003+02:00</published><updated>2008-09-01T11:54:23.853+02:00</updated><title type='text'>nunca contentos en Escocia.</title><content type='html'>&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/gOM0GVnU7u0&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/gOM0GVnU7u0&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" height="344" width="425"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("nunca contentos en Escocia" por M.V. Música: "Here in my room - Instrumental" Incubus)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-4022327379002969730?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/4022327379002969730/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/08/nunca-contentos-en-escocia.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4022327379002969730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4022327379002969730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/08/nunca-contentos-en-escocia.html' title='nunca contentos en Escocia.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2028860764089948498</id><published>2008-08-10T22:20:00.001+02:00</published><updated>2008-08-22T23:35:09.729+02:00</updated><title type='text'>Tejados.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SK8w8Anir7I/AAAAAAAAADI/OUeVcqH1EaA/s1600-h/+Comic+Tejados+Oscuro+Web.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SK8w8Anir7I/AAAAAAAAADI/OUeVcqH1EaA/s400/+Comic+Tejados+Oscuro+Web.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5237458699171311538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Tejados" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2028860764089948498?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2028860764089948498/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/08/tejados.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2028860764089948498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2028860764089948498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/08/tejados.html' title='Tejados.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SK8w8Anir7I/AAAAAAAAADI/OUeVcqH1EaA/s72-c/+Comic+Tejados+Oscuro+Web.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2762045750840111415</id><published>2008-06-15T23:39:00.009+02:00</published><updated>2008-06-16T00:13:00.450+02:00</updated><title type='text'>Sabor rancio.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SFWNRs7miKI/AAAAAAAAACw/vzT4ffERp6U/s1600-h/Aviadores.web.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 400px; height: 266px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SFWNRs7miKI/AAAAAAAAACw/vzT4ffERp6U/s400/Aviadores.web.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212227479009659042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El disparo sonó metálico en la habitación y dejó una sensación de absoluto vacío en sus oídos. Él no emitió quejido alguno. Simplemente se desplomó sobre la cama deshecha, haciendo vibrar los muelles del colchón. Cuando se le pasó el aturdimiento y pudo escuchar, intentó percibir si el disparo había alertado a alguien. Su corazón se fue relajando al comprobar que todo estaba tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las medias son para mi mujercita.&lt;br /&gt;-Y a mi, ¿qué me has traído?&lt;br /&gt;-Una tableta de chocolate.&lt;br /&gt;-Chocolate... Otra vez. Chocolate del rancio... Muchas gracias.&lt;br /&gt;-Ven aquí y deja de quejarte. ¿Para qué quieres tú las medias, con lo bien que te pintas la raya por detrás de las piernas?- Notó como sus manos le agarraban con fuerza por la cintura -Las medias son para mujeres decentes como la mía que, además, no saben pintar- su mano derecha comenzó a subir por la parte interna de sus muslos.&lt;br /&gt;Ella le dio una calada al cigarrillo que él acababa de encender. Una hebra de tabaco se quedó pegada en sus labios y, mientras la retiraba con suavidad, el humo se coló entre sus dedos.&lt;br /&gt;-Me gusta que sepas a chocolate cuando te beso.&lt;br /&gt;-Pues este sabe rancio.&lt;br /&gt;-Tú si que eres rancia, preciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido del cabecero golpeando la pared se volvía cada vez más irritante para ella. Le recordaba que no quería aquella vida. Al principio había creído que lo quería. Pero resultó no ser cierto. No lo quería ni más, ni menos que al resto. Aún así, tenía que aguantarse. Sus manos, su boca, el peso de su cuerpo se habían vuelto agobiantes. No la trataba ni peor, ni mejor. Era un chulo y ella lo había sabido desde el primer día. Pero las cosas se habían complicado. La vida en las calles destrozadas por los bombardeos era cada vez más difícil. El hambre había sellado su dependencia. Las cosas cambiarán, se decía. Algún día los tiros terminaran y entonces todo esto se acabará. El sudor de su cuerpo le repugnaba. Seguiría oliendo a él hasta la siguiente oportunidad de lavarse. La saliva de sus lametones se estaba volviendo fría sobre su piel. Ya ni siquiera era capaz de abstraerse y disfrutarlo. Se concentró en el sonido de los muelles del colchón. Le había prometido unas medias por su viaje a la capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te vas a terminar el chocolate?&lt;br /&gt;-Prefiero dejarlo para cuando realmente tenga hambre. Ya te he dicho que sabe rancio.&lt;br /&gt;-Seguro que no te sabría así si te dejara ponerte esas medias.&lt;br /&gt;-Me las prometiste.&lt;br /&gt;-¡No me hagas reír! A las putas muertas de hambre como tú nadie les promete nada, preciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor de su sangre también tenía un regusto metálico. Como el sonido del disparo. No pensó que fuera capaz de hacer una cosa así. Y sin embargo lo había hecho. Ya nadie te traerá chocolate, aunque sea del rancio. Los bolsillos de su uniforme escondían algún que otro billete arrugado y mugriento. Y unas pocas monedas. Podría pagarse una sopa de pan caliente esa noche. También encontró una fotografía. Era de él junto al resto de su escuadrón. La guardó en la polvera que siempre llevaba en su pequeño bolso. Ella nunca había tenido una fotografía. Cuando las cosas mejoraran, podría reconstruir una vida a partir de aquella imagen. Podría contar que era la única que conservaba de su hermano. O mejor, de su marido muerto en combate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus pensamientos se interrumpieron con el zumbido de los pesados motores y de las hélices. Sintió cómo se le encogían las tripas. Ni el hambre, ni el frío, ni la soledad. Lo peor era el miedo. Con absoluta claridad escuchó el  inconfundible silbido de las bombas al caer por el cielo. Pronto podría sentir y escuchar las explosiones. Buscó rápidamente su viejo abrigo. Cogió su bolso, las medias y lo que quedaba de la tableta rancia de chocolate. Si tenía que morir aquel día, no quería hacerlo en la misma habitación que él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SFWNS9rziwI/AAAAAAAAAC4/fOjd4uK-EEY/s1600-h/Bombas+desde+el+aire.web.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SFWNS9rziwI/AAAAAAAAAC4/fOjd4uK-EEY/s400/Bombas+desde+el+aire.web.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5212227500686674690" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Sabor rancio" por M.V. Fotos: Archivo familiar)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2762045750840111415?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2762045750840111415/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/06/sabor-rancio.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2762045750840111415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2762045750840111415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/06/sabor-rancio.html' title='Sabor rancio.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SFWNRs7miKI/AAAAAAAAACw/vzT4ffERp6U/s72-c/Aviadores.web.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1171342125425599591</id><published>2008-06-08T11:59:00.006+02:00</published><updated>2008-06-12T09:38:48.956+02:00</updated><title type='text'>Horquillas de pelo.</title><content type='html'>Sentada delante del televisor comenzó a escuchar el sonido que tanto detestaba. Era un sonido muy difícil de describir para ella porque parecía cobrar vida propia y adquirir diversos matices según el día. A lo que más se asemejaba era al crepitar de los troncos de la chimenea del abuelo cuando los echaban al fuego. Aunque no sólo le disgustaba ese molesto crepitar, también estaba el incómodo cosquilleo que recorría su cabeza y que terminaba por dejarla sumida en un estado de nerviosismo difícil de controlar. Se incorporó para dejar que su cuerpo se deslizara por el sofá hasta que sus pequeños pies tocaron el suelo.&lt;br /&gt;Su madre siempre estaba pendiente de las noticias y le explicaba lo importante que era estar informado acerca de lo que ocurría en el mundo. Pero a ella no le gustaban las noticias. Se esforzaba de verdad por entender al presentador, pero siempre pronunciaba palabras que ella no conocía. Además casi nunca le gustaban las imágenes que echaban; lo único que sacaba en claro de ellas era que el mundo era un lugar muy peligroso donde las cosas más terribles ocurren sin poder escapar de ellas. Un nudo de angustia terminaba atenazándole el estómago y acto seguido su pelo empezara a crujir. Y eso no era bueno. No era bueno en absoluto.&lt;br /&gt;Salió del salón y se dirigió a su habitación. En el silencio del pasillo, su pelo crepitó con más fuerza. Su cuero cabelludo se tensó y un fuerte pinchazo hizo que le pitaran los oídos. Escuchó como las horquillas, que su madre se empeñaba en ponerle, salían disparadas y vibraban hasta estrellarse contra el suelo. Ni se paró a recogerlas. Odiaba a su pelo cuando crujía y crecía de manera incontrolada. Odiaba a esas malditas horquillas que no conseguían sujetar sus indomables mechones y que, además, tantos momentos incómodos le habían hecho pasar en el colegio.&lt;br /&gt;Cuando se tumbó sobre la cama, escuchó los pasos de su madre salir de la cocina y dirigirse a su habitación. Escuchó también un alto en el camino y se imaginó a su madre recogiendo las últimas horquillas que habían salido volando de su melena.&lt;br /&gt;-¿Te encuentras bien?&lt;br /&gt;-Hmmm...&lt;br /&gt;-¿Hmmm...?&lt;br /&gt;-Me cruje el pelo.&lt;br /&gt;-Ya veo.&lt;br /&gt;Su madre se sentó al borde de la cama y sin decir nada más, empezó a desenredar su melena con tranquilidad, sacando el resto de las horquillas de entre sus rebeldes mechones. La suavidad de los gestos de su madre y las cosquillas que sus dedos le producían, consiguieron calmar el sonido de su pelo y por fin sintió cómo éste dejaba de crecer.&lt;br /&gt;-Tengo algo para ti.&lt;br /&gt;-¿Ah, sí? ¿Qué es?&lt;br /&gt;-Un cuento. Si esperas aquí, te lo traigo. Es de cuando yo era pequeña.&lt;br /&gt;Observó a su madre salir de la habitación y entrar en la suya. Escuchó las vueltas que la llave daba en la cerradura del armario y el trajinar de su madre entre las cosas.&lt;br /&gt;-¿Y tiene dibujos?&lt;br /&gt;-¿Me decías...?&lt;br /&gt;-¿Que si tiene dibujos?&lt;br /&gt;-Sí, y son estupendos, ya verás. Es la historia de una niña que se llama Dorothy.&lt;br /&gt;-D-o-r-o-t-h-y. No me suena.&lt;br /&gt;Su madre ya estaba de vuelta en su habitación con un libro grande y no demasiado grueso. Se lo tendió mientras se sentaba de nuevo y le retiraba otro mechón de pelo de la cara.&lt;br /&gt;-No te suena, ¿eh? Pues estoy convencida de que te va a encantar. Dorothy es una niña pequeña como tú, que vive con sus tíos en Kansas y que tiene un perrito que se llama Totó. Un día un tornado levanta por los aires la casa de madera en la que vive y la transporta hasta las tierras de los Munchkins, unos habitan...&lt;br /&gt;-¿Un tornado es lo que ha pasado en China y por lo que lloraban todos esos niños?- De nuevo sintió como emergía el cosquilleo en la cabeza; era cuestión de tiempo volver a escuchar el crujido de su pelo.&lt;br /&gt;-No. Lo de China ha sido un terremoto. No es lo mismo.&lt;br /&gt;-Pero, ¿mata a gente?&lt;br /&gt;-Eh... Sí, cuando los tornados son fuertes, sí...- la madre comenzó a notar como algunos mechones de pelo se retorcían y comenzaban a crecer sin control–Pero no te preocupes, el tornado de este cuento no es malo. No mata a nadie y además lleva a Dorothy al país del Mago de Oz y allí conoce a un espantapájaros, a un hombre de hojalata y a un león. Y se hacen muy buenos amigos, ayudándose los unos a los otros para conseguir que Dorothy vuelva a su casa con sus tíos.&lt;br /&gt;-Entonces ¿qué es un tornado?&lt;br /&gt;-Un remolino de aire muy fuerte que recorre la tierra durante un tiempo moviendo las cosas que encuentra a su paso.&lt;br /&gt;-¿Y un terremoto?&lt;br /&gt;-Un movimiento de tierra- El pelo de la pequeña en movimiento contrastaba con los ojos fijos en su madre- ¿Por qué no empiezas a leer el cuento y luego me dices qué te ha parecido?&lt;br /&gt;-Vale.&lt;br /&gt;Su madre salió de la habitación entornando la puerta. Gracias a la sombra que el resquicio le permitía ver, la niña supo que su madre se sentía triste. Por eso detestaba también el odioso crujido que nadie era capaz de explicar.&lt;br /&gt;-Así que Dorothy, ¿eh?...- Y sus pequeñas manos abrieron el libro, dejando escapar el olor que el tiempo había dado a las páginas.&lt;br /&gt;Las ilustraciones, que ocupaban las hojas prácticamente al completo, captaron su atención de inmediato y mientras se dejaba llevar por el camino de baldosas amarillas junto con Dorothy, Totó, El Espantapájaros, El Hombre de Hojalata y El León, se esfumó el nudo que atenazaba su estómago, su pelo dejó de crecer y el crujido desapareció incluso cuando la Bruja mala del Oeste desplegó su ejercito de monos voladores contra el grupo de amigos. El interés que esta fascinante historia había despertado en ella, se mezclaba con los dibujos, con los párrafos que los completaban y el sueño que la reclamaba con más intensidad a cada segundo. Sus pequeños ojos comenzaron a cerrarse. Su cuerpo se había ido escurriendo poco a poco sobre las mullida colcha de la cama junto al libro y las últimas palabras leídas se fundían en su cabeza con la intención de pedirle a su madre que le comprara unos zapatos de rubí; estaba segura de que con ellos podría descubrir caminos de baldosas en el trayecto que hacía cada día para ir al colegio.&lt;br /&gt;Finalmente el sueño fue más fuerte que la fascinación que esa nueva historia suponía para la pequeña, y la línea que separa la realidad del mundo onírico se volvió intangible y confusa. Contempló sus pies vestidos con unos hermosos y relucientes zapatos de rubí. Saltar y correr era más fácil que con los zapatos del colegio. Decidió que sólo se los quitaría en las clases de gimnasia para que no se le estropearan demasiado. Casi podía flotar al andar y el sonido que las suelas producían sobre el suelo, era como el de los zapatos de los bailarines de las películas en blanco y negro que veía algunos viernes por la noche con su madre. Aunque no sabía bailar, con esos zapatos se sentía bailarina. A cada pisada que daba, el suelo se iba tiñendo de un color amarillento y el camino de baldosas amarillas terminó por mostrarse ante sus ojos. No dudó ni un momento adentrarse en él. Al principio lo recorrió sola. Totó no correteaba entre sus piernas porque ella nunca había tenido un perro; sus padres siempre le decían que trabajaban demasiado como para poder cuidar de un perro, que tendría que pasarse el día solo en el piso. Pero pronto se encontró con El Espantapájaros, El Hombre de Hojalata y El León, y juntos caminaron como si fueran amigos de toda la vida. Mientras recorrían la fila de baldosas, ella pensaba en lo pequeños que eran sus nuevos amigos y lo grande que era ella. A veces esa diferencia de tamaños hacía que no oyera bien sus voces y tenía que agacharse tanto, que incluso se quedaba recostada y medio de rodillas mientras escuchaba las historias que le contaban. Intentó encontrar una explicación a ese detalle, pero no pudo hallar una respuesta. Si se concentraba mucho para dar con la solución, le venía a la cabeza un reloj, un conejo vestido con chaleco y una mesa preparada para el té, pero no creyó que aquellas ideas sirvieran para explicar su distinta estatura. Cuando llegara a casa, ya se pararía a pensarlo con más calma. Incluso podría preguntarle a mamá. De repente el cielo se cubrió de una nube oscura que parecía avanzar hacía ellos y comenzaron a escuchar unos sonidos que les pusieron a todos la carne de gallina. Eran como cientos de gritos agudos y ensordecedores emitidos a la vez. La luz del sol se ocultó tras bandadas de monos que volaban furiosos hacía ellos. Y sin mucho tiempo para reaccionar, se encontraron bajo una lluvia de piedras que abollaron los brazos del Hombre de Hojalata al intentar protegerse con ellos. La ventaja que su gran tamaño le proporcionaba, era tan solo momentánea ya que, aunque se libraba a manotazos de los grupos que los monos voladores formaban para atacar, nada más golpearlos y hacerlos caer al suelo, se ponían de nuevo en pie, retomando rápidamente el vuelo y reanudando el ataque. Las piedras apenas lastimaban su piel, pero era consciente del grave peligro que corrían sus nuevos amigos. Tenía que protegerlos. Mientras una facción de monos le deba una tregua en su intento de derribar uno de los árboles del bosque cercano, la pequeña cogió uno a uno a sus amigos para que dejaran de estar al descubierto bajo ese feroz ataque. El cuerpo del Espantapájaros era muy blando y apenas ofrecía resistencia, por lo que la fuerza con la que ella lo atrapó, estuvo a punto de desmembrarlo. Por suerte, ella liberó rápidamente la presión que su mano ejercía para sujetarlo, evitando que la paja que formaba su cuerpo se saliera por el cuello de su camisa. La carrera que emprendió era más rápida que la que sus amigos podían alcanzar, pero los monos eran muy rápidos y al echar la vista atrás, vio como se acercaban con el árbol que acababan de tirar y con el cual pretendían derribarla. No tenía las manos libres para deshacerse de los monos que conseguían darle alcance y no disponía de bolsillos en los que resguardar a sus amigos, así que decidió esconderlos entre su pelo, pidiéndoles que se agarraran con fuerza y no se soltaran pasara lo que pasara. EL ataque de los monos se volvió más intenso. A manotazos se libraba de pequeños grupos que la alcanzaban y que le tiraban palos y piedras, sin dejar de correr a sabiendas de que no podía permitir que el batallón que volaba un poco más atrás, amenazándola con el árbol, la alcanzara y la golpeara con él. Los chillidos de los monos eran cada vez más ensordecedores; alguno de ellos se lanzaba contra ella, agarrándose a su ropa y mordiéndola con sus afilados dientes. Entonces no le quedaba más remedio que cogerlo entre los dedos y tirar de él hasta soltarlo, mientras sentía su cuerpo peludo y los latidos descontrolados de su pequeño corazón. No paraba de correr, sintiéndose cada vez más agotada. En medio del caos, descubrió que se había desviado del camino de baldosas amarillas. Estaba perdida. No sabía ni qué hacer, ni donde ir. Un grupo de monos comenzaron a volar entre sus piernas, haciéndola tropezar. No iba a poder salir de aquella pesadilla. No iba a poder salvar a sus nuevos amigos. Comenzó a sentir cómo le recorría la cabeza el leve cosquilleo que le era tan familiar, y entre el griterío de los monos y su ahogada respiración, sus oídos se llenaron del crujido de su pelo. No tuvo tiempo de pensar o reaccionar para evitar lo que ocurrió a continuación. Simplemente vio como El Espantapájaros, El Hombre de Hojalata y El León salían despedidos de entre su pelo, como en su día lo hicieron las nuevas horquillas de mariquitas durante aquel duro examen de matemáticas y comprendió que todo estaba perdido.&lt;br /&gt;El sonido del forcejeo de la puerta de su habitación le hizo regresar del ataque con el que los monos voladores estaban castigando su cuerpo caído sobre la hierba. Su madre apenas podía abrir para entrar; parecía que hubiera algo tras la puerta, impidiendo su apertura. Tras varios empujones, su madre se hizo el hueco suficiente para pasar dentro de la habitación. No había prácticamente luz, por lo que tuvo que buscar a tientas el interruptor en la pared. Se escuchó el click de la tecla. La habitación se llenó de luz. Y ambas vieron como el pelo de la pequeña había crecido y crecido, bajando de la cama y desplazándose por el suelo, cubriéndolo todo como si fuera una alfombra.&lt;br /&gt;-Mamá, me cruje el pelo.&lt;br /&gt;-Y..ya... veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Horquillas de pelo" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1171342125425599591?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1171342125425599591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/06/horquillas-de-pelo.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1171342125425599591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1171342125425599591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/06/horquillas-de-pelo.html' title='Horquillas de pelo.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7236851284932484508</id><published>2008-05-15T22:51:00.001+02:00</published><updated>2008-05-15T23:08:09.625+02:00</updated><title type='text'>Ups...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SCyicHuPC2I/AAAAAAAAACA/fk9pickxZu4/s1600-h/nuncacontentos.+oscuro.web.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SCyicHuPC2I/AAAAAAAAACA/fk9pickxZu4/s400/nuncacontentos.+oscuro.web.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5200710273699089250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;("Ups... " por M.V. Logos nunca contentos por P.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7236851284932484508?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7236851284932484508/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/05/ups_15.html#comment-form' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7236851284932484508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7236851284932484508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/05/ups_15.html' title='Ups...'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SCyicHuPC2I/AAAAAAAAACA/fk9pickxZu4/s72-c/nuncacontentos.+oscuro.web.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7512813059371869251</id><published>2008-05-04T21:08:00.004+02:00</published><updated>2008-05-04T21:12:09.087+02:00</updated><title type='text'>Mañana de domingo.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SB4J5QSvGsI/AAAAAAAAABg/hKheLd8xgx0/s1600-h/Ma%C3%B1ana+de+Domingo+web.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 283px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SB4J5QSvGsI/AAAAAAAAABg/hKheLd8xgx0/s400/Ma%C3%B1ana+de+Domingo+web.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5196601899262876354" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Mañana de domingo" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7512813059371869251?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7512813059371869251/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/05/maana-de-domingo.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7512813059371869251'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7512813059371869251'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/05/maana-de-domingo.html' title='Mañana de domingo.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/SB4J5QSvGsI/AAAAAAAAABg/hKheLd8xgx0/s72-c/Ma%C3%B1ana+de+Domingo+web.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-5014079810152859647</id><published>2008-04-28T00:52:00.003+02:00</published><updated>2008-04-27T22:58:12.482+02:00</updated><title type='text'>Desfile desde un taxi.</title><content type='html'>Los destellos del sol reflejado en los edificios me van mostrando una ciudad que se despierta a la primavera. El frescor de la mañana va desapareciendo entre los gases de los tubos de escape. Los motores compiten con los intermitentes pitidos de los semáforos y la radio del taxi no para de vomitar palabras que no distingo. Estoy ensimismada contemplando las ventanas que desfilan ante mis ojos. Algunas están cerradas. Protegidas con cortinas. Otras están abiertas y dejan que se cuele el sonido de la calle y mi curiosidad. A veces tengo suerte y puedo llegar a vislumbrar la vida que se desarrolla en esa estancia a la que accedo desde la ventanilla a medio bajar de un taxi que huele a los cientos de personas que han pasado por él. Esa vida se me antoja interesante. Plena. Llena de sonidos. De idas y venidas. Conversaciones. Murmullos. Risas y noches tranquilas. El semáforo se pone verde y abandono la estancia para descender por la calle a pequeñas frenadas provocadas por el tráfico. Hasta que me cuelo de nuevo en otra habitación gracias a la luz roja. Me recibe un olor a óleos y aguarrás. Hay bote de cristal con un manojo de pinceles que se secan al sol en el alféizar de la ventana. Las cortinas ondean con la leve brisa que entra desde la calle. O tal vez he sido yo, que al entrar las he rozado. Hay un hermoso cuadro secándose sobre un desvencijado caballete salpicado de colores. La pintura de las olas del mar es tan reciente que parece que pueda tocar la espuma de las olas y mojarme. El semáforo de nuevo está verde y me arranca de esa estancia tan fascinante. Contemplo oficinas. Una gasolinera. Amplias calles con coches expectantes. Y el olor de esos pinceles secándose al sol se mezcla con los sonidos de la radio. Las frases que escucho no tienen sentido. No tiene sentido el trayecto en taxi que tengo que realizar por trabajo. Sólo percibo sentido en el interior de esas estancias de las que no sé nada. En mi cabeza cobra sentido querer ser yo quien tenga una habitación en la que dejar unos pinceles secándose al sol. El semáforo otra vez da luz verde. Comienza de nuevo el desfile de ventanas. Quiero pintar el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;(“Desfile desde un taxi” por M.V)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-5014079810152859647?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/5014079810152859647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/04/desfile-desde-un-taxi.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5014079810152859647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5014079810152859647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/04/desfile-desde-un-taxi.html' title='Desfile desde un taxi.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7311579189733298127</id><published>2008-03-03T22:38:00.001+01:00</published><updated>2008-03-08T17:56:32.971+01:00</updated><title type='text'>El chivatazo.</title><content type='html'>Elevándose sobre los dedos de sus pies podía observarla por encima de los libros de Richard Matheson. La veía a través de la cristalera donde se exponían los diez libros más leídos. Estaba a unos pasos de la puerta de entrada de la librería hablando por el móvil. Desde su punto de vigilancia no dejaba de estudiar cada uno de sus gestos. Intentaba deducir sobre qué versaba su conversación y con quién la mantenía; tarea complicada porque la alternancia de semblantes serios con amplías sonrisas alteraban de manera caprichosa la fisionomía de su cara.&lt;br /&gt;-¡Schsssss, ven! Desde aquí podemos observarla mejor y ver cuándo entra- Kero le hacía señas desde el otro extremo de la estantería. Parecía haber encontrado un hueco entre un par de libros por el que se filtraba la luz del interior de la tienda. Sus pies agradecieron el cambio de posición y cuando llegó al lado de su compañero, aún le palpitaban por el esfuerzo.&lt;br /&gt;-¿Dónde estamos?&lt;br /&gt;-Entre “Rojo y Negro” de Stendhal y “Drácula” de Stoker.&lt;br /&gt;Permanecieron en silencio, expectantes a los movimientos de la muchacha, que continuaba con su conversación en la calle posando esta vez sus ojos en los libros de oferta situados en el escaparate del otro lado de la puerta.&lt;br /&gt;-¿Cuál crees que está mirando ahora?&lt;br /&gt;-Hmmm, parece que “Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay” de Chabon... Aunque aseguraría que ya se lo ha leído.&lt;br /&gt;-Tal vez quiera regalárselo a alguien.&lt;br /&gt;-Psss...&lt;br /&gt;Siguieron esperando. Una mujer joven con el carrito de un bebé se apostó ante el escaparate de los top ten y tras un vistazo rápido, se encaminó hacia la puerta. Al abrirla, escucharon la voz de la joven y el estallido de una de sus risas que, pronto, se ahogó tras el leve chirrido de los goznes de la puerta al cerrarse.&lt;br /&gt;-No me imaginaba que su voz fuera tan... musical.&lt;br /&gt;-Ya. ¿Y qué esperabas?- El tono de voz de Kero denotaba cansancio. La chica se estaba haciendo esperar.&lt;br /&gt;-Tal vez un tono más vulgar... Espera, ¿qué hace?, ¿se va? ¡No puede ser!&lt;br /&gt;Con un movimiento rápido e inesperado, la muchacha colgó el móvil, se coló entre los coches aparcados frente a la librería y, mirando a un lado y a otro de la calle, cruzó desapareciendo de la vista de  Kero y Nolda.&lt;br /&gt;-¡No me lo puedo creer! Pero ¿¡no era seguro que la chica venía hoy aquí?!- El tono de Kero anunciaba su enfado.&lt;br /&gt;-Lo era. El chivatazo era fiable.&lt;br /&gt;-¿Cuánto de fiable?&lt;br /&gt;-Hmm, bastante. Viene de Vaksin. Ella estaba leyendo “Los nervios” cuando una amiga le llamó por teléfono y él escuchó cómo le comentaba que había descubierto esta librería la semana pasada y que hoy vendría para acá tras la consulta con el dentista.&lt;br /&gt;-¿Vaksin?, ¿me estás hablado del mismísimo Dimitri Ósipovich Vaksin de “Los nervios” de Chéjov?&lt;br /&gt;-Sí, Vaksin, ¿por...&lt;br /&gt;-¡Por favor!, ¿y a un chivatazo de ése lo llamas tú fiable?, pero si es un tipo paranoico que está convencido de que el retrato de su difunto tío le guiña un ojo en la oscuridad de la noche y todo por haber acudido a una sesión de espiritismo, que por cierto, nunca llegó a celebrarse.&lt;br /&gt;-Él se lo oyó decir. Incluso escuchó que le comentaba a su amiga que así mataba dos pájaros de un tiro: conocer una nueva librería y comprarse un libro en inglés, para que no se le oxide, como ahora no lo usa...&lt;br /&gt;-¿”Él se lo oyó decir”? Estupendo. Hemos hecho el viaje hasta aquí para nada. Esa chica se ha largado. A partir de ahora déjame a mí valorar la certeza de los chivatazos, ¿te parece?.&lt;br /&gt;-Muy bien, Señor Perfecto. A partir de ahora vas a filtrar tú todos los avisos. Pero que conste que el chivatazo de Vaskin lo corroboró Marfa Petrovna.&lt;br /&gt;-¡Ah, genial! Ahora me hablas de la protagonista de un cuento que se llama “Los simuladores”. Pero, ¿tú has leído a Chéjov?&lt;br /&gt;-Esto... La verdad es que no... ¡No! Vale. ¿Y qué?, ¿acaso es un crimen?&lt;br /&gt;-No, bonita,no. No es un crimen. Es una irresponsabilidad. Sí, no me mires así porque dar crédito a Marfa Petrovna, sin tener los conocimientos suficientes para saber que es una curandera del tres al cuarto a la que todos sus pacientes le toman el pelo, alabando sus tan milagrosas, como inexistentes curaciones para aprovecharse de ella y sacarle todo cuanto les parece, es una irresponsabilidad. Con este criterio que tienes, ¡a saber a cuánta gente hemos llevado al Mundo de los Libros creyéndoles verdaderos amantes de la literatura sin serlo!&lt;br /&gt;-Bueno, yo... Lo siento. Tal vez no hubiera debido fiarme tanto de este chivatazo... Puede que hubiera tenido que contrastarlo más, pero es que Marfa lo confirmó porque cuando la chica estaba leyendo “Los simuladores”, oyó  cómo hablaba con su madre y le decía que hoy vendría a esta librería y...&lt;br /&gt;-¡Calla!, ¡¡¡Schsssssss!!! Mira, ¡es ella! Parece que vuelve. ¡Viene para acá!&lt;br /&gt;La chica abrió la puerta y entró en la librería. Lo primero que hizo fue recorrer con los ojos las primeras estanterías mientras la puerta chirriaba de nuevo anunciando su cierre. Avanzó tranquilamente parándose a mirar los marcapáginas expuestos cerca del mostrador. Luego la vieron acercarse y, aunque no se paró en la estantería desde la que la observaban, les llegó el olor de su perfume. Olía a frutas.&lt;br /&gt;-¡Lo ves, el chivatazo era fiable! No lo he hecho tan...&lt;br /&gt;-¡Silencio!&lt;br /&gt;Kero y Nolda avanzaron con ella traspasando libros y estanterías. La observaron mientras cogía obras que ya había leído y las ojeaba. Kero percibía las frases que resonaban en la cabeza de la chica mientras las leía de pasada. Nolda aspiró a la misma vez que ella y se embriagó con el olor de las páginas sin estrenar del ejemplar de “El Principito” que ella contempló durante un buen rato. La muchacha desanduvo su camino para dirigirse a los estantes de libros en inglés, sin sospechar que dos seres casi incorpóreos imitaban sus pasos. La búsqueda de un nuevo compañero de papel en aquel idioma era algo que ella quería hacer con tranquilidad, tomándose la licencia de leer el principio o simplemente hojas elegidas al azar. Kero y Nolda ya conocían este ritual. Se lo habían visto hacer miles de veces, incluso antes de que fuera elegida para ser trasladada al Mundo de los Libros. Los dos sabían que ese era el momento que debían aprovechar para llevársela. Nolda sentía cómo le palpitaban las sienes a causa del nerviosismo que el momento requería y de la satisfacción por el ejemplar que estaban a punto de conseguir. Kero comenzó a agudizar sus sentidos. Pronto se harían con ella. Echó un vistazo rápido a la tienda y se desentendió de la parte del fondo puesto que se había quedado vacía. Comprobó que el dependiente estaba enfrascado en la localización de algún libro que le solicitaba una señora mayor y decidió centrarse en las tres personas que estaban cerca, aunque dos de ellas parecían bastante concentradas en los libros que hojeaban. Nolda se abandonó a la descomposición de su ya bastante incorpórea naturaleza y empezó a desvanecerse ante la imperiosa necesidad de tocar a la muchacha y apoderarse de ella. Kero se dio cuenta de que su compañera se había lanzado  a por el objetivo sin esperar a que él le diera vía libre, cuando sintió el calor y la leve luz blanca que la mano de Nolda comenzó a emitir.&lt;br /&gt;-¡Quieta!, ¿se puede saber qué haces?- Kero interceptó el brazo que empezaba a estirarse para alcanzar a la muchacha antes de que llegara a sobresalir por entre los libros que les separaban de su presa. El proceso de desintegración de Nolda se paró en seco -¿¡Es que no ves que ese hombre de allí la está mirando!?, ¿no te has dado cuenta de que ha dejado a un lado el libro al que echaba un vistazo en cuanto la chica se ha acercado a esta zona? No podemos arriesgarnos a que alguien vea cómo desaparece. Tendremos que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;(“El chivatazo” por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7311579189733298127?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7311579189733298127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/03/el-chivatazo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7311579189733298127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7311579189733298127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/03/el-chivatazo.html' title='El chivatazo.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7635641665282413112</id><published>2008-02-17T19:11:00.002+01:00</published><updated>2008-02-17T23:40:03.944+01:00</updated><title type='text'>¡Ring, ring, ring!</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/R7hrH8U8VLI/AAAAAAAAAA0/57PzkJLCq1k/s1600-h/Ring,+ring,+ring.+Web.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 283px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/R7hrH8U8VLI/AAAAAAAAAA0/57PzkJLCq1k/s400/Ring,+ring,+ring.+Web.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5167998356604867762" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;("¡Ring, ring, ring!" por M.V)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7635641665282413112?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7635641665282413112/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/02/ring-ring-ring_17.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7635641665282413112'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7635641665282413112'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/02/ring-ring-ring_17.html' title='¡Ring, ring, ring!'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/R7hrH8U8VLI/AAAAAAAAAA0/57PzkJLCq1k/s72-c/Ring,+ring,+ring.+Web.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2111847600534737404</id><published>2008-02-10T23:32:00.003+01:00</published><updated>2008-03-04T12:22:42.020+01:00</updated><title type='text'>Miembros artificiales.</title><content type='html'>¿Qué es lo que ocurre cuándo alguien se autoproclama Dios? Pues que en ese mismo momento procede a firmar la concesión de tan honorífico cargo y su decadencia. Y todo ello sin necesidad de firmar dos veces; una única rúbrica sella los dos actos. Y si no, que se lo pregunten a Martín. Él les puede contar cómo conoció tiempos en los que poseía un don; el de fabricar las partes que la naturaleza se había olvidado de dar a otros seres humanos, y cómo terminó perdiéndolo cuando su ego se hizo más grande que su corazón. Porque sí, Martín no sólo había nacido con ese don, sino también con un corazón sensible que pronto comprendió que si bien la naturaleza es sabia, en su aún no descifrada sapiencia, a veces se producen algunas desconexiones que terminan con la ausencia de partes importantes para un ser humano; por no mencionar los accidentes que, de la manera más imprevisible, arrebatan un miembro y con él la vida que su dueño conocía hasta ese momento.&lt;br /&gt;Martín pertenecía a una familia modesta que nunca dejó de apoyar su vocación y que no reparó en gastos a la hora de enviarlo a la capital para que culminara sus estudios. Y es que fueron sus padres los primeros que se quedaron sin habla cuando, muchos años atrás, Martín les mostró la pierna artificial que había fabricado -con los materiales más insólitos- a su mejor amigo tras el accidente que éste había sufrido montando a caballo y que culminó con la pérdida de una de sus piernas.&lt;br /&gt;Los estudios y las horas de trabajo encumbraron a Martín como un gran ortopeda. Pronto en la capital su nombre comenzó a resonar por los pasillos de importantes hospitales y de distinguidas clínicas. Pero este hecho parecía no llegar a sus oídos porque Martín vivía en la constante investigación; quería encontrar siempre el punto exacto en el que su prótesis entraba en conexión con la persona a la que iba dirigida. Porque Martín entendía que cualquier miembro artificial tenía que terminar siendo una extensión más del cuerpo de su paciente. Y para ello era imprescindible estudiar, observar, palpar y medir aquella parte del cuerpo humano con la que su creación estaría en estrecho contacto. Sabía, y aquella era la parte que más controversia le provocaba entre su mentalidad de médico y su corazón de humano, que las rozaduras, heridas, ampollas y marcas eran los síntomas habituales en la etapa de adaptación entre el paciente y el miembro artificial. Por eso les prestaba especial atención; para él eran el lenguaje que el cuerpo humano empleaba para decirle dónde sí y donde no debía ajustar la pierna, la mano, el pie o el brazo. Conocía aquella lengua de pupas, costras, dolores y señales como el resto conocemos el idioma con el que nos comunicamos con los demás y, atendiendo a él, comenzó a prescindir de tácticas tradicionales a la hora de fabricar miembros artificiales. También prescindió de las pautas de elaboración que sólo valoraban a la utilidad de estos artificios. Daba igual cuál fuera la prótesis que tuviera que realizar, Martín se esmeraba en dar forma y pulir cada milímetro, tal y como lo hizo con aquella extraña pierna que hizo para Fidel. Se esforzaba en alcanzar unas proporciones y una estética lo más semejantes a las que tan sólo optan los miembros naturales. Y prácticamente se puede decir que rozó la máxima perfección.&lt;br /&gt;Casi sin disponer de tiempo con el que disfrutar de su éxito, llegó su propia clínica; llegaron las conferencias en los hospitales, los simposios en las universidades; llegaron los títulos y diplomas que terminaron agolpándose por las paredes de sus salas de espera; llegaron las convenciones en el extranjero y poco a poco se fue instalando en su corazón esa satisfacción que el reconocimiento genera en todos los hombres. Además, y como consecuencia de todo lo anterior, comenzaron las cenas, las fiestas y las recepciones en las que se codeaba con gente de la alta sociedad. Y esa satisfacción, que recientemente se había anidado en su ánimo, comenzó a tornarse en un ego vestido de la más brillante soberbia. Conoció horas de vacía adulación, horas de lujo y placer con mujeres que sólo representaban el interés por una vida asociada a una figura afamada y muy, muy adinerada. Llegados a este punto, el abandono que de sí mismo hizo en pro de su carrera, se tornó en una vertiginosa recuperación de su vida que, a partir de ese momento, estuvo única y erróneamente guiada por su ego. Comenzó a vivir esa nueva y corrompida etapa en la que lo único que le satisfacía era la fama; el figurar en cualquier acto médico que tuviera lugar en su materia, en formar parte de las negociaciones con las empresas proveedoras de los materiales para la fabricación de nuevos y mejores miembros artificiales. Y así Martín se vio sumido en una jerga con nuevos términos como fibra de carbono o silicona sin pararse a escuchar el leguaje con el que los muñones de los pacientes se esforzaban en expresar su rechazo al nuevo miembro porque, por mucha fibra de carbono que llevara, no se había realizado el estudio necesario para encontrar ese punto de conexión sobre el cual había que centrar todo el proceso de elaboración. Por supuesto, no es necesario mencionar que las horas de perfeccionismo y dedicación para dotar de la proporcionada y bonita forma a cada una de sus obras, habían pasado mucho tiempo  atrás a formar parte del pasado. En su clínica parecían importar más las cifras, sobre todo las de sus cuentas personales, que los pacientes. Ni su imagen, ni su adaptación a los nuevos miembros eran ya relevantes. Y así, cuando comenzaron las quejas de los clientes, surgieron frases descaradas que insinuaban que al Doctor Martín nadie le decía qué hacía daño o qué no, o si algo se asemejaba a la burda parodia de una prótesis o no. Porque bastante suerte tenían con poder acudir a semejante deidad-ortopeda. Algunos clientes agacharon sus cabezas y se fueron con sus miembros artificiales toscos e insufribles. Otros no se amilanaron por tan osadas faltas de respeto ante sus carencias y discutieron, sin conseguir hacer llegar su mensaje al corazón de Martín que, arrugado por los años y podrido por la fama y el dinero, se sumía ya en la senectud. La clínica fue perdiendo pacientes. Era mejor cualquiera de los otros ortopedas de la ciudad, que tan sólo podían soñar con imitar las creaciones del Martín de los comienzos. Y llegó un día en el que afamado ortopeda ya no pudo rescatar ni uno de los conocimientos que tan buen profesional le habían permitido ser. A este vacío en su mente, regalo de la edad y sus premeditados descuidos, se le sumo el hecho de que ninguno de los colegas que trabajaban para él conocían la ciencia de los miembros artificiales como él la había conocido. Y es que el ego de Martín le llevó a no formar a ninguno de sus trabajadores creyendo que así nadie llegaría a ser una amenaza para su monopolio de prótesis. Esta realidad, que ya resonaba por los pasillos de importantes hospitales y de distinguidas clínicas, se hizo evidente ante los ojos de Martín debido a otro accidente que costó, como ya había ocurrido años atrás, la pérdida de una pierna. Esta vez Martín tuvo que fabricar el pequeño miembro que permitiría andar a su última nieta, una niña rubia de ojos azules extremadamente consentida y confiada en la omnipotencia de la figura de su abuelo. Pero esta vez Martín no recordó las proporciones, las medidas, ni los trucos para encontrar el punto de conexión donde el joven cuerpo de su nieta podría establecer la cómoda y perfecta unión con aquella pierna hecha con los mejores materiales. Sí, consiguió darle una forma estética más aceptable que la que le había dado a sus últimos trabajos, pero Martín se perdió en un mundo de olvidos que terminó con la dolorosa visión de su nieta cojeando a causa de los dolores, grietas y heridas que le afligía una pierna que él no supo fabricar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“Miembros artificiales” por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2111847600534737404?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2111847600534737404/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/02/miembros-artificiales.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2111847600534737404'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2111847600534737404'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/02/miembros-artificiales.html' title='Miembros artificiales.'/><author><name>Marina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12238546628108331802</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_Ei70yZyiIv4/Sn3vVRNN2dI/AAAAAAAAB4g/dfztymNh9bc/S220/01.b.+nunca+contentos+con+marco+ByN.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7158303305206152502</id><published>2008-02-06T16:34:00.000+01:00</published><updated>2008-02-06T15:36:58.343+01:00</updated><title type='text'>Diorama en ByN.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R6nF1UEm7cI/AAAAAAAAALo/Itb0Fwn_Fnc/s1600-h/Diorama+I.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R6nF1UEm7cI/AAAAAAAAALo/Itb0Fwn_Fnc/s400/Diorama+I.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5163875967468760514" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Diorama en ByN" por M.V. Madurodam. Holanda)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7158303305206152502?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7158303305206152502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/02/diorama-en-byn_06.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7158303305206152502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7158303305206152502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/02/diorama-en-byn_06.html' title='Diorama en ByN.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R6nF1UEm7cI/AAAAAAAAALo/Itb0Fwn_Fnc/s72-c/Diorama+I.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-4884960668546309080</id><published>2008-01-29T12:20:00.000+01:00</published><updated>2008-01-31T14:13:06.360+01:00</updated><title type='text'>La torre.</title><content type='html'>Existe una torre nueva en la ciudad. Es alta. Esbelta. Impone su presencia allá donde uno dirija la mirada. Y está sin terminar. Cuando comenzaron las obras para construirla, ella no participó en la oleada de críticas que tantos titulares proporcionaron a los periódicos de tirada diaria. Y es que por criticar, se criticó al empresario que había adquirido los terrenos donde ahora reside inmutable la torre, se valoró su patrimonio y se puso en tela de juicio el verdadero ánimo con el que emprendía la colosal construcción. Se criticó a los políticos que movieron y concedieron las licencias para su ejecución, abriendo repetitivos debates electoralistas. Se criticó a la empresa que logró hacerse con el proyecto, e incluso se enjuició el impacto estético que semejante edificio causaría en el perfil urbano. Pero ella no se pronunció sobre estas polémicas. Y no es que viviera aislada en una burbuja sin que nada de lo que sucedía en su entorno le importara. Su actitud más bien se debía a que no estaba de acuerdo con ninguno de los sentidos últimos de estas críticas. Cada día le parecía más deleznable que las voces que podían alzarse para exponer los acontecimientos que sucedían en su ciudad, estuvieran enturbiadas por la envidia o por el eslogan de algún partido político. Evidentemente le desagradaba la manipulación mediática con la que se aderezaban las noticias, ya fueran importantes o nimas. Por lo tanto si el ánimo que empujaba al acaudalado empresario a construir la torre, se debía a la petulancia de su abundante dinero, no le parecía relevante. Si las concesiones de las licencias se debían a motivos electorales, no le parecía nada nuevo. Y la preocupación por el impacto de la torre sobre el perfil de la ciudad, le resultaba tardía -cuando se paraba a pensar en la imagen de su ciudad, le parecía estar valorando un conglomerado de elementos disonantes entre sí que han terminado creando un perfil aceptable a base de permanecer unidos durante años y años-. En definitiva, presenció la instalación de las grúas y demás materiales de construcción para el levantamiento de la torre en el solar cercado por vallas de metal. Fue testigo del lento crecimiento en altura del esqueleto de gigantescas vigas y de cómo se le fue vistiendo con cristales que reflejaban el sol brillante o que absorbían el gris del cielo nublado dependiendo del día. Cuando regresaba a casa por las noches, podía ver el parpadeo incesante de las luces rojas que advertían de la presencia de la magna construcción. Y todo ello ocurrió bajo una tranquila indiferencia puesto que para ella la torre era algo absolutamente ajeno a su vida. Sí, sabía que a partir de ese momento la torre identificaría a su ciudad y allá donde fuera, estaría presente marcando el horizonte. Pero nada de esto cambiaba el hecho de que ella se sintiera absolutamente desligada del singular edificio. Hasta que un día su móvil sonó. Había esperado aquella llamada horas. Días. Semanas. Tanto la había esperado que cuando oyó el teléfono, no fue capaz de recordar que era la llamada que tanto anhelaba. Y una vez se hubo producido y colgó, no pudo resistir la tentación de coger su abrigo y salir a la calle para observar la torre. Por supuesto allí estaba, engullida en sus últimos pisos por unas nubes grisáceas y difusas, pero imponente como siempre. Porque fue en ese momento cuando sintió cuánto le imponía aquel edificio sin terminar al que acababan de unirla gracias a una llamada. Intentó concentrarse para distinguir bien los pisos que la formaban y descubrir en cuál trabajaría. Pero ni estaba lo suficientemente cerca para observar la base del edificio y situar la fila de ventanas de la primera planta, ni sus ojos podían superar el efecto óptico que la lejanía producía en la morfología de la torre que, fundiendo unos pisos con otros, convertían el hecho de contar en algo confuso y caótico. Contempló la torre durante un tiempo que luego no pudo precisar. Y a partir de ese momento se sorprendió cientos de veces buscándola con la mirada al girar una esquina, a través de las cabezas de los que con ella compartían el autobús, o esperando a poder arrancar ante la puesta en verde de un semáforo. Y es que aquellos eran los momentos en los que dejaba volar su imaginación para visualizar cómo serían las vistas de su ciudad desde elevado piso de aquella torre. Visualizar cómo se sentiría ella en sus alturas e intentar resolver si su imponente aspecto de gigante de cristal encerraría un alma dispuesta a acogerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“La torre” por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-4884960668546309080?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/4884960668546309080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/01/la-torre.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4884960668546309080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4884960668546309080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2008/01/la-torre.html' title='La torre.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7149675173282115304</id><published>2007-12-29T17:27:00.000+01:00</published><updated>2007-12-29T16:31:15.431+01:00</updated><title type='text'>Zapatillas de pana.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R3ZoLumJyoI/AAAAAAAAAK8/jaKBp9_rzwk/s1600-h/Zapatillas+de+pana+I"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R3ZoLumJyoI/AAAAAAAAAK8/jaKBp9_rzwk/s320/Zapatillas+de+pana+I" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5149417774640646786" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Foto "Zapatillas de pana" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7149675173282115304?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7149675173282115304/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/12/zapatillas-de-pana.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7149675173282115304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7149675173282115304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/12/zapatillas-de-pana.html' title='Zapatillas de pana.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R3ZoLumJyoI/AAAAAAAAAK8/jaKBp9_rzwk/s72-c/Zapatillas+de+pana+I' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-9192789615043608875</id><published>2007-12-23T20:40:00.000+01:00</published><updated>2007-12-30T14:40:14.697+01:00</updated><title type='text'>De limbo en limbo.</title><content type='html'>Sus ojos brillan reflejando la luz que entra por la ventana. Su mirada está perdida. Mira el despliegue de bufandas que transitan por la calle. Se acerca la Navidad. El hueco de las escaleras magnifica las voces de un grupo de gente que conversa despreocupada. Pronto llegarán al rellano donde ella se ha quedado parada. No quiere cruzarse con nadie. Sabe que las voces que suben, serán compañeros de trabajo. Se pararán a saludarla. Se pararán preguntándose por qué está en las escaleras a esa hora con el abrigo mal puesto y el bolso colgando en su mano. Y cuando vean sus ojos brillar, comprenderán que acaban de despedirla y sentirán una mezcla de compasión y de incómoda necesidad de largarse a refugiarse en una mesa llena de trabajo de mierda -pero trabajo al fin y al cabo-. Pensar en esa estampa que va a producirse inevitablemente en unos escasos minutos, hace que sus ojos se inunden de agua. Quiere adoptar un gesto que no de lugar a dudas: sus lágrimas no son las de una derrota. Bueno sí, lo son, pero a esos que suben no les importa un carajo. En realidad sólo le importa a ella, que es la que se siente derrotada. Quiere que sus lágrimas sean de Rabia. Si hubiera podido... Si hubiera podido, habría plantado aún más cara de la que ha plantado en el despacho de cristal donde se le ha cortado la cabeza por disidente. Pero habiendo podido o no, ya da lo mismo. El resultado hubiera sido el mismo. Está fuera de un lugar donde No quiere estar y sin embargo no es capaz de moverse y despegarse de esa ventana del hueco de las escaleras porque se siente como si una horda de Uruk Hai le hubiera pateado el estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido de un claxon la rescata de su limbo de lágrimas que, sí, son de Derrota, de una patada en las tripas y de Rabia. Un coche aparcado en doble fila impide la salida de otro, cuyo dueño se afana por hacerse oír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acaba de bajar las escaleras de bordes desgastados por los cientos de pisadas que han soportado a lo largo de los años. Al abrir la puerta del portal sus manos sienten el gélido pomo de bronce brillante y dorado. Están en Navidad. El frío le da una bofetada. Siente como sus ojos se llenan de agua. Le  encanta sentir el frío del invierno en la cara, aunque es una persona extremadamente friolera. Se estremece notando como su cuerpo se mueve dentro de las cálidas capas de ropa que se ha puesto esa mañana. Se encamina por la calle observándolo todo. Le gusta ver cómo se mueve la ciudad a esas horas. Porque sus sonidos, sus olores, la luz y los rostros de las personas que caminan como ella, le resultan desconocidos. E interesantes. Siempre está trabajando a esas horas. Metida en una oficina con olor a moqueta sucia y expedientes llenos de papel que no le dicen nada de la vida que se desarrolla por las calles. Por eso la primera mañana de unas deseadas -y cortas- vacaciones ha querido aprovechar para hacer unos recados que no puede hacer habitualmente a esas horas y disfrutar del movimiento y la vida que siente que se pierde cada día encerrada en el trabajo.  Se dispone a caminar por la calle. No va a ningún sitio porque todos son un grato destino. Se siente tranquila  y se siente feliz. Hace poco que ha comenzado a disfrutar realmente de esos pequeños momentos que no son tan excepcionales pero que son un tesoro. Y aunque todavía le quedan por vivir esos años que llevan a las personas a exprimir cada vez más la vida para quedarse con lo realmente importante, ella ya siente esa selección que se lleva a cabo en su interior para escoger -o desechar- en qué quiere emplear sus energías. Escucha las notas de música que se cuelan en sus oídos procedentes de los auriculares desgastados. Parecen compuestas para marcar el ritmo de los pasos que quiere dar esa mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido de un claxon la rescata de su limbo de tranquilidad que, aunque sin ser consciente de ello, le confiere una leve sonrisa a medio dibujar. Un coche aparcado en doble fila impide la salida de otro, cuyo dueño se afana por hacerse oír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al subir el bordillo, que está resquebrajado y parece lucir el mordisco de alguna extraña criatura que se alimenta de cemento, ha tropezado. Ir mirando el reloj le ha impedido calcular bien la distancia del paso de debía dar para subirlo. Tiene muy poco tiempo. Debe acudir de nuevo a su trabajo, donde debería estar ya sentada a la mesa. Aunque no sabe muy bien para qué... Bueno, sí lo sabe: debe de estar sentada en su puesto, haciendo que hace algo a la espera de que alguno de los que allí ya tienen repartido el pastel, le envíe a hacer algún otro recado como ir de nuevo a correos a recoger el paquete que traerá las botas de ante que alguna de ellas a encargado por internet, o a pagar las multas de tráfico que a alguno de ellos le pusieron el fin de semana pasado estando de copas. Sabe que es ridículo ir con prisas cuando en realidad no se pinta nada en el trabajo; cuando ni siquiera la persona que tiene enfrente cada día, se digna a dirigirle la palabra más que para formular el saludo y la despedida que las reglas de cortesía exigen. Está harta. Está más que harta. Está triste. Se siente como una mierda de vaca esparcida por el suelo de mármol de una lujosa mansión. Y lo peor de todo es que lo único que espera ya es que nadie la pise, simplemente para que no le increpen su osadía de estar ahí tirada y haber manchado los zapatos caros de alguien importante. Sin embargo ella no puede dejar de sentir su responsabilidad en aquel lugar de trabajo. Cierto es que no es el suyo, ya se encargan cada día de hacerle el vacío para que lo tenga bien claro, pero sus ganas de ganarse un puesto con esfuerzo, su perfeccionismo y su orgullo, no paran de recordarle que tiene que hacer las cosas bien y rápido, aunque sean las tareas de la niña de los recados. Hoy se siente especialmente abatida. Están en Navidad. Hace frío y le quedan bastantes horas para que acabe el día, que piensa alegrarse yendo a su tienda de té preferida. Está cerca de la oficina de correos a la que acude con asiduidad y en la que ya se ha gastado un dineral, considerando que su sueldo recibe ese nombre por llamarlo de algún modo. Mientras calcula los minutos que tardarán en atenderla y en cobrarla, va pensando por cuál se decidirá hoy: un pu-erh, un oolong o su clásico de lima japonesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido de un claxon la rescata de su limbo de minutos contados y de exquisitos tés que, aunque tan sólo durante lo que dura una humeante taza, le hacen olvidar lo que no puede conseguir. Un coche aparcado en doble fila impide la salida de otro, cuyo dueño se afana por hacerse oír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lleva horas mirando la pantalla. Quiere escribir algo bueno -¿quién no?- Incluso quiere escribirse a sí misma. Y como la cuestión en sí va por días, quiere aprovechar el de hoy porque su corazón parece estar a buenas con su mente y cree que esa mañana le va a permitir plasmar en el procesador de textos los fracasos y los desengaños. Quiere poner alguna alegría, que también las hay, no va a ponerse melodramática, que para eso ya tuvo el día de ayer. Así que nada más despertarse, y aún en pijama, se ha puesto frente al ordenador. El documento de texto lleva abierto desde entonces. Lo que ha ido abriendo y cerrando ha sido el correo, los blogs que visita habitualmente, y el tetris -la primera partida ha sido un desastre, no estaba suficientemente despierta-. También ha quitado y ha puesto música hasta que ha encontrado la que no distrae demasiado su atención. Hace unos minutos se ha levantado a cerrar la ventana porque entraba mucho frío. Y es que están en Navidad. Lo cual no sabe si será bueno, malo o regular. Lo que sí tiene claro es que será inevitable -podría escribir sobre ello-. Ha releído en silencio lo que ha conseguido redactar. Tras encajar piezas de colores a mayor velocidad cada vez, se siente capaz de encontrar mejores maneras de expresar las ideas. Aunque constantemente duda de que sean realmente mejores y de que sean ideas... Sus ojos se han quedado fijos en una palabra y mientras busca y rebusca en su cabeza por cual puede sustituirla -el matiz que le da a la frase, no termina de convencerla-, se acurruca en la manta con la que se ha cubierto para no pasar frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido de un claxon la rescata de su limbo del despido injusto, del paseo curativo consigo misma y de la oportunidad laboral que no fue tal. Un coche aparcado en doble fila impide la salida de otro, cuyo dueño se afana por hacerse oír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("De limbo en limbo" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-9192789615043608875?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/9192789615043608875/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/12/de-limbo-en-limbo.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/9192789615043608875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/9192789615043608875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/12/de-limbo-en-limbo.html' title='De limbo en limbo.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-6217881860057556692</id><published>2007-12-19T21:23:00.000+01:00</published><updated>2007-12-23T17:16:31.388+01:00</updated><title type='text'>Una araña para nunca contentos.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R2598emJyjI/AAAAAAAAAKU/vF29HI1iQEQ/s1600-h/Ara%C3%B1a+de+Navidad"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R2598emJyjI/AAAAAAAAAKU/vF29HI1iQEQ/s320/Ara%C3%B1a+de+Navidad" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5147189902089767474" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-6217881860057556692?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/6217881860057556692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/12/una-araa-para-nunca-contentos.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6217881860057556692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6217881860057556692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/12/una-araa-para-nunca-contentos.html' title='Una araña para nunca contentos.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R2598emJyjI/AAAAAAAAAKU/vF29HI1iQEQ/s72-c/Ara%C3%B1a+de+Navidad' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2455004788188707474</id><published>2007-12-17T19:21:00.000+01:00</published><updated>2007-12-23T17:20:42.594+01:00</updated><title type='text'>Un cuento de Navidad.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R26KWOmJykI/AAAAAAAAAKc/Fa6tc2WJi2M/s1600-h/Web+T%C3%ADtulo+Un+cuento+de+Navidad+I.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R26KWOmJykI/AAAAAAAAAKc/Fa6tc2WJi2M/s320/Web+T%C3%ADtulo+Un+cuento+de+Navidad+I.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5147203538610932290" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La fábrica poco a poco se iba quedando en silencio. La actividad en ella se apagaba hasta que las cintas transportadoras de la nave central detuvieron su marcha y dieron paso al silencio. Fuera hacía frío. La nieve descansaba tranquila cubriéndolo todo de quietud. Eso era lo que más añoraban los pequeños trabajadores que daban por finalizada su jornada. Deseaban quietud. Silencio. La suavidad de las sábanas. Y dormir. Estaban agotados. Los últimos meses habían sido de un ritmo frenético; como todos los años por estas fechas. La diferencia tal vez  estuviera en que algunos de ellos comenzaban a sentirse cansados. Y es que, aunque el tiempo para un duende no pasa como para un humano, estos pequeños seres son sensibles a la debilidad que provoca el desaliento cuando en su corazón se anida el cansancio. Cierto es que su vida se desarrolla a otro ritmo. Para ellos el tiempo se ralentiza. Y es así porque para los duendes el tiempo posee otro significado. Tal vez sea porque aún están en contacto con la esencia de la naturaleza y de las cosas. Se mantienen en un lento existir y disfrutan de su longeva vida. Hasta que se cansa su corazón. Parece que en esto último es en lo que se parecen a los humanos... La cuestión es que a este grupo de duendes de los que hablo, ya no les invadía la magia y la ilusión de la Navidad. Porque en realidad, ¿qué era la Navidad en aquella época en la que el mundo se encontraba? Sus pequeños corazones se sentían cansados. El trabajo en la fábrica se había convertido en una tarea ardua y tediosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el frío les rozó las mejillas, se despidieron con un leve asentimiento que bien podría haberse confundido con un gesto para protegerse del frío. Pero es que aquella noche, la noche previa al plan que llevaban casi un año elaborando, aquel grupo de duendes poco tenía que decirse. Simplemente era el momento de ir a casa y descansar. El día siguiente se convertiría, si tenían suerte, en el primero de un gran cambio que debería forjarse a escala mundial. Algo demasiado pretencioso para seres como ellos, si se tiene en cuenta su tamaño y el hecho de que para la mayoría de la humanidad los duendes son simplemente un producto del folklore nórdico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno de ellos emprendió el regreso a su hogar caminando y escuchando cómo la nieve crujía levemente bajo el peso de su cuerpo. El sonido era como el susurro de alguna deidad que les dirigía palabras de ánimo, que les deseaba suerte y les proporcionaba consuelo. Probablemente aquella nieve les estuviera hablando de verdad como parte de la madre naturaleza que es y de la que proceden los todos los duendes. Aquel suave susurro les permitía recordar cómo se había fraguado la confabulación que se habían propuesto llevar a cabo al día siguiente, haciéndoles sonreír al comprobar que la esperanza que habían puesto en el colosal plan, había conseguido hacer desaparecer la desazón que llevaban tanto tiempo sintiendo. Sin embargo comprobaron que lo que no había abandonado sus corazones era la nostalgia por el pasado; sentimiento que les había llevado a tomar la decisión de no resignarse y entrar a formar parte de aquel grupo de duendes disidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que la historia de estos pequeños seres es la historia de unos duendes del Polo Norte, miembros del personal de Papá Noel encargado de inundar el mundo con los presentes típicos de la Navidad. Remontándonos tiempo atrás, hubiéramos podido tocar ese halo mágico que el ímpetu de su juventud les proporcionaba. Y es que todos ellos comenzaron a trabajar en la fábrica de Papá Noel siendo lo que podríamos considerar unos duendes mocosos e irreverentemente entusiastas. Sus corazones jóvenes eran felices construyendo los hermosos juguetes que se debían depositar cada Navidad bajo el árbol para los niños humanos. Y eran felices porque su manos construían juguetes inocentes, reales, divertidos, infantiles. Puros. En aquella época se trabajaba mucho. Los meses próximos a las fiestas navideñas eran días largos y días duros en la fábrica, manteniéndose despiertos gracias a la ilusión, los cantos con los que desarrollan los duendes sus tareas y humeantes tazones de chocolate caliente. Sin embargo el agotamiento parecía no tener ningún sentido cuando la última tarde, antes de que los regalos tomaran rumbo a los hogares de sus nuevos dueños, contemplaban las largas filas de juguetes. Aquella visión llenaba sus corazones de orgullo. Y no era para menos, pues  trabajaban con esmero; casi vislumbrando la sonrisa infantil que provocaría el regalo. Se puede decir incluso que era un trabajo personalizado; al que le dotaban de alma y sentimiento. En ello estaba el secreto. Por aquel entonces, a pesar de que a los duendes les parecían muchas las unidades que fabricaban, nada tenían que ver con la producción al pormayor en la que se había convertido su oficio. Cuando este grupo de duendes habían conseguido dominar el arte de fabricar muñecos, los niños eran felices incluso con un sólo regalo. Porque en realidad se transformaba en más de uno cuando podían reunirse con el resto de sus amigos para probar el nuevo trineo, los nuevos patines o la grácil peonza. Los regalos de los demás se disfrutaban como propios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero los tiempos empezaron a cambiar y con ello la esencia de la Navidad. Poco a poco los duendes de Papá Noel se vieron envueltos en una política de fabricación de regalos cada vez más voraz; una demanda que les impuso ritmos de trabajos distintos de los hasta entonces conocidos. Al principio los cambios se centraron en la producción de  más variedad de juguetes y, por supuesto, más unidades de cada una. Luego se pasó a hacer de la misma unidad distintas categorías. Y terminaron realizando series exclusivas de algunos de los juguetes de toda la vida. Los niños ya no sólo pedían una muñeca nueva o un nuevo triciclo, sino también el carrito para sacarla de paseo y un balón, el vestido para acicalarla en verano y las pistolas de vaquero, el maletín de enfermera y el fuerte de los indios, unos patines extensibles y el casco de astronauta. Y es que ya no se les hacía felices con un paquete bajo el árbol, sino que para cada niño se debían llevar entre cinco o seis regalos y al menos dos de ellos de categoría. Los duendes estaban agotados y se sentían un poco defraudados porque ya no había tiempo de cantos, de ni tazones de chocolate; no había tiempo para imprimir ilusión al tallar la forma de un nuevo caballito de madera. Los juguetes se quedaban sin alma y el alma de los duendes se quedaba sin ilusión por fabricar sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron pasando los años y la demanda se volvió incontrolable. Hasta que ocurrió algo que marcó el final de la esencia de la Navidad. Para asombro de todos los duendes del Polo Norte, se firmó un acuerdo mediante el cual, lo que hasta ese momento había sido el emporio de Papá Noel, pasaba a repartirse entre grandes marcas y firmas regentadas por humanos. No creo que los duendes que asistieron a la firma de ese abominable tratado, y el resto de los duendes que, aunque no asistieron, esperaban impacientes a la resolución de las negociaciones en sus hogares, olviden jamás la mirada perdida del jefe de blanca barba, ni el llanto escondido de su buena mujer al saberse despojados de lo que era un cometido mágico; casi divino. Los motivos que llevaron a Papá Noel a tomar esta decisión y a aceptar semejantes condiciones, son muy complejos y extensos, y como este no es un cuento de política o economía, ni siquiera de fe, o mejor dicho de la falta de fe en la Navidad, pasaremos de largo. Lo relevante es que la gran fábrica de regalos del Polo Norte, por ningún humano jamás vista, pasó a ser el menor productor de presentes navideños. La Navidad comenzó a vestirse con marcas y regalos de moda cada vez más caros y sin alma. Los niños y su inocencia dejaron de ser los protagonistas. Y lo que más entristeció el ánimo de los duendes fue ver cómo, con la llegada de la Navidad, se asentaba en los corazones de la gente el desasosiego por adquirir el regalo más suntuoso o el realizado bajo la más absoluta obligación del compromiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los primeros años de esa vorágine consumista, este grupo de duendes no supo dar explicación a su malestar, ni al rechazo que cada mañana les producía acudir a la fábrica a confeccionar unos objetos que no podían considerar juguetes. Cada noche regresaban a casa pensando que no podían continuar participando en ese círculo absurdo. Una profunda desazón se apoderó de los habitantes del Polo Norte durante las noches cubiertas de nieve. Y con toda seguridad podemos decir que fue esa inquieta vigilia, que atrapó a sus corazones, la que consiguió que el carácter discreto que se requería para ser ayudante de Papá Noel, diera paso a las confesiones con la que se aliviaron algunos de los pequeños duendes. Y es que de aquellas confidencias surgió no sólo el grupo de duendes que en ese momento se dirigían a descasar a sus hogares, sino también el plan que culminarían al día siguiente. Al principio ninguno de ellos se atrevía a pronunciar palabras que manifestaran tanto desasosiego como el que sentían. Tampoco se atrevían a expresar que ya no deseaban trabajar en la gran fabrica de Papá Noel -o al menos no en aquellas condiciones-. No se atrevían a hablar de todas esas cosas porque se avergonzaban de aquellos sentimientos. ¿Acaso no eran los de unos pequeños traidores que soñaban con acabar con la política aceptada por el Gran Jefe? Pero una vez se pronunciaron semejantes inquietudes, ya no se pudo dar marcha atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R26KWemJylI/AAAAAAAAAKk/tb1BnRzGCuY/s1600-h/Web+Letras+Un+cuento+de+Navidad+II.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R26KWemJylI/AAAAAAAAAKk/tb1BnRzGCuY/s320/Web+Letras+Un+cuento+de+Navidad+II.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5147203542905899602" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Aquel grupo de duendes no sabía qué podían hacer exactamente para cambiar la realidad; pero su determinación a cambiarla les llenó de un ánimo renovado que les permitía llevar las horas en la fábrica con un talante más positivo. Cierto es que a ese nuevo ánimo tuvieron que perfilarlo hasta conseguir darle la forma de un plan; el plan que estaban decididos a llevar a cabo al día siguiente, y plan del que poco más puedo desvelar a pesar de tener el privilegio de ser el narrador de esta historia. Y es que semejante concesión se me ha otorgado bajo dos condiciones inquebrantables. Una es que en este relato no proporcione ningún dato que conduzca a ningún humano hasta la ignota localización de La Fabrica de Ilusiones. Y la segunda es que no desvele la fuente de la que los duendes obtienen la magia. Sí, magia. ¿De qué otra cosa podrían valerse estos pequeños seres para cambiar las circunstancias a las que se enfrentaban? Los duendes viven rodeados de ella. Nacen de ella y de ella se alimentan. La magia fue la que tiñó el hocico de Rudolf de rojo, hace tanto tiempo que pocos pueden recordarlo ya, para que surque los cielos y los regalos lleguen a todos los hogares. La magia es lo que le da sentido a la Navidad -entre otras muchas cosas-. Pero la magia no es sólo cosa de duendes, ya que simplemente han aprendido a vivir con ella,  a usarla e incluso invocarla y controlarla. La magia viene de otros seres, realmente mágicos, si se me permite la redundancia, que desde el principio de los tiempos han vivido en armonía con los duendes y con la naturaleza, y de los cuales nada más tengo permitido decir. Baste mencionar que a ellos acudieron nuestros pequeños amigos a solicitar consejo y apoyo, siéndoles concedido un conocimiento hasta ese momento jamás revelado. Una magia reservada para momentos extraordinarios, cuyo poder es tan sólo comparable con su volatilidad. Los duendes recibieron el encantamiento con una ilusión bordeada de las aristas de la decepción pues pensaban que la ayuda recibida sería rápida, inmediata e infalible. Y sin embargo se encontraron con una “solución” que seria eficaz, si conseguían que no desapareciera al hacerla llegar allí donde se quisiera producir su efecto.  Los pequeños duendes se vieron inmersos en largos días de reflexión y estudio para hallar una estrategia con la que administrar esa magia extraordinaria. Cada uno de ellos sentía en su corazón el peso de aquel que debe encontrar una solución; y no una cualquiera, sino La Solución. Porque de nada serviría lo que a ojos de todos fuese una buena idea que a la hora de ser llevada acabo, se quedara en nada. En aquellos días custodiaban la fuerza que podría cambiar la Navidad -que no era otra que su determinación- y el ingrediente para conseguirlo. Pero ¿cómo conjugarlos de manera acertada? Barajaron muchas posibilidades. Algunas fueron descartadas simplemente guiándose por la intuición. Otras se desecharon después de realizar las pruebas que les permitieron comprobar la viabilidad de lo propuesto. Fue un proceso largo y controvertido, que en algunos momentos desembocó en disputas que entorpecían la tarea encomendada. El cansancio del trabajo en la fabrica se mezclaba con el nerviosismo de la actividad clandestina que ocupaba sus mentes y sus corazones.  Pero cuando menos lo esperaban, encontraron la solución. Se dispuso todo lo necesario para realizar tantos ensayos como fueran posibles antes de comenzar a trabajar con la magia que les había sido entregada. Comprobaron con entusiasmo que todo apuntaba al éxito del resultado -aunque hablar de éxito era aventurarse a vaticinar el futuro; en realidad ninguno de ellos podía asegurar que la magia fuera a comportarse tal y como lo tenían previsto-. En cualquier caso decidieron llevar a cabo aquel plan, del que, como ya he dicho, poco puedo revelar. Y así,  en el momento de la narración en la que nos encontramos, estaba ya todo preparado para el día siguiente. Sólo faltaba el toque final y simplemente contemplar cómo los regalos comenzaban a salir rumbo a sus nuevos destinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche no fue ni más larga ni más corta que otra cualquiera. Sin embargo todos los duendes del ambicioso complot, la sintieron eterna arropados entre las sábanas. Apenas disfrutaron de un sueño ligero y entrecortado. Los nervios acuciaban con mayor intensidad ante la llegada del alba. Y  por fin llegó el momento de regresar de nuevo a la fábrica. Allí cada uno de ellos realizó sus tareas cotidianas intercalándolas disimuladamente con pequeñas actividades secretas, hasta que por fin llegó el momento que cada año esperaban con expectación: el que da por finalizada la labor de los duendes en la fábrica para dar paso al protagonismo de Papá Noel. Toda la fabrica se detuvo. Cesó la actividad. La producción de aquel año había finalizado y ante miles de ojos exhaustos se extendían filas y filas de relucientes regalos. Todos los duendes se pararon a contemplar la estampa. Sin embargo esta vez  había algo distinto y vagamente tangible. Y es que entre el cansancio y la tímida alegría de los corazones de todos aquellos pequeños trabajadores, flotaba la esperanza y la inquietud de ver cumplido el sueño de cambiar la Navidad de unos pocos. Nadie notó que todos esos regalos, a la espera de ser repartidos, iban dotados de un toque especial.  En parte fue así gracias al agotamiento generalizado.  Aunque también lo fue gracias a la magia que ya empezaba a surtir efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuera hacía frío. La nieve descansaba tranquila cubriéndolo todo de una quietud clara y blanca. Cuando un gélido viento les envolvió por completo, se limitaron a contemplar el inmenso cielo que, oscuro y limpio, se extendía sobre ellos. Tardaron en despedirse y lo hicieron con un leve asentimiento que bien podría haberse confundido con una sonrisa de agradecimiento. Y es que aquella noche, la noche del ansiado plan que llevaban casi un año preparando, aquel grupo de duendes poco tenía que decirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Un cuento de Navidad"  y fotos por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2455004788188707474?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2455004788188707474/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/12/las-fotos-de-un-cuento-de-navidad.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2455004788188707474'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2455004788188707474'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/12/las-fotos-de-un-cuento-de-navidad.html' title='Un cuento de Navidad.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/R26KWOmJykI/AAAAAAAAAKc/Fa6tc2WJi2M/s72-c/Web+T%C3%ADtulo+Un+cuento+de+Navidad+I.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-423017769972488449</id><published>2007-12-04T21:52:00.001+01:00</published><updated>2008-08-30T18:24:24.275+02:00</updated><title type='text'>Nunca contentos en NY.</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/yOSFgwP87Tw&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/yOSFgwP87Tw&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Nunca contentos en NY" por M.V. Música: "Dark state of mind" Tuatara)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-423017769972488449?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/423017769972488449/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/12/imagenes.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/423017769972488449'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/423017769972488449'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/12/imagenes.html' title='Nunca contentos en NY.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-6085113644335659968</id><published>2007-11-25T16:43:00.000+01:00</published><updated>2007-11-25T16:03:52.343+01:00</updated><title type='text'>Una parcela infranqueable.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:courier new;" &gt;"&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:courier new;" &gt;Tragar o no.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Algunos asuntos no cambian nunca. Mudan de barba, se adornan con hallazgos tecnológicos, tratan de convencernos de que, con la aparición de nuevas apariencias, desapareció su sentido u objetivo. Pero con iPod o sin iPod, con wi-max o con wi-fi, con blog o con wiki, a 2 megas o a 70 megas, lo que importa sigue siendo lo mismo. A los veinte, a los cuarenta, a los sesenta años. Aceptar sin crítica. Pasar por uvas. Tragar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Decir “sí” o decir “no”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Dejarse machacar o intentar resistir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Es algo que tarde o temprano se presenta siempre en la vida de una persona, no importa la época por la que le haya tocado transitar. Y que persiste en asomar de tanto en tanto. A quien acepta el pacto a la primera suele hacérsele más sencillo aceptar lo que sigue. Quien se niega tiene que arrostrar las consecuencias y prepararse para la siguiente escaramuza. Hay gente sumamente heroica que defiende sus principios en las más difíciles condiciones; y muchos que no se lo pueden permitir, pero que se las apañan para apoyar a quienes podrían conseguirlo. Los hay que señalan de antemano a quienes adivinan como rebeldes potenciales: son los ojeadores de mansos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Pero los hay que ven al enemigo. Y entonces se sienten noqueados por un mazazo que, sin embargo, les hace despertar. Casi siempre se despierta a la madurez social a golpes de “ no”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Mi joven amiga -llamémosla Laura- trabaja en una universidad privada dedicada a la formación de ejecutivos, como profesora de una de las pocas asignaturas de humanidades que restan, que además es optativa. Es una persona educada en es esfuerzo de aprender y el de enseñar, con un nivel de exigencia muy alto que le inculcaron desde niña su familia y las instituciones públicas en las que se formó. Su paso por la privada, como trabajadora, es provisional -así son los tiempos: lo primero que no eliges libremente es el empleo-, pero su insobornable sentido de la ética le hace mantener con sus alumnos la altura de miras que mamó en la enseñanza pública. Hace poco, la responsable de su área la llamó a su despacho y le dijo que había observado en sus clases un exceso de celo por su parte. Demasiado severa con las calificaciones, demasiadas tareas para casa. Mi amiga, prudente, no replicó que en dicha universidad cobran demasiado a los alumnos, aunque paguen poco a los profesores, y que lo menos que pueda hacer a cambio es proporcionarles un bagaje sin fisuras en la materia por la que han optado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;-Pero, querida -la otra ofrecía esa sonrisa ronroneante que suele caracterizar a las mujeres que confunden el trabajo que ejecutan con el primer ataque de Tiburón-, ¿quieres ahuyentar a nuestra clientela? Es del todo imprescindible que reduzcas tus expectativas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Lo que noqueó momentáneamente a mi joven amiga, hasta el punto de que el mensaje principal tardó unos cinco minutos en inundar su  mente, fue el empleo de la palabra “clientela” en sustitución de “alumnado”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Por la noche me telefoneó y estuvimos hablando hasta las tantas. Para entonces ya sabía lo que le habían pedido:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;-Quieren que me adapte a las leyes del mercado, porque lo que les interesa es que los alumnos no se vayan a la competencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ni ella ni yo -la conozco y la quiero por eso no discutimos ni siquiera por un momento la posibilidad de que le siguiera la  corriente a Tiburón. Pero desde mi edad y experiencia le dije:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;-Bienvenida al mundo real. Éste es el rostro que aparecerá ante ti en determinados momentos del futuro. El rostro de quienes te querrán someter de una manera u otra, por una razón u otra. Los mediocres que cortan el tallo de las rosas más altas, los desgastadores de codos que detestan tu forma iconoclasta de trabajar, los simples envidiosos y, por encima de todo, el Sistema, que expulsa a los diferentes y aprieta filas en torno a los mediocres.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;-Eso es horrible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;-No, si lo sabes y abres en tu interior una parcela infranqueable en la que te prepares para la lucha.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Le dije que casi siempre ganan los otros, pero que son los resistentes, fracasados o no, los que mejoran el mundo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Con píxels o sin píxels. Así de crudo"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Maruja Torres. “Perdonen que no me levante”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El País 18 de noviembre de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Imposible resistir la necesidad de publicar este brillante artículo. Y de saludar con él a los ojeadores de mansos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;con los que me he topado &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt; y a los mediocres que los emplean, que han afianzado mi determinación por formar parte del grupo de los resistentes -aunque por ahora de manera fracasada, todo hay que decirlo- que intentan mejorar. El mundo o la parcela de escasos metros que tenemos asignada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-6085113644335659968?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/6085113644335659968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/11/una-parcela-infranqueable.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6085113644335659968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6085113644335659968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/11/una-parcela-infranqueable.html' title='Una parcela infranqueable.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-6032498454982580500</id><published>2007-11-18T23:30:00.000+01:00</published><updated>2007-12-04T21:27:30.436+01:00</updated><title type='text'>Bigotes de limón.</title><content type='html'>Bigotes de limón era un gato como otro cualquiera. Su pelaje era suave y de color marrón. No tenía las cuatro patas blancas como si llevara puestos unos calcetines, ni una de las orejas en tonos rojizos. Ni siquiera tenía un ojo de cada color. Era un gato común, algo regordete y muy curioso. Su nombre se debía a una de sus actividades preferidas, que no era otra que colarse en la cocina cuando su dueña preparaba los deliciosos dulces que le daban fama; algo que, por supuesto, tenía totalmente prohibido, sobre todo después de una soleada tarde de primavera en la que, al poco de haber llegado al hogar de la pastelera, sus ansias por conocer todo lo que le rodeaba, le habían hecho terminar metido en una enorme tarta de limón relamiéndose los bigotes. Otra de las actividades en las que disfrutaba empleando su tiempo, era la de explorar el jardín de la parte de atrás. Aquella zona estaba llena de sonidos, luces y sombras, y olores fascinantes. Allí encontraba animales a los que había terminado por acostumbrarse como caracoles, lombrices, hormigas y escarabajos. También había pequeños ratones y pájaros, que de vez en cuando se convertían en sus presas cuando no se sentía demasiado perezoso para hacer gala de su agilidad felina. El jardín de la parte delantera no le resultaba tan atrayente, puesto que allí todo estaba en orden y era más difícil encontrar cosas interesantes. Aún así, lo rastreaba cada cierto tiempo, apostándose después sobre la esquina de la tapia, desde donde se divisaba la ciudad, para contemplar a los pocos transeúntes que frecuentaban aquella tranquila calle.&lt;br /&gt;También disfrutaba de las tardes de domingo en las que su ama descansaba en el salón, sentada en el sillón al que él no tenía acceso desde una fatídica tarde en la que decidió comprobar por sí mismo lo divertida que debía de ser la actividad con la que aquella mujer ocupaba sus horas de descanso, que no era otra que la lectura, y que Bigotes de limón jamás llegó a comprender a pesar de haber olfateado el libro que su dueña había dejado sobre el tresillo, haberlo lamido y haber disfrutado pasando sus finas hojas, que terminaron rasgadas y agujereadas gracias a las finas uñas del felino. Aquel episodio enfadó realmente a la pastelera, mucho más de lo que la enfadó el accidente con el pastel de limón, por lo que tuvo que ganarse de nuevo su cariño y durante casi una semana entera no volvió a depositar sobre los escalones que daban a la cocina a ninguno de los animales a los que daba caza en sus horas de expedición.&lt;br /&gt;Aunque Bigotes de limón no entendía de calendarios y para él el que colgaba al lado del frigorífico de la cocina, lleno de apuntes con letra apresurada, no tenía ningún significado, sabía que el verano había terminado hacía ya semanas, a pesar de que el sol seguía siendo dorado y que no se había instalado aún la neblina fría que lo coloreaba todo de gris. Ese cambio de estación le proporcionaría en pocos días más emoción a sus escapadas al jardín de atrás, puesto que al cobijo de las hojas caídas, terminaban escondiéndose una variedad increíble de seres vivos.&lt;br /&gt;La llegada del frío también supondría el despliegue del delicioso olor a chocolate; ingrediente que su dueña reemplazaba en verano por jugosas frutas y que no recuperaba hasta que no comenzaban a caer las hojas. Era un olor intenso que invadía incluso el jardín y que por las noches, cuando entraba en el hogar para abandonarse a las cabezadas frente al fuego, rezumaba hasta de la alfombra.&lt;br /&gt;Su llegada a la casa se había producido mucho, mucho tiempo después de que la misma dejara de estar situada a la entrada de un pequeño pueblo, para pasar a formar parte de las afueras de la ruidosa ciudad, que había ido creciendo y creciendo hasta devorar a todos los pueblos aledaños. Bigotes de limón no podía saberlo, pero los recuerdos de cuando a aquella villa ni le llegaban los humos de los tubos de escape, eran lo que teñía de nostalgia los ojos de la pastelera. En cualquier caso, la inclusión de la casa dentro de los lindes de la urbe, había hecho que la comunidad de cuervos, que moraba por esas tierras, se alejara del lugar. Aquella migración había provocado que ya no fueran muy habituales los graznidos que daban la bienvenida a un nuevo día cuando tanto cuervos como habitantes se desperezaban y se preparaban para las actividades cotidianas. Y fue por este motivo por el que Bigotes de limón salió al jardín una mañana temprana de otoño desconfiado ante los graznidos que tan desconocidos le eran. Al principio le costó encontrar al autor de los sonidos, puesto que estaba escondido entre la frondosidad de la rama en la que se encontraba. Su plumaje era negro y brillante. Sus ojos, rápidos, eran dos bolas negras que escrutaban el jardín desde las alturas. Y su pico, grisáceo, vigoroso y mate, se abría de manera casi mecánica para dejar salir los graznidos que anunciaban su presencia. Bigotes de limón le observó desde el suelo y, a pesar de la distancia, reparó en su fuerza y en su gran tamaño. También percibió el peligro. Su instinto animal le advertía contra aquella nueva presencia en el jardín; no en vano su lomo se erizaba con cada graznido, por lo que decidió no bajar la guardia por si aquel ser descendía de las alturas. Sin embargo, el cuervo no abandonó su rama aquel día. Ni la abandonó durante los siguientes, en los que su presencia se hizo cada vez más fuerte para el manso gato que, hasta en la oscuridad de la noche e incluso en el interior de la casa con olor a tarta eterna, sentía los ojos vidriosos del negro animal moviéndose en la oscuridad.&lt;br /&gt;Una tarde en la que el suelo empezaba a estar húmedo y las hojas esparcidas por el suelo formaban un manto suave y mullido, el cuervo sorprendió a Bigotes de limón, que no salió muy bien parado de aquel encuentro. El pajarraco era aún más grande de lo que el felino había calculado desde la distancia que les profería la altura de la rama en la que siempre se encontraba. Era incluso más fuerte, más hábil y astuto. Era aún más maligno. Y aunque Bigotes de limón le mostró sus colmillos y se defendió lanzándole rápidos zarpazos, no pudo evitar el picotazo que el cuervo le asestó cerca de uno de los ojos.&lt;br /&gt;La pastelera le limpió y le curó con delicadeza la herida aquella noche. Para Bigotes de limón el contacto de sus manos suaves pero firmes, fueron aún más curativos que la limpieza de la incisión. Estaba muy asustado. Ronroneó el nombre de su ama, que para él se llamaba Mantequilla, no porque Bigotes de limón conociera la palabra mantequilla propiamente dicha, sino porque las manos de aquella mujer siempre olían a este rico ingrediente y en su cabeza mantequilla y aquella mujer estaban intrínsecamente unidos. Con sus ronroneos también le habló de la presencia del malvado animal en el jardín, incluso quiso advertirla porque, aunque no entendía a qué se debía la visita de aquel cuervo, sabía que no podía ser algo bueno. Aquella noche Bigotes de limón no permaneció en su cálida cama situada en la esquina de la habitación de la mujer, sino que se apostó en el alféizar de la ventana y comenzó a vigilar el jardín.&lt;br /&gt;La luz de la luna brilló banca sobre las plumas negras. Los ojos como bolas refulgieron cuando se encontraron con los ojos felinos que le observaban al otro lado del cristal. Y batiendo sus grandes alas, se lanzó al aire sin emitir a penas ningún sonido salvo el leve crujir de la rama, convirtiéndose en una mujer antes de tocar el suelo. Bigotes de limón se incorporó de un brinco. Y mientras sus ojos mantenían la mirada de esa perversa figura, le mostró los colmillos sintiendo una punzada de dolor en la reciente herida. La mujer bordeó la casa y desapareció del campo de visión del animal, que no dudó ni un momento en permanecer al lado de su ama. Otra palabra que Bigotes de limón no conocía era la palabra humano, pero por el olor sabía que la mujer que acababa de contemplar, no lo era.&lt;br /&gt;Durante los siguientes días Bigotes de limón no encontró rastro ni del cuervo, ni de la misteriosa mujer. Del jardín sólo emanaban los olores característicos del otoño y no había otros sonidos que no fueran los propios de la estación. Por las mañanas ya no resonaban los graznidos del cuervo y mirase cuando mirase a la rama del árbol donde el pajarraco se apostaba, la encontraba siempre vacía.&lt;br /&gt;El gato recuperó la serenidad que le sumía cada noche en tranquilos sueños y comenzó a merodear por el jardín con el contoneo vanidoso del que se sabe vencedor de una gran batalla. Bigotes de limón estaba convencido de que aquella exhibición de sus colmillos afilados a través del cristal de la ventana habían amedrentado a la extraña mujer. Seguir el rastro brillante y viscoso de los gordos caracoles que aún se atrevían a salir y asustar a las ardillas que se dedicaban a rebuscar entre la tierra de las macetas de la pastelera se convirtió de nuevo en un agradable pasatiempo.&lt;br /&gt;Sin embargo, no todo había vuelto a la normalidad. Y Bigotes de limón lo comprobó cuando una mañana su ama no bajó como de costumbre a la cocina para comenzar su jornada de trabajo. Para sorpresa del felino aquel día, en el que ya comenzaba a colarse una corriente fría por debajo de las puertas, la pastelera tomó el libro que meses antes Bigotes de limón había intentado leer y abrió la trampilla del techo para bajar la escalerilla que conducía al desván. El animal siguió sus pasos hasta allí arriba cuando el olor que conoció a la misma vez que a los graznidos del oscuro habitante del jardín, comenzó a invadir las habitaciones. Salía de un baúl polvoriento del que la mujer sacaba objetos absolutamente desconocidos para él. Bigotes de limón maulló; intentó atraer la atención de su dueña para que abandonara aquel lugar y volviera abajo con él. Primero frotó su cabeza suave contra las piernas de la mujer y después dio pequeños zarpazos a los extraños contenidos de aquel lúgubre continente que, fuese lo que fuese, no podía suponer nada bueno. Los esfuerzos del animal fueron en vano así que tuvo que conformarse con seguir a la pastelera hasta la cocina, lugar al que  trasladó el baúl con todos sus objetos desconocidos y malolientes. En aquella ocasión su ama no le obligó a abandonar la estancia pero semejante autorización no alegró a Bigotes de limón que, desconfiado, se apostó a la entrada de la cocina y comenzó a observar cómo la pastelera iniciaba todos los pasos para la elaboración de un pastel. El felino volvió a sus primeros días en aquel hogar acogedor cuando cada movimiento y cada sonido le trasladaron a aquel pasado cercano. Sin embargo, aunque la puerta del horno hizo el mismo ruido al abrirse y al cerrarse, aunque la bandeja de su interior chirrió como siempre cuando la pastelera la extrajo, aunque el agua del grifo chisporroteó al chocar contra las paredes del cuenco que había contenido la masa que la mujer amasó con delicada paciencia, los olores que de aquella actividad emanaban, no eras dulces. Ni deliciosos. La leche no olía a leche. Ni el azúcar desplegó sus brillos cristalinos al caer sobre la mezcla de huevos y harina. Porque esta vez los ingredientes no fueron sacados del tarro que había en el estante sobre el fregadero, ni de la puerta de la nevera mientras tintineaban las demás botellas de cristal que en ella había. Todos y cada uno de los ingredientes del aquel nada apetecible pastel fueron tomados de los objetos y frascos que contenía el baúl recién descubierto por el felino. La espera a que el horno hiciera su parte, se desarrolló como siempre mientras la pastelera fregaba y recogía la cocina. Y cuando hubo terminado el pastel, oscuro, sin adornos de nata ni de frutos secos, lo colocó en el centro de la mesa de la cocina. Se quitó el delantal y se sentó frente a él, con las manos enrojecidas por el trabajo laxamente apoyadas en la superficie de la mesa. Bigotes de limón sintió por primera vez el abandono. Tampoco conocía aquella palabra que tanta tristeza produce en el corazón, pero supo lo que era. Porque los ojos de su ama estaban vacíos y perdidos en aquella estancia que siempre olía bien. Se dirigió hacia ella con pasos elegantes, suaves y silenciosos, y sin apenas esfuerzo saltó al regazo de la mujer que ya no olía a mantequilla. Sus manos le abrazaron, y se pasearon por su pelaje suave mientras percibían los latidos del felino. Y el felino sintió como la mujer se despedía de él; como sus manos le hablaban de una resignada espera. Bigotes de limón no sabía de maneras para contar el tiempo, ni siquiera oyendo el tic tac del reloj que había sobre la mesa donde se encontraban, habría podido saber que así se contaba, pero supo que pasaron así mucho tiempo; el suficiente como para unir la tarde con la noche. Entonces el olor del pastel comenzó a hacerse muy intenso y Bigotes de limón sintió como su instinto le avisaba de que el cuervo estaba cerca. Las caricias ausentes de la pastelera no podían ya tranquilizarlo. Un graznido seco y fuerte le hizo dar un respingo. Sin embargo su ama parecía seguir imperturbable en el silencioso letargo en el que estaba sumida. Una sombra se apostó en el umbral de la puerta de la cocina. Era aquella mujer en la que se había convertido el cuervo del jardín. La luz de la luna que entraba por la ventana, se colaba a través de su cuerpo pálido. Bigotes de limón entrecerró los ojos y le dirigió un maullido poco amistoso. La sombra avanzó hacia ellos y se sentó al otro lado de la mesa. Las dos mujeres se miraron. La pastelera retiró del felino una de sus manos y la hundió dentro del pastel, llevándose a la boca un pedazo que se desmigajó sobre la mesa. Varios trozos cayeron sobre Bigotes de limón que no entendía nada de lo que estaba pasando pero que no quitaba ojo de aquel espectro apostado frente a ellos. Su ama siguió comiendo con la mano el oscuro pastel mientras con la otra no dejaba de acariciar el pelaje del felino. A cada bocado que daba, iba perdiendo su olor de mujer buena, iba apagándose el sonido de su corazón y fue convirtiéndose en una sombra con un gato sentado en su regazo. El espectro, sin embargo, fue adquiriendo consistencia; su presencia se volvía a cada bocado más corpórea y su olor a cuervo se hacía cada vez más intenso. Bigotes de limón tuvo que saltar al suelo de la cocina porque la pastelera terminó siendo una leve sombra que apenas se intuía. Antes de desaparecer por completo, se volvió hacia el gato para dedicarle su última sonrisa. El felino huyó de la casa mientras oía resonar el graznido de un cuervo.&lt;br /&gt;Si hubiera sabido leer, Bigotes de limón habría comprendido que aquel libro, que a punto estuvo de destrozar con sus uñas, contenía  un hechizo del que la paciente pastelera era objeto y que se veía obligada a cumplir; un hechizo que injustamente devolvería el poder a la mujer de la noche. Pero Bigotes de limón era una gato como otro cualquiera y no sabía de letras, de libros, ni de hechizos, aunque de estos últimos había tenido constancia en los últimos días. Era un gato común con una cicatriz cerca de uno de los ojos y con un pelaje marrón que en tiempos mejores fue brillante y suave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;("Bigotes de limón" por M.V)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-6032498454982580500?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/6032498454982580500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/11/bigotes-de-limn_18.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6032498454982580500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6032498454982580500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/11/bigotes-de-limn_18.html' title='Bigotes de limón.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1196999729497343723</id><published>2007-10-28T15:39:00.000+01:00</published><updated>2007-10-28T14:43:46.115+01:00</updated><title type='text'>Insert.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RySRWxU_srI/AAAAAAAAAHs/BPf6RhCNhUk/s1600-h/19+Fotos+Nax+26.10.07.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RySRWxU_srI/AAAAAAAAAHs/BPf6RhCNhUk/s320/19+Fotos+Nax+26.10.07.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5126382096239014578" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1196999729497343723?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1196999729497343723/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/10/insert.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1196999729497343723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1196999729497343723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/10/insert.html' title='Insert.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RySRWxU_srI/AAAAAAAAAHs/BPf6RhCNhUk/s72-c/19+Fotos+Nax+26.10.07.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2883198030735454444</id><published>2007-10-22T23:40:00.000+02:00</published><updated>2007-10-24T20:08:05.238+02:00</updated><title type='text'>Latidos en la pared.</title><content type='html'>Me vigilas mientras sabes que no duermo. No entiendo ni quién eres, ni qué haces otra vez agazapado en la oscuridad de esa esquina. Incluso dormida he sentido tu presencia. Sabes que odio que me hayas elegido. Quiero que te vayas. Porque ya he entendido que no soy yo tu objetivo. Vienes a por los pocos a los que quiero. Sé que pretendes acabar con ellos. Y sabes que yo quiero advertirles. Que conozcan tu existencia, tus visitas, tu cercanía. Quiero que sientan la fuerza que te rodea, que se rindan al poder absoluto que desprendes paralizando todos los músculos y disparando el pulso que desata el pánico. Pero no encuentro la manera de que me crean, de que quieran ver lo que les muestro. Si salgo a despertarlos, sentiré tu sonrisa victoriosa cuando sus ojos somnolientos reflejen la preocupación por no saber qué me pasa; por no entender qué me genera esta congoja que ha borrado mi sonrisa desde el primer día en que te sentí, no recuerdo ya hace cuanto.&lt;br /&gt;Sé por la luz que se filtra por la ventana que no tardará mucho en llegar el momento de levantarse. Y sin embargo sé que sigues aquí. Nunca habías permanecido tanto tiempo. Cada segundo que pasa, me consume. ¿Por qué hoy no te marchas? La tranquilidad de tu espera me dice que esta vez no te vas a conformar con evaporarte y quedar en una oscura pesadilla. Hoy eres más verdad que nunca.&lt;br /&gt;La radio de un despertador pone música a una lejanía que no existe. Se mezcla con el sonido espeso y rápido de una sangre que bombea con fuerza. Es tu sangre recorriendo las paredes de mi habitación. Retumba de tal manera que no puedo continuar tumbada a pesar del miedo que te tengo. Por primera vez veo tus ojos con absoluta claridad. Las paredes empiezan a latir. Están llenas de tu sangre. Que fluye y fluye y fluye. Las prominencias de la pintura se dilatan con cada latido hasta hacerse casi transparentes. Tu sangre es azul. Azul brillante. Azul frío.&lt;br /&gt;Oigo pasos al otro lado del pasillo. Unas bisagras. Un interruptor y un haz de luz que se cuela por debajo de mi puerta. Y tú ya te has ido. Las paredes van dejando poco a poco de latir con tanta violencia. La pintura de la pared ya no se dilata y ya no veo el brillo azul. Pero no dejo de oír el cosquilleo del fluido espeso recorriendo las paredes. Siento el sudor pegado por todo mi cuerpo. Acerco el oído a la textura rugosa del tabique más cercano y escucho como aún fluye tu sangre por debajo de la capa de pintura. Sigues aquí. Seguirás latiendo al acecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Latidos en la pared" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2883198030735454444?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2883198030735454444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/10/latidos-en-la-pared.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2883198030735454444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2883198030735454444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/10/latidos-en-la-pared.html' title='Latidos en la pared.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8228738206850332138</id><published>2007-10-16T23:18:00.000+02:00</published><updated>2007-10-28T14:33:35.868+01:00</updated><title type='text'>Esto podría ser un relato.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;El sonido de unos zapatos sobre los adoquines mojados por la humedad que ha caído durante la noche, podría ser el comienzo de un relato. O quizá pudiera serlo la mirada de esa chica morena con la que me cruzo cada mañana y que me permite saber si llegaré a la oficina unos minutos más tarde, o más temprano, en función del punto en el camino donde nos cruzamos. ¿En qué trabajará? Puede que fantasear sobre su vida, su trabajo, su nombre y sus pequeños defectos, me de un personaje perfecto para ese relato en el que resonarán las pisadas sobre una calle prácticamente vacía. Podría añadirle el color anaranjado de las farolas que iluminan esta ciudad. Podría completarlo con olores, con un diálogo. Con un desarrollo repleto de verbos, adjetivos, puntos y comas. Incluso podría darle un final abierto. O uno cerrado. O uno sublime. Pero no hay nada. Busco. Levanto las capas de mis neuronas, rebusco entre sus pliegues y les digo que me entreguen algo. Lo que sea. No puede ser que no tengáis nada para mi. Agito a mi corazón para que se despierte y desencadene emociones. Esto debería bastar para hacer fluir las palabras. ¿Dónde estáis? ¿Os habéis largado vosotras también?&lt;br /&gt;Vuelvo a empezar.&lt;br /&gt;El sonido de los frenos de un autobús atestado de gente podría ser el comienzo de un relato. De él desciende un joven que se baja decidido del mismo. Ningún pasajero lo ve. Y todos se preguntan en silencio por qué el conductor ha abierto las puertas traseras si nadie ha solicitado la parada. Podría buscar un argumento que justificara el motivo por el que nadie ha percibido la presencia del joven; bien podría ser porque él no es más que las palabras que se me han escapado y que nadie ve porque nada dicen. Pero no funciona. Esto es lirismo barato. Podría ser un extraterrestre. Un dios. Un muerto. Un vivo como todos los que respiran a nuestro lado y que no somos capaces de ver aunque soliciten la parada de un autobús que chirría para que se apeen. ¿Seguís sin tener nada para mi?&lt;br /&gt;Vuelvo a empezar.&lt;br /&gt;Esto podría ser un relato...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;("Esto podría ser un relato" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8228738206850332138?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8228738206850332138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/10/esto-podra-ser-un-relato.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8228738206850332138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8228738206850332138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/10/esto-podra-ser-un-relato.html' title='Esto podría ser un relato.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1722817697184155784</id><published>2007-09-24T23:51:00.000+02:00</published><updated>2007-09-25T20:01:34.773+02:00</updated><title type='text'>El sonido de los sueños rotos.</title><content type='html'>El sonido de los sueños cuando se rompen no es el que hacen unos cristales finos al tocar el suelo. Quedaría muy poético que así fuera. Sería incluso bohemio.  Pero es una rotura que no tiene nada de armónico. No suena con elegancia. Su sonido es pesado. Y se alarga y se alarga hasta convertirse en un zumbido monótono dentro de la cabeza. Suena como suenan las noches sin descanso. Suenan como suena la vigilia. Y se cubren de penumbra para que confundas su presencia con las sombras que se extienden por la pared y que no son más que el capricho de los faros del coche de un conductor trasnochador que, quién sabe, tal vez huye de unos sueños hechos añicos. Es un sonido quieto. Es el aire suspendido sin que los pulmones puedan atraparlo. ¿Cómo puede un sonido ser penumbra, aire y ausencia de movimiento? Será porque son parte de un sueño. Y los sueños son todas esas cosas.  Son el aire que llena los pulmones. Son el movimiento con el que se conquistan. Y son la luz que te permite disfrutar de la oscuridad de la noche. &lt;br /&gt;Es una pena que los sueños rotos no tengan un sonido más agradable. Porque sin aire para respirar y con extraños movimientos en la penumbra que se come mi habitación, disfrutaría de él sin moverme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(“El sonido de los sueños rotos” por M.V.)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1722817697184155784?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1722817697184155784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/09/el-sonido-de-los-sueos-rotos.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1722817697184155784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1722817697184155784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/09/el-sonido-de-los-sueos-rotos.html' title='El sonido de los sueños rotos.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1683530600868960158</id><published>2007-08-25T00:57:00.000+02:00</published><updated>2007-08-24T23:02:11.874+02:00</updated><title type='text'>Megapíxeles de fibra óptica.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Se va de viaje. Y sobre su cama se esparcen unas camisetas, algo de ropa interior, calcetines, un tubo de pasta de dientes, unos vaqueros recién lavados, el gel de baño, un pijama, el pasaporte, y sin embargo la maleta sigue abierta y vacía. Seguramente no ha decidido todavía qué va a llevarse. Nunca se sabe si ese jersey, que nunca se pone, podrá ser la prenda perfecta para deambular por calles de trazado desconocido.&lt;br /&gt;Esta vez no ha dejado los preparativos para el último momento. Desde hace meses lleva deleitándose con las ensoñaciones que ya la han llevado a todos esos lugares de las fotos que los demás han ido colgando en Internet. Las próximas serán las suyas. Ya ha imaginado incluso desde dónde las hará. Como si hubiera estado alguna vez allí.&lt;br /&gt;Ha probado unas cuantas veces el último grito en cámaras de fotos. Aún no domina muy bien todas las funciones, pero en las últimas semanas ha hecho grandes progresos. Hasta se puede decir que ha conseguido material interesante de su entorno habitual. Ha probado incluso con los balances en blanco. Y se sorprendió con las que hizo en sepia de los columpios que tiene a escasos metros de su casa; el sepia no es su color preferido y sin embargo las fotos le encantan.&lt;br /&gt;No pudo empezar a usar la cámara hasta que bajó la hinchazón. Fue un proceso que se le hizo eterno. Y eso que los médicos que le hicieron el implante, le aseguraban que estaba evolucionando de manera rápida y admirable. El primer mes tuvo que acudir a varias revisiones. Era la época en la que el rechazo del implante podía presentarse. Una vez superado ese mes “crítico”, las posibilidades de rechazo pasaban a ser tan sólo del cinco por ciento. En el caso de producirse, le daban dos alternativas a elegir entre: someterse a la sustitución del modelo implantado, reemplazándolo por el modelo básico, más pequeño y con un cable de fibra óptica mucho más fino, que aseguraba su aceptación por el nervio del ojo humano, o la retirada total de la cámara y la devolución del setenta por ciento del importe abonado. Esta última alternativa fue la que disipó sus dudas a la hora de firmar. Cierto era que no lo recuperaría todo, pero ya que se quedaría sin su cámara de diez megapíxeles y con visor ocular electrónico que se implantaba ni más ni menos que en el globo ocular, al menos no perdería todos sus ahorros. Ahora que ya había comenzado su nuevo álbum de fotos, estaba encantada con el destino que le había dado a aquel dineral. Las fotos eran impecables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se volvía del viaje. Había hecho todas las fotos que había imaginado que haría incluso cuando le faltaban meses para poder estar en esos lugares tan deseados. Su cuerpo estaba tendido en la acera y una sombra de sangre negra se extendía por el cemento. Robar este tipo de cámaras no requería ninguna noción de anatomía, simplemente la pericia de tirar del cable que recorría el nervio óptico sin romper los terminales electrónicos. Y se había convertido en el último grito de la delincuencia callejera. Se vendían increíblemente bien en el mercado negro. Y eso que el implante no solía durar en el cuerpo más de seis meses, que en realidad era lo suficiente para preparar y culminar el viaje soñado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“Megapíxeles de fibra óptica” por M.V.)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1683530600868960158?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1683530600868960158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/08/megapxeles-de-fibra-ptica.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1683530600868960158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1683530600868960158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/08/megapxeles-de-fibra-ptica.html' title='Megapíxeles de fibra óptica.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7150375236584454369</id><published>2007-08-04T15:40:00.001+02:00</published><updated>2009-01-09T20:45:59.597+01:00</updated><title type='text'>Manicura para la salvación.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Decir simplemente que en mi trabajo les quito las uñas a los muertos, resulta, como poco, extravagante. Evidentemente es una tarea que requiere su explicación, algo que a su vez se puede volver a tildar con el mismo calificativo. Pero, con independencia de cómo queráis llamarlo, seguramente todos vosotros agradeceréis que me dedique a semejante actividad cuando hayáis leído lo que sigue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella tarde de noviembre fría y gris, había fallecido el dueño de la tienda de sellos de la calle principal. Sus pulmones llenos de humo por una vida de fumador empedernido, afición con la que además se había granjeado unos dedos amarillentos y con olor perenne a nicotina, no pudieron resistir el gélido invierno que se había asentado en el recóndito pueblo en el que se centra esta historia. Cuando llegó el coche fúnebre con el cuerpo para que preparáramos el velatorio, su viuda se sentó en nuestra pequeña sala de espera y no recuerdo que moviera un sólo músculo en el rato que tardamos en habilitar la sala número 5. Me conmovía aquella mujer alta y delgada. Gris como su cabello, recogido en un austero moño y que aún lucía una tupida pelusa en el bigote, que imaginé debía haberse vuelto también de ese color con el paso de los años. Detalles de una viuda aparte, esa tarde me sentía especialmente intranquila porque en los últimos días se había vuelto más difícil realizar la tarea que había asumido al poco de asentarme en aquel lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Explicar ahora mi llegada aquí, nos va a alejar un poco del velatorio del filatélico, pero lo que ocurrió en esos primeros días, es imprescindible para poder aclarar a lo que me dedico ahora.&lt;br /&gt;Debido a que el motivo principal de la huida de mi ciudad natal, sigue siendo doloroso para mi (la típica historia, nada extravagante y sí muy recurrente, de novio hallado con pelirroja tallada en gimnasio), prefiero pasar a explicar que recordé el nombre del pueblo donde una amiga de la infancia había establecido su vida y había montado un negocio. Hice las maletas, dejé preparadas un par de cajas llenas de los objetos que había acumulado durante los últimos años, con las pertinentes instrucciones dirigidas a un familiar para que me las remitiera a la dirección que le proporcionaría en unos días, y cogí el coche rumbo a lo que ahora entiendo es ninguna parte.&lt;br /&gt;Cuando llegué, no tardé en descubrir que mi amiga ya no vivía en aquel lugar (¿lo habría hecho realmente alguna vez?). Así que allí estaba yo, tan sólo con mi coche, mis maletas y dos libros: el que llevaba en mi mesilla un par de noches: unos relatos cortos de Neil Gaiman, y otro que había tomado prestado de la biblioteca municipal de mi barrio y que por supuesto no pensaba devolver; un libro de mitología nórdica, aditivo muy presente en el escritor inglés y de la cual me quería empapar para empezar una nueva vida.&lt;br /&gt;Alquilé una habitación en el único hotel que había y me pasé la primera semana llorando, lamentándome, durmiendo para pensar lo menos posible y leyendo. A lo largo de los días me planteaba cientos de veces la posibilidad de recoger los bártulos lo más rápido posible y regresar. Volver a ver la boca de metro vieja que divisaba desde mi ventana, escuchar el camión de la basura los sábados por la mañana y por qué no, descubrir que la pelirroja había sufrido un accidente mortal en la cinta corredora del gimnasio y que mi novio estaba perdido sin mí. Pero en lo más profundo de mi ser sabía que, aunque la boca del metro seguía apostada en la esquina de siempre y que el camión de la basura no faltaba a su cita con los contenedores cada sábado, la pelirroja seguía vivita, coleando y más moldeada que nunca. Mi ex estaba de todo, menos perdido. Ante semejante realidad, me convencí de que rehacer mi vida allí, sería la prueba irrefutable de haberlo superado todo y haberme fortalecido hasta convertirme en alguien prácticamente indestructible. Así que me puse a buscar trabajo.&lt;br /&gt;Lo primero que encontré, fue un puesto de dependienta en la droguería que estaba cerca de la estación. Al principio me alegró encontrar algo tan rápido y que me pareció tan cómodo, pero al poco tiempo empecé a sentir claustrofobia cuando cada mañana tenía que atender a las mismas mujeres mayores y excesivamente aburridas, que venían a comprar laca para el pelo (desconozco la utilidad que le daban porque nada más terminar de comprarla, se dirigían a la peluquería y salían con auténticas obras de ingeniería que ni el viento huracanado podía tambalear), pintauñas, acetona, rulos, todo tipo de cremas (reparadoras de lo irreparable) y colonia de rosas a litros, por no hablar de los productos de limpieza de baños, cocinas y suelos, sobre los que manteníamos auténticos simposios. Al mes escaso comencé a barajar alternativas que me permitieran escapar de un futuro asegurado con uñas color rosa chicle satinado.&lt;br /&gt;Una mañana se presentó en la tienda una de la chicas que limpiaba en la funeraria situada a las afueras. Metió en el pequeño carrito una caja completa de botellas de lejía con olor a limón y mientras esperaba a que la jefa de cocina del colegio pagara su compra, nos contó que la recepcionista de la funeraria había dejado a los dueños en la estacada porque se había ido a buscar a un tipo que había conocido a través de Internet. Por lo visto era veterinario y trabajaba en el zoo de la zona costera. Todo un playboy del mundo marino. El resto de la historia se volvió el mismo cotilleo – murmullo que ya asociaba a los estantes repletos de papel higiénico y me puse a pensar que, a la salida del trabajo, me pasaría por la funeraria a ver en qué consistía ese puesto que se había quedado vacante.&lt;br /&gt;Al llegar allí, me confirmaron que buscaban a una recepcionista, pero por lo que me explicaron a continuación, deduje que consistía en hacer un poco de todo. No cuestionaron en absoluto mi currículum; querer trabajar allí ya era mérito suficiente, así que salí con el puesto y con la promesa de incorporarme en cuanto que la dueña de la droguería pudiera apañárselas sin mí. Durante el camino de regreso al hotel fui pensando que, ya que había encontrado un nuevo trabajo, era buen momento para buscar una casa. No podía rehacer mi vida en ningún sitio mientras siguiera viviendo en la habitación de un hotel decorada con manchas de humedad. Imaginaba que trabajar en una funeraria sería, con toda seguridad, menos agotador que atender al clan de las mujeres del pueblo. Y estaba convencida de que me haría disponer de tranquilidad y tiempo para escribir, algo que mi corazón dolido necesitaba para repararse. En realidad, el aburrimiento, la soledad y la vida bohemia que deseaba vivir en aquel lugar, me habían hecho creer que escribir era algo para lo que estaba destinada.&lt;br /&gt;Durante los siguientes días anuncié en la tienda que dejaba el trabajo, me centré en la búsqueda de casa y comencé en mi nuevo empleo. Ya había terminado el libro de relatos cortos y releía, por el puro placer de hacerlo, las historias que más me habían gustado. Una noche en que no podía dormir, retomé la mitología nórdica que había dejado aparcada a los pocos días de llegar. Descubrí leyendas muy interesantes y también que era una buena lectura para recuperar el hilo del sueño.&lt;br /&gt;Los días pasaron con tranquilidad y me fui acostumbrando a la rutina de tener un trabajo tranquilo, cuya mayor dificultad consistía en conseguir los pedidos de flores y coronas. Mi contacto con los fallecidos no era muy directo, salvo cuando entraba en la sala habilitada para el velatorio con el fin de asegurarme de que las luces, que simulaban velas, estaban encendidas y que la pantalla de cristal, que separaba al muerto de los vivos que acudían al velatorio, estuviera cubierta por la tupida cortina color verde oscuro; era política de la empresa que fuera la familia del cliente quien decidiera descorrerla o no.&lt;br /&gt;Como mi trabajo no requería un esfuerzo excesivo y mi vida social era nula, recuperé las horas de sueño que me habían faltado en el último año, algo que al principio me pareció un verdadero lujo pero que terminó por parecerme una pesadilla porque comencé a tener insomnio.&lt;br /&gt;La última noche que iba a pasar en el hotel (había encontrado una pequeña casa, a escasos diez minutos del trabajo, con un diminuto jardín, eso sí, muerto y lleno de hoyos), no conseguí conciliar el sueño. Tras unos cuantos viajes del baño a la cama y de la cama al baño, retomé el libro de mitología. Leí la historia del Ragnarok. Y me sorprendió que todos aquellos dioses y gigantes ya supieran lo que en esa batalla, que marcaba el fin del mundo, les iba a suceder y que simplemente se limitaran a asumir el papel que para cada uno de ellos se había concebido. ¿Por qué Odín sucumbió a las temibles fauces del lobo Fenris?, ¿era realmente el lobo superior en fuerza y astucia o acaso Odín ya iba predispuesto a claudicar ante él?... Me quedé dormida cuando estaba a punto de salir el sol. Y tuve un sueño que me terminó despertando asustada y con una sensación muy desagradable en los dedos de los pies. Una mujer muy hermosa, con los cabellos largos, rubios y flotando alrededor de su cabeza, se acercaba hasta el borde de mi cama y con sus manos pálidas y extremadamente delgadas, me tomaba los pies para examinarme con sus ojos, prácticamente blancos de lo claros que los tenía, las uñas de los dedos. Reconocí enseguida a la figura con la que había soñado. Era Hel, hija de Loki, el espíritu de la discordia o del mal, y de la giganta Angboda. Era la guardiana de Niflheim y reina de los muertos. Horas antes había leído cómo ella preparó para su padre un barco construido con las uñas de los muertos; barco destinado a llevar un ejército de sus cadavéricos súbditos para que lucharan en el bando de los gigantes durante el Ragnarok. A pesar de que seguía sintiendo la presencia de aquella mujer al borde de mi cama y de que habría jurado que lo que acababa de sentir no era un simple sueño, me levanté diciéndome que ya era mayorcita como para creer en muertos vivientes que venían para arrancarme las uñas de los pies. ¡Ni que mis uñas sirvieran para construir la quilla de un barco! Aquella mañana de septiembre no salió el sol y el calor del verano no hizo acto de presencia, algo que hizo más llevadero trasladar todas mis cosas del hotel a mi nueva casa. Por supuesto esa primera noche, en un hogar repleto de ecos y estancias casi vacías, tampoco logré dormir. Pero no se me ocurrió echar mano del libro de mitología porque, a pesar del cansancio de la mudanza y de no haber descansado la noche anterior, no había conseguido quitarme la sensación de esas manos gélidas sosteniendo mis pies.&lt;br /&gt;El paso de los días fueron quitando realismo al sueño de la reina de los muertos, hasta tal punto en que prácticamente llegué a olvidarlo. Hasta que un día, tras entrar en la sala 2 para comprobar que todo estaba dispuesto para el velatorio del Sr. Betancourt, noté un ligero movimiento por la overtura de la cortina verde que separaba la sala del otro lado del cristal. Aunque fueron tan sólo milésimas de segundo, vi de nuevo esas manos pálidas buscando los dedos de los pies. Descorrí las cortinas de inmediato; un instinto mayor que el miedo irracional que sentí recorriéndome la espalda. Allí no había nadie más que un hombre difunto con el semblante rígido.&lt;br /&gt;Aquella noche no fui capaz de apagar la luz de la mesilla. Ni tampoco fui capaz de dormir. Me pasé las horas intentando explicar lo que había sentido durante aquel supuesto sueño, lo que había visto esa misma tarde y buscando en revistas de decoración la mejor manera de sacarle partido al pequeño salón de aquella casa tan vacía. Sinceramente pensar en rinconeras, cortinas o tapicerías de rayas para el sofá, no me hicieron olvidar el miedo que atenazaba mi estómago.&lt;br /&gt;Al día siguiente mi compañero, antiguo celador de hospital y encargado de trasladar a los cuerpos de nuestros clientes, comentó, a tono de curiosa gracia, que el Sr. Betancourt había perdido todas las uñas de las manos en la sala 2, así que le insistió a la más joven del personal de la limpieza que dejara impoluta lo que todos llamábamos “la urna de cristal”, porque estábamos en una funeraria y no en una sala de manicuras. Noté como palidecía mi rostro mientras les escuchaba reírse sobre el tema, explicándose los unos a los otros hasta qué punto estaban afectando al ex celador las noches de pasión y desenfreno, que inclusive le hacían ver a los muertos con uñas y luego sin ellas. Aquello no tenía ninguna gracia para mí. No podía explicar qué estaba pasando, pero estaba segura que esos ojos casi blancos habían buscado las uñas del Sr. Betancourt. Y se las había llevado.&lt;br /&gt;La necesidad de encontrar un razonamiento que acabara con el miedo que me angustiaba, me hizo dedicar las horas muertas en el trabajo (los clientes no son los únicos que están en ese estado en las funerarias de un lugar pequeño) a investigar sobre la leyenda de Hel. Descubrí que, en líneas generales, ya sabía lo más importante de este personaje, estandarte de la muerte en la mitología nórdica. Sin embargo fui descubriendo más detalles sobre aquella dama, con la que estaba segura volvería encontrarme.&lt;br /&gt;Leí que el aspecto que caracterizaba a esta deidad nórdica, era el de una mujer mitad, viva mitad muerta. Su cuerpo y su rostro eran los de una mujer viva y hermosa, pero sus piernas estaban muertas, marmóreas, en descomposición; eran las de un cadáver. De ella se decía que era mitad blanca, mitad azul. Vivía bajo de una de las tres raíces del fresno sagrado, al que los vikingos llamaban Yggdrasil. Reinó en el mundo de los muertos porque allí fue enviada por Odín para sufrir el destierro con el que fue castigada. Su reino lo componían todos aquellos que habían muerto por enfermedad y vejez. Y aguardaba la llegada del Ragnarok, para el que estaba construyendo un barco con el que obsequiaría a su padre. Su tripulación estaría formada por los mejores de sus súbditos y las uñas de todos ellos serían el material del que estaría construido. Por ello, y con el fin de retrasar la construcción de ese barco lleno de muerte, se extendió entre los vikingos la costumbre de cortarle las uñas a aquellos que consumían todos sus días sin haber perecido antes en una gloriosa batalla, o a los que la enfermedad les segaba a vida.&lt;br /&gt;Esta última idea me rondó sin parar durante las siguientes noches, que por supuesto siguieron estando iluminadas por las lámparas que no me atrevía a apagar, pensando que de alguna manera la luz me protegería ante una nueva aparición. Cuando en mi cabeza tomó forma el pensamiento de unirme al plan de los antiguos vikingos para hacerle frente a Hel y retrasar su obra naval, cortándole las uñas a los muertos, fui a observarme al espejo del baño. Porque necesitaba comprobar que yo seguía siendo yo. Me estaba volviendo loca. No dormía. Y pensaba en unirme a un pueblo ya desaparecido, llevando a cabo supersticiones obsoletas para evitar que la diosa de las tinieblas y un barco tripulado por muertos acabaran con la vida que conocíamos. La realidad se me estaba yendo de las manos.&lt;br /&gt;El cansancio vencía a mi miedo y, aunque me costaba caer en un sueño profundo, conseguía dormir a ratos. Cuando me despertaba, me mantenía inmóvil, buscado algún indicio de su presencia. Para mi fortuna, y en beneficio de mi salud mental, ella nunca estuvo otra vez a los pies de mi cama.&lt;br /&gt;En la funeraria vivimos un par de semanas en las que no falleció nadie, sin embargo, nos llegaron clientes del pueblo más cercano, que no disponía de este servicio. Cuando me tocó comprobar la sala habilitada para el siguiente velatorio, entré en ella asegurándome de que la puerta se quedaba bien abierta. Las luces estaban encendidas. La cortina sin correr. Veía el cuerpo de una mujer reposando como si estuviera en plena cabezada. Me acerqué al cristal sintiendo cómo todos mis músculos estaban en tensión. Mis piernas a duras penas me obedecían. Al deslizar la cortina, estando más pendiente de que la puerta siguiera abierta para salir de allí cuanto antes, la vi. Al principio me miró directamente a los ojos, luego pasó a fijarse en el cuerpo de la mujer muerta. Con rapidez tomó sus manos y sin vacilar le arrancó las uñas. Una grima llena de escalofríos, me hizo apretar los dientes. En mi mente se reprodujo con asombrosa fidelidad el sonido, que en realidad no me llegaba, de las uñas desgarrando su unión con los dedos. No me planteé salir de allí para buscar la puerta lateral que me conduciría a “la urna de cristal” y enfrentarme a ella para evitar que se llevara más material para su barco. Ni por todas las riquezas del mundo estaba dispuesta a entrar voluntariamente en la misma estancia donde estaba ese espectro. Terminó con las manos y buscó las uñas de los pies, sin fijarse en si yo continuaba observándola o no. Y cuando las tuvo todas, se marchó. Los jirones de su túnica, me mostraron una piernas azuladas; violáceas, cuyas uñas de los pies eran como garras amarillentas. Corrí la cortina de golpe. Y salí de allí con rapidez. Me sorprendió no sentir ese miedo infantil que tenía al imaginar, cuando era muy niña, que dos manos saldrían de debajo de mi cama y me agarrarían por los tobillos. Era un miedo que nacía en la boca del estómago y que me ponía en tensión, pero que me proporcionaba la determinación suficiente como para enfrentarme a ella. Serían las últimas uñas que se llevaría mientras yo pudiera evitarlo.&lt;br /&gt;Desde aquel día dejé el abrecartas de mi mesa de trabajo preparado para tenerlo a mano (algo absurdo si se tiene en cuenta que en ningún manual de magia se menciona este tipo de objetos como los adecuados para enfrentarse a un fantasma – muerto viviente). Sin embargo imaginaba que cualquier objeto punzante me serviría para llevar a cabo el plan descabellado que ya sentía como un compromiso personal; una misión a mi encomendada por un motivo que aún se me escapaba. Repasé mentalmente si entre los utensilios de los cajones de la cocina, había alguna navaja. Como no tenía ninguna, me hice con un par de ellas. Una la dejé en casa y otra pasó a formar parte de los objetos de mi bolso.&lt;br /&gt;El siguiente cliente que llegó al trabajo, fue mi primera víctima, si es que víctima es la palabra apropiada. Desde que lo empezaron a preparar para permanecer durante las próximas horas expuesto en “la urna de cristal”, estuve con los nervios agarrotados al estómago y sin poder ir al servicio, ya que tenía que aprovechar el momento en que mis compañeros dejaran la sala, para entrar y adelantarme a la mujer mitad viva, mitad muerta. Primero me aseguré de que la cortina cubría por completo el cristal que preservaba la intimidad del muerto (o de la familia, según se mire). De ese modo, en el caso de que alguien accediera a la sala, no podría ver lo que ocurría al otro lado. Luego entré en la urna y cerré la puerta tras de mí, apretando con fuerza la navaja que llevaba en el bolsillo. El corazón me latía tan fuerte, que tenía la sensación de que, de un momento a otro, me desplomaría. Me costó un par de intentos coger la mano del difunto. Me temblaba el pulso. Me sudaba la parte superior de los labios, justo debajo de la nariz. Pero no tenía tiempo que perder. Ni elección. Cuando introduje la punta de la navaja entre la primera uña que iba a robar en mi vida y la carne del dedo, el tiempo se detuvo en absoluto silencio hasta que me armé de valor y presioné hacía arriba. El sonido crujiente y seco que hizo la uña al desprenderse, me puso toda la piel del cuerpo de gallina. Entonces me vi con una uña curvada y con restos de piel muerta en la palma de la mano. No había previsto que necesitaría algún recipiente que me sirviera para ir guardando el macabro botín. Vacilé. La eché en uno de los bolsillos de mi pantalón. Terminé con las veinte uñas en un tiempo que me pareció eterno. Y lo hice sintiendo que cualquier ruido que escuchaba, era señal de que ella se acercaba. Estaba convencida de que de repente sentiría sus manos frías como témpanos de hielo apretando mi cuello. Mil millones de escenas macabras se representaron en mi cabeza con tal realismo que tuve que hacer verdaderos esfuerzos por no perder el contacto con la realidad. Cuando abandoné la estancia, una sensación de asco me recorría todo el cuerpo, centrándose a la altura de la pierna en la que quedaba el bolsillo lleno de aquellos restos orgánicos. Pensé que si alguien me hablaba en ese mismo momento, al intentar contestarle, no iba a ser capaz de contener las arcadas que estaba agarrotadas en mi laringe. Durante el resto de las horas que transcurrieron hasta que se cerró la funeraria, no paré de repetirme que estaba enferma. ¿Qué sería lo siguiente? Me imaginaba a mi ex y a su bombón pelirrojo mirándome con los ojos casi desorbitados por una sorpresa que se terminaba convirtiendo en la compasión que se le tiene al ser más desvalido y demenciado del planeta (que en ese momento, por supuesto, era yo)&lt;br /&gt;Aquella noche volví a casa con las uñas aplastadas en el interior de mi bolsillo. Lo primero que tenía que encontrar era algún objeto que evitara que la próxima vez aquellas adquisiciones tuvieran contacto con algunas de mis prendas de vestir. Y lo segundo ¿qué haría para destruir las uñas? No tenía ni idea. Porque no había pensado en ello cuando decidí que debía asumir la misión de retrasar los planes de la diosa de los muertos.&lt;br /&gt;El primer dilema lo resolví vaciando una caja de cerillas, donde metí las uñas que tenía. El segundo me llevó un largo rato de extrañas cavilaciones. En la funeraria prestábamos el servicio de la incineración. Pero no muchos clientes lo solicitaban, así que el horno no siempre estaba encendido. Por ello, decidí que cuando pudiera deshacerme de ellas en el trabajo, porque se hubiera contratado esta manera para pasar al más allá, así lo haría. Y cuando no, como era esta vez, tendría que quemarlas en mi propia casa. Jamás había encendido una chimenea. Y la que había en el pequeño salón de mi actual casa, no era una excepción. Pero no podía arriesgarme a seguir teniendo conmigo esos trocitos del Sr. Quien Fuera, porque algo me decía que ella vendría a buscarlos. Así que tras encontrar material que pudiera prender, encendí un pequeño fuego, que sirvió para destruir las uñas.&lt;br /&gt;He de reconocer que me pasé todo el tiempo que duró el estrafalario rito mirando las pequeñas y oscilantes llamas, pensando que el espíritu del dueño vendría a atormentarme aquella noche, embrujando la casa y apoderándose de mi alma. Así que de nuevo pasé una noche atemorizada, gastando luz y esperando que en cualquier momento se abriera un armario o la puerta del baño para dar paso a la de las piernas podridas o al propietario de las uñas. O mejor aún, a los dos a la vez.&lt;br /&gt;Pero no ocurrió nada de aquello. Y mi misión continuó adelante.&lt;br /&gt;El primer problema lo tuve en un día doblemente malo. Malo porque aquella vez me adelanté por muy poco a ella y porque la ausencia de uñas, llamó la atención a los familiares de la difunta.&lt;br /&gt;Me colé como siempre con el mayor sigilo del que era capaz en “la urna de cristal”. Como ya llevaba unas cuantas sesiones como aquella, no me tembló tanto el pulso y no hicieron falta muchos intentos para decidirme a coger la mano o el pie del muerto (en ese caso, muerta). Lo que sí tuve que solucionar rápido, fue el disparo incontrolado de una de las uñas que se resistía a desprenderse del resto del dedo y que se coló debajo de uno de los caballetes que portaba una de las coronas con la que sus compañeros de trabajo se despedían de aquella mujer. Pero lo peor ocurrió cuando me faltaban las dos últimas uñas del pie izquierdo. Porque ella apareció de repente, materializándose en una de las esquinas, con su cabello flotante y sus ojos blanquecinos. Sin mirar cómo clavaba la punta de la navaja entre carne y uña, me las apañé para hacerme con ellas mientras bordeaba el cuerpo de la fallecida y me alejaba del espectro, que desprendía un olor frío y rancio, que se volvía más intenso cuanto más se acercaba a mi. Al cerrar el puño fuertemente con las uñas dentro, ella se esfumó y yo me quedé paralizada del miedo, sintiendo como unas lágrimas calientes y rápidas me resbalaban por las mejillas y cómo los bordes de las uñas recién arrancadas se clavaban en las líneas de mi mano. Las guardé en la caja de cerillas con estremecimientos, resultado del miedo y del frío que su presencia me había dejado, y volví a mi puesto de trabajo sin que nadie hubiera notado que salía de la puerta de la urna en vez de salir de la de la sala. El resto de las horas discurrieron con normalidad, hasta que uno de los familiares de la mujer a la que acababa de quitarle las uñas, salió y me pidió de una manera muy tajante hablar con el responsable de ese centro y hacerlo de manera inmediata. El hijo mayor del dueño, heredero del emporio funerario del lugar, se presentó sin dilaciones cuando le llamé; no era muy común recibir quejas o reclamaciones (el ánimo de los que velan, no suele centrarse en solicitar el libro de reclamaciones). Se retiraron un poco del mostrador de la entrada donde yo me encontraba, y así pude contemplar como la cara del hijo del dueño iba mutando, terminando por convertirse en una auténtica mueca de incredulidad. El cliente descontento comenzó a elevar la voz y para todos quedó claro que las uñas de su hermana habían estado al salir del hospital y en aquel momento se encontraban desaparecidas. ¡Todas! Y era un detalle que no podía pasar desapercibido para la familia porque las uñas de Marian eran su orgullo desde que había alcanzado la adolescencia. Explicó, con un tono algo pedante, que su hermana había sido modelo de manos para anuncios de pintauñas, cremas e incluso de joyas. Yo era consciente de lo extraordinario de la historia que podría contar para explicar el motivo por el que esas manos, que comencé a visionar en los típicos anuncios publicitados impresos por las vallas a orillas de las carreteras, carecían de uñas. Así que, aunque me planteé la posibilidad de que, tirando del hilo, podrían descubrirme, decidí que el nexo de unión era tan fantástico, que podría jugar la baza de desentenderme del tema; yo ni siquiera llegaba a “tocar” a los fallecidos. Eso me alejaba bastante de ser la responsable de las desapariciones. El hijo del dueño pidió disculpas al hermano indignado, sin saber muy bien por qué se disculpaba, ya que en realidad le tenía que reconocer que era muy extraña la desaparición de las uñas de su hermana. Sin que me quedara muy claro en qué quedó la conversación, que dieron por finalizada, el individuo volvió a la sala con el resto de familiares y el responsable se retiró a su despacho.&lt;br /&gt;Por supuesto no tardó en celebrarse una reunión de personal para hacernos llegar la queja que habían presentado a la empresa, que tal vez trajera incluso problemas legales, y para pedirnos explicaciones, si es que alguien podía darlas. Nadie abrió la boca, salvo para terminar por decir que ninguno de ellos sabía nada de uñas que supuestamente desaparecían en nuestro centro de trabajo. Y eso que yo esperaba que el despendolado del celador mencionara el episodio pasado en el que hizo gracias a costa de la ausencia de uñas en uno de los clientes. Evidentemente me uní a las manifestaciones de mis compañeros, expresando mi incredulidad ante semejantes hechos.&lt;br /&gt;Tras aquella reunión, se hizo más que palpable un aumento del control y de la vigilancia, lo que me hizo tener que abandonar el plan y dejar a un par de clientes con sus veinte uñas en perfecto estado (o por lo menos en el estado en el que las traían). Si ella se las llevó, lo hizo después de que los difuntos abandonaran las urnas de cristal, porque nadie volvió a mencionar ese tema. De algún modo aquello contribuyó a que los ojos vigilantes de los dueños se relajaran un poco. La que no se relajó nada en absoluto fui yo, que comencé a obsesionarme con la idea de que la diosa de los muertos siempre estaba acechando tras la cortina verde. Y me estaba ganando la partida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de toda esta explicación, que espero no haya servido para que se pierda el interés en este relato, podemos volver a situarnos en la tarde de noviembre, desmesuradamente gélida, en la que la sala número 5 se habilitó para el velatorio del ex fumador y ex dueño de la tienda de sellos. Cuando la estancia estuvo preparada, me acerqué a la viuda gris para comunicárselo. Ella estaba sentada en el sillón de la entrada. Y estaba sola. E inmóvil, tal y como ya he mencionado. Sujetaba en la mano derecha un pañuelo, arrugado y del que sólo sobresalía una esquina rebelde. Sus nudillos estaban blancos por la fuerza con la que lo apretaba. Pensé en que ese era su paño de lágrimas porque cuando me dijo con voz queda que sus hijos tardarían en llegar porque vivían muy lejos, y que ellos eran ya su única familia, me inundó su tristeza y su soledad. Sus ojos ausentes y limpios de lágrimas me emocionaban. Sentí incluso cómo los míos se llenaban de agua. Conseguir que no se convirtiera en llanto, me dejó en la garganta ese picor que antecede al sabor metálico de las lágrimas contenidas. Me olvidé de que su presencia allí, me había impedido entrar en la urna para llevarme las uñas de su esposo muerto. Cuando le puse una mano sobre su antebrazo de color gris, me dijo que no entraría aún en la sala; se sentiría demasiado sola allí dentro sin nadie. Le dije que lo entendía en un susurro apenas perceptible. El nudo en la garganta me hizo volverme a mi sitio. Llorar por aquel hombre al que no conocía, por esa mujer abandonada y por unas uñas que no había arrancado, era llorar por mi propio abandono y mi propia soledad. Y no estaba preparada para dar ese paso. Todavía dolía demasiado.&lt;br /&gt;Las horas siguieron pasando. Y ella seguía paralizada en aquel sillón de la entrada en el que, aunque desde la distancia, percibía mi compañía. La idea de que la diosa vikinga entrara en la urna de cristal para llevarse su precioso material naval, mientras allí reinaba un marasmo que acentuaba hasta el sonido de mi respiración, no dejaba de rondarme en la cabeza. Sin ser consciente de que estaba dirigiendo mis pasos hacia la sala 5, terminé en su interior observando el telón verde. No sabía si había llegado hasta allí para romper esa quietud que me estaba agobiando, o si lo que quería era comprobar que ella ya se había llevado las uñas, para dejar de sentirme como si estuviera abandonando mi mayor responsabilidad en la vida, cuando aún tenía posibilidad de cumplir con ella. Me acerqué al cristal y descorrí lo suficiente la cortina como para poder contemplar la figura del hombre que ya no existía. Busqué sus uñas con la mirada. Pero no estaban. Y ella tampoco. Entonces sentí el ligero sonido del roce de la ropa cuando alguien se desliza con sigilo. Di un respingo. La viuda, con los ojos ausentes, estaba inmóvil detrás de mí. No podría haber asegurado si me miraba o si miraba a su marido. Lo que sí percibí es que en su mirada había algo excéntrico, tal vez ido. Me sentí incómoda con aquella mujer gris tan cerca de mí. Levantó la mano con la que aprisionaba el pañuelo y lo deshizo. “¿Buscas esto?”. Me dijo. Y contemplé como un puñado de uñas se apelotonaban entre los pliegues blancos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras aquella tarde de noviembre, no volví a tener dudas acerca de la extravagante labor que llevo a cabo en la funeraria. Como tampoco las he vuelto a tener sobre de la verdadera existencia de ese ser medio azul, medio blanco. Ahora sé que no estoy delirando, ni que el viento frío que sopla aquí, casi con violencia, se ha llevado mis rastros de cordura. Ahora mis dudas se centran en mis propias uñas. ¿Quién me las quitará a mi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“Manicura para la salvación” por M.V.)&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7150375236584454369?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7150375236584454369/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/08/manicura-para-la-salvacin.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7150375236584454369'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7150375236584454369'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/08/manicura-para-la-salvacin.html' title='Manicura para la salvación.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8682926273279029071</id><published>2007-07-28T16:00:00.000+02:00</published><updated>2007-07-28T14:05:19.185+02:00</updated><title type='text'>Demagogia en círculos perfectos a la mano de cualquiera.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¡Qué fácil es sentarse a la sombra protectora del sol en verano a juzgar a los demás! Aunque esta actividad se puede desarrollar al cobijo de un techo que nos asegure calidez en invierno, o tras un muro que nos evite las embestidas del viento cuando está a punto de llegar la primavera. La estación y la climatología es lo de menos. Lo importante de sentarse a juzgar. Que es lo fácil. Para algunos. Y hoy, que es el fin de semana más caluroso de este verano, me imagino que uno se sienta a la sombra con el fin de comenzar a desplegar sus juicios. De valor. O de esencia. Y se hace a la sombra para que no se le frían los sesos y su actividad sólo le produzca un recalentamiento en el ego, que a base de juzgar y juzgar, se eleva a estados superiores. O eso se cree el juzgador. Que en realidad no es tal. Es un prejuzgador. Barato. Porque para juzgar hay que tener primero la humildad suficiente como para ser consciente de que uno no está por encima de nadie. De nada. Y que si aquello que se juzga – prejuzga - es algo ajeno al que está bajo la sombra, estamos ante un absoluto demagogo.&lt;br /&gt;Mientras escribo esto, también estoy a la sombra. Y probablemente esté prejuzgando y alcanzando mi parcela dentro de la demagogia. Sobre la que reinaré completando el círculo perfecto que se alcanza desarrollando esta actividad. Ya sea a la sombra del verano más cálido, o en plena ventisca del invierno más recio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“Demagogia en círculos perfectos a la mano de cualquiera” por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8682926273279029071?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8682926273279029071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/07/demagogia-en-crculos-perfectos-la-mano.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8682926273279029071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8682926273279029071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/07/demagogia-en-crculos-perfectos-la-mano.html' title='Demagogia en círculos perfectos a la mano de cualquiera.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-4833440883800787291</id><published>2007-07-27T01:45:00.000+02:00</published><updated>2007-07-27T12:18:28.305+02:00</updated><title type='text'>Calor.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rqj1LRHYmfI/AAAAAAAAAHU/uFS-QOc4hzA/s1600-h/ESPIGA.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5091588952664087026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rqj1LRHYmfI/AAAAAAAAAHU/uFS-QOc4hzA/s400/ESPIGA.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;"Espiga" por M.V.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-4833440883800787291?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/4833440883800787291/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/07/calor.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4833440883800787291'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4833440883800787291'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/07/calor.html' title='Calor.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rqj1LRHYmfI/AAAAAAAAAHU/uFS-QOc4hzA/s72-c/ESPIGA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-4142194271837299286</id><published>2007-07-23T01:11:00.001+02:00</published><updated>2008-05-25T19:41:01.759+02:00</updated><title type='text'>Tumbos en la acera.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tengo el cerebro como si estuviera formado por bolas de algodón hinchadas y encharcadas por algún líquido viscoso que hace que me pese horrores la cabeza y que mis pasos las hagan rebotar y chocar entre ellas, produciendo un dolor intenso que me hace guiñar los ojos levemente. Por fin salgo del metro. El sol es dolorosamente naranja. Acaba de amanecer y como cada día me dirijo hacia el trabajo. Hoy no hay mucha diferencia con los demás días, porque mi “cerebro-bolas hinchadas de algodón” ya ha olvidado cuando sintió por primera vez este espantoso malestar. Hoy de nuevo las baldosas de cemento de la acera parecen estar a más distancia de la que en realidad se encuentran. Y eso me hace dar tumbos al andar. Las bolas de algodón presionan contra los huesos de mi frente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Finding solace &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Finding solace somewhere &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Seeking comfort &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Seeking comfort somewhere&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No he podido poner muy alto el mp3 esta mañana. Las bolas de algodón absorben las ondas de sonido que salen de mis trillados y blancos auriculares y consiguen que el sonido se distorsione en ese mundo sordo del dolor de cabeza. Sin embargo no puedo prescindir de la música. No esta mañana. Ni en ninguna en realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Over and over &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Over she calls&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Over and over &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Over she falls&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hoy es lunes. Y no sé qué me parece peor: tener que afrontar el resto de la semana o no recordar el divino par de dos días pasados, que me paso la vida esperando. Mientras busco las gafas de sol para que el brillante amanecer deje de freírme las pupilas, recuerdo que he canturreado esta canción durante el fin de semana con toda seguridad. Curioso empezar la semana con ella…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Finding solace &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Finding solace somewhere&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El semáforo se ha puesto en rojo. El muñequito se detiene y nos detiene. A todos. Obedientes. Esperando a cruzar. Disfruto del descanso que se asienta dentro de mi cabeza al haber detenido mis pasos. Con el sonido del tráfico, crispado a pesar de ser tan temprano, y la canción resonando algo difusa, intento recordar qué he hecho este fin de semana. ¿Qué has sido esta vez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;The black widow &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Waiting for her lover &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;The black widow &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Crying in her bedroom&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El corazón se me para de golpe y las bolas de algodón, insoportablemente hinchadas, se expanden dentro de mi cráneo. No hay mucho más espacio. Me va a estallar la cabeza de un momento a otro. La gente de mi alrededor comienza a moverse. Siento que estoy al borde de un mareo nauseabundo. El muñequito está verde y anda. Y nos hace andar. Bueno, a ellos, no a mí, que estoy paralizada por un sudor frío que moja mi espalda. Él no estaba en la cama esta mañana. No. No estaba. ¿Estaba ayer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;The black widow &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Waiting for her lover &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;The black widow &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Crying in her bedroom&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Comienzo a comprender. Mi estómago se resiente por la acidez, que hasta ahora había preferido obviar (o acaso es que estaba demasiado concentrada en obviar el dolor de cabeza). Las imágenes de las horas pasadas me vienen a la cabeza con cada arcada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;And she cries, and she cries &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Feeling lonely &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;She is lonely&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuánto tiempo estuve colgada al revés en la tela con la que cubrí la habitación el sábado por la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;And she cries&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Le mordí. Dejé dos marcas sobre su antebrazo que él no percibió. Y seguí mordiéndolo y mordiéndolo. Inyectando jugos gástricos que reblandecieran su carne. Dispuesta a comérmelo. Gustosa. Y él sin sentir nada de lo ocurría mientras se perdía en un sueño tranquilo y cada segundo más paralizado. Porque él no imaginaba que últimamente, sin conocer aún cuál es el desencadenante, me transformo y me convierto en otros seres vivos. Los recuerdos de lo que hago, son fugaces. Imprecisos la mayoría de las veces. Las bolas de algodón hinchadas por cerebro son lo que queda después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;And she cries, and she cries &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Feeling lonely &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;She is lonely&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vomito sobre la acera. Es un líquido apestoso y con un color amarillento que prefiero no mirar. Las lágrimas se mezclan con la bilis en la acera. ¿Qué he hecho?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;And she dies, and she dies &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;Feeling lonely &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:85%;"  &gt;She is lonely&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Él no estaba esta mañana durmiendo a mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;The black widow&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“Tumbos en la acera” por M.V. “Black Widow” (“Are you listening?”) &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Dolores Oriordan)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://www.myspace.com/doloresoriordan"&gt;http://www.myspace.com/doloresoriordan&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.myspace.com/doloresoriordan"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-4142194271837299286?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/4142194271837299286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/07/tumbos-en-la-acera.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4142194271837299286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4142194271837299286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/07/tumbos-en-la-acera.html' title='Tumbos en la acera.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8489056387333853210</id><published>2007-06-28T23:45:00.000+02:00</published><updated>2007-06-30T13:37:00.975+02:00</updated><title type='text'>Desde arriba.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RoY3LjF5zXI/AAAAAAAAAG8/Tt7lqzOUocU/s1600-h/GARGOLA+DE+NOTRE+DAME+SOBRE+PARIS.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5081809901072272754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RoY3LjF5zXI/AAAAAAAAAG8/Tt7lqzOUocU/s400/GARGOLA+DE+NOTRE+DAME+SOBRE+PARIS.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Desde aquí arriba alcanzo a ver prácticamente todos los tejados de la ciudad. Tengo una panorámica privilegiada. Cuando el sol cuelga de lo más alto, el Sena me regala sus destellos vanidosos. Cuando las nubes cubren el cielo, las calles se visten de un gris elegante, que se matiza con la luz dorada de las farolas al anochecer. Presencio la fría desnudez cubierta de blanco de los árboles y cómo ésta da paso a la soberbia galantería de sus hojas verdes en primavera. Contemplo como el agua limpia las aceras y se pierde por los recovecos que mis ojos terminan por intuir desde este, mi sitio en las alturas. Sin embargo tanta belleza no siempre ha animado mi corazón. Porque una vista hermosa puede dejar de serlo cuando estás condenado a observarla.&lt;br /&gt;Cientos de veces las gotas de lluvia han hecho de lágrimas para mis ojos de piedra. Y los truenos han dado voz a mi garganta. Porque desde aquí arriba me he sentido el mayor prisionero de una cuidad viva que se mofa de mi, permitiéndome sólo contemplarla. He llegado a odiar cada rayo de sol que ha dado calor a los pájaros que, despreocupados por mi presencia pétrea, se han posado sobre mi. Para luego salir volando. Jamás he participado de la vida. Porque soy sólo un observador. O al menos eso es lo que fui al principio de los tiempos. Y eso es lo que hago que la gente crea que aún soy. Tan sólo una gárgola que mira. Estática. Desde arriba. Pero soy más que eso. Y gracias a mi nueva realidad, la vista de los tejados, de las figuras temporales que van y vienen, y el devenir del río son para mí una vista privilegiada.&lt;br /&gt;El tiempo comenzó siendo uno de mis carceleros. Siempre es una palabra con demasiada sonoridad. Sobre todo si se dice desde el aislamiento de una cornisa. Sin embargo ahora puedo decir que conseguí ganarme a este traicionero amigo que es el tiempo, gracias a mi impuesta quietud. Con el paso de una estación tras otra y tras otra, comenzaron a llegar hasta mi algo más que los sonidos de las ruedas retumbando en el empedrado del suelo, del roce de los faldones de las mujeres al andar, de los ladridos de los perros al ver cruzar los barcos por el río. Comencé a oír sus voces. Pero no esas voces que han llegado como siempre arrastradas por el viento. Sino esas voces que todos sin excepción llevan escondidas y que se contradicen muchas veces con las palabras que salen de sus bocas. Creo que lo llaman alma; componente esencial del escenario que se extiende bajo mi rincón de piedra y que tantas satisfacciones me está proporcionando. Al principio las sombrillas de las damas, los tejados, los techos de los coches o los toldos de los comercios cercanos, me impedían captar las almas de los ciudadanos que dan vida a las calles, ya estuvieran atormentadas o pletóricas. Pero de nuevo el tiempo tuvo la deferencia de proporcionarme la capacidad de captar y captar, hasta haber conseguido que nada se interponga  entre esos individuos con sus íntimos secretos y mi encorvada figura. De alguna manera me siento recompensado porque ahora no sólo puedo observarlos, sino que también puedo escuchar su interior. Así me hago dueño de su alegría o de su tristeza, de su bondad o de su maldad, de su infancia o senectud. No puedo participar en sus vidas, pero sí apropiarme de lo que ésta les deja en su interior. Y lo hago sin su permiso. La palabra siempre sigue siendo mi compañera. Al igual que lo es la quietud absoluta. La ausencia de movimiento. Y el tiempo sigue pasando y haciendo correr a las nubes, que cada vez dejan más cosquilleos en mis oídos de piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“Desde arriba” por M.V. Foto "Gargola de Notre Dame sobre Paris" por Greenman)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8489056387333853210?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8489056387333853210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/desde-arriba.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8489056387333853210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8489056387333853210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/desde-arriba.html' title='Desde arriba.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RoY3LjF5zXI/AAAAAAAAAG8/Tt7lqzOUocU/s72-c/GARGOLA+DE+NOTRE+DAME+SOBRE+PARIS.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8086037975451240674</id><published>2007-06-23T16:58:00.000+02:00</published><updated>2007-06-27T21:44:32.337+02:00</updated><title type='text'>Canales de color blanco.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rn0Yy82NXGI/AAAAAAAAAGo/6U4Js0NgyDY/s1600-h/canal+en+Delft.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079243218349808738" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rn0Yy82NXGI/AAAAAAAAAGo/6U4Js0NgyDY/s400/canal+en+Delft.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Mis ojos están cansados y acuosos. Lloran por el frío. Lloran porque mis lagrimales están envejecidos. Porque mi corazón ha gastado ya prácticamente todos sus latidos. Porque compruebo cada día como mis pupilas se van perdiendo en un mar de leche.&lt;br /&gt;Mis manos arrugadas y salpicadas de manchas, agarran el manillar de la bicicleta con la que recorro los canales de la ciudad donde conocí a Helen. La ciudad a la que he vuelto para pedir su perdón y concederme el mío propio. Los ecos de las calles ya no son los mismos de aquellos días y eso me hace sentir desarraigado. Y a la vez protegido. Sé que las posibilidades de encontrar sus ojos de nuevo son de una entre un millón. Porque Helen y yo no vivimos en esta ciudad cuyos canales me llevan a los sitios que conocí y que sin embargo ya no existen. Sigo siendo un cobarde. Por eso a veces incluso agradezco que mis ojos se enturbien y se pierdan en el blanco. Así nadie podrá ver en mis pupilas todo aquello por lo que ahora pido perdón.&lt;br /&gt;Recuerdo sus rizos dorados descansando sobre la almohada. Recuerdo su silenciosa existencia en mi apartamento de la calle Kruyersburg. Recuerdo que la primera vez que le hice el amor, lamí sus corvas, borrando la línea negra que ella pintaba a lo largo de sus piernas para hacer creer que llevaba medias, cuando en realidad no podía permitírselas. Recuerdo la seguridad que me embargaba pensando que ella era tan pobre y estaba tan sola, que no tenía nada que ofrecerme. Y por lo tanto nada que exigirme en nuestra relación, que se desarrollaba entre las sábanas blancas y humedecidas por los canales. Recuerdo cómo era capaz de dedicar toda una tarde a colocar junto a la ventana las flores que ponía en un jarrón de cristal, el único objeto que se había traído de la habitación que tenía alquilada antes de conocerme. Y recuerdo lo poco que me costó salir aquella mañana del apartamento y caminar por los canales que sabía que no volvería a pisar, cuando vi en sus ojos que quería más.&lt;br /&gt;Han pasado muchos días desde aquel y en ninguno de ellos he dejado de pensar en Helen. En cómo ella me ofreció todo lo que era y en cómo yo no le di nada. En cómo a partir de ese día fui yo quien se convirtió en alguien que ya nada podía exigir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“Canales de color blanco” por M.V. Foto "Canal en Delft" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8086037975451240674?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8086037975451240674/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/canales-de-color-blanco.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8086037975451240674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8086037975451240674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/canales-de-color-blanco.html' title='Canales de color blanco.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rn0Yy82NXGI/AAAAAAAAAGo/6U4Js0NgyDY/s72-c/canal+en+Delft.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8129724068761315595</id><published>2007-06-16T17:00:00.000+02:00</published><updated>2007-06-16T16:35:54.905+02:00</updated><title type='text'>Como la h.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La cerradura se atascó como de costumbre cuando su madre intentó girar la llave para abrir la puerta del negocio familiar. El verano estaba siendo muy caluroso y aquella temprana mañana no era una excepción. Desde que habían comenzado las vacaciones de verano todos los días tenía que acudir a la tienda, lo que suponía levantarse pronto, incordiar lo menos posible mientras su madre recogía la casa y no poder ir a jugar con el resto de la pandilla del barrio. Su madre le decía que era aún muy pequeño para pasarse el día por las calles sin nada que hacer, pero a él le parecía una interpretación muy errónea: había demasiadas cosas a las que dedicarse vagabundeando por ahí. Todos los demás niños tenían las ropas sucias, rotas e incluso arañazos o heridas cuando su madre y él regresaban a casa. Y aquellas marcas no eran más que la evidencia de la cantidad de cosas a las que hay que enfrentarse fuera de una tienda de verduras y que le hacen a uno ser un tipo duro. Un tipo respetable y no un repeinado dependiente que apenas alcanza la báscula. Pero su madre era implacable. Así que allí estaba otra mañana más, peinado con la raya a un lado, con su camisa de manga corta y sus pantalones que dejaban ver unas rodillas inmaculadas.&lt;br /&gt;Su madre se adentró en la trastienda para ponerse el delantal de pequeñas flores amarillas. Había recogido su pelo negro en una hermosa coleta y como todos los días comenzó a sacar fuera los cajones que expondrían rojos y brillantes tomates, carnosos melocotones, jugosas manzanas y abultados pimientos. Todas aquellas cajas de madera llenas de frutas y hortalizas eran un escaparate de colores y olores que se mezclaban con el del asfalto mojado por los barrenderos a primera hora de la mañana.&lt;br /&gt;Tras ayudar a su madre a colocar la tienda, ella le recordó que debía dedicar al menos una hora al cuaderno de caligrafía. Y como era implacable, no hubo manera de convencerla de que cuando empezara el colegio, ya habría tiempo de hacer deberes. Así que sentado ante el mantel de cuadros verdes de la mesa que tenían en la trastienda, contempló durante muchos minutos el cuaderno de frases escritas con letras elegantes y perfectas, que nada tenían que ver con las que él intentaba reproducir con su lápiz amarillo. Preferiría tener delante su último cómic del Capitán América. O ese otro de Spiderman que ya se sabía de memoria. Podía mirar los dibujos sin tener que entender cada palabra. Ni tener que escribirlas después sin borrones. Además esos sí que eran tíos con suerte. La ciudad no escondía secretos para ellos. Recorrían cada rincón luchando contra los malos más peligrosos que uno podía imaginar. Exponiendo su vida ante los riesgos más descabellados tan sólo por salvar la de los incautos ciudadanos. La voz de su madre le sacó del mundo de los superhéroes y supervillanos. “La h es una letra muda”. Esa era la lección del cuaderno de caligrafía para aquella mañana. “La gallina pone huevos”. “La lechuga es una hortaliza”. “El reloj marca las horas”. Su lápiz comenzó a deslizarse sobre el papel blanco.&lt;br /&gt;Antes de que llegara la hora de comer, pudo dejar la dichosa caligrafía para ayudar a su madre a recoger los cajones de la entrada. Estaba enfadado con ella porque le había tenido toda la mañana repitiendo las frases, que ya era imposible escribir bien de tantas veces que las había borrado y repetido.&lt;br /&gt;Sin que su madre se lo recordara, cogió las cajas vacías que había acumuladas detrás del mostrador para llevarlas al contenedor de la calle de atrás. El sol le cegó al salir a la calle. El calor era sofocante, pero lo prefería a estar sentado haciendo deberes. Sus manos, aún pequeñas, apenas podían llevar todas las cajas vacías que iban dejando un rastro de las capas doradas que recubren las cebollas, de los trozos de hojas ya marchitas de las fresas y de la pelusa de las paraguayas.&lt;br /&gt;De las ventanas abiertas de las cocinas salían olores de comidas caseras, los sonidos de una radio demasiado alta y del tintinear de unos platos. Pero nadie andaba por la calle, salvo él con uno de sus zapatos desatado. Su madre le habría hecho pararse, dejar las cajas en el suelo y hacerse un doble nudo antes de continuar hacia el contenedor. Pero él prefirió desafiar al peligro. Tropezar y caer sobre el cemento de la acera podría suponer una buena costra. De esas que se quedan duras como piedras y que se parten por la mitad si te pilla en el hueso de la rodilla. No estaría mal si además tuviera que esquivar a una rata que hubiera ido al contenedor a comer alguna sobra caída por el suelo. Llegó a su destino imaginando aquella aventura bajo un sol de justicia. Se aupó de puntillas para poder tirar las cajas sin que rebotaran fuera de la basura. Y cuando se disponía a girar, ya buscando algún saliente en el suelo que le pudiera hacer tropezar y dar una voltereta con la que salvar la caída desde el bordillo, oyó un ruido. Rodeó el contenedor y se asomó a la calle que desembocaba de nuevo en la principal. Había un coche oscuro. Y un hombre que se afanaba por meter algo en el maletero abierto. Un bulto enorme que imaginó debía de pesar una tonelada a juzgar por los resoplidos del tipo con pantalones de color caqui y llenos de manchas. Forcejeó con el bulto envuelto en lo que le parecieron unas cortinas de color crema con flores marrones, muy parecidas a las de la casa de la abuela. Aunque las de su abuela tenían también rayas. La verdad es que a él nunca le habían gustado, así que no le extrañó que aquel señor estuviera intentando deshacerse de ellas, metiéndolas en el maletero de su coche. Contempló los intentos del hombre para colocar aquello, y vio como las flores marrones se abrían, dando paso a un brazo del que colgó una mano. La mano de un muerto. Sus ojos se abrieron de par en par. Esto sí que era una aventura peligrosa. Aquel tío estaba metiendo a un muerto en su maletero. ¡Como en los cómics que tenía en su cuarto! El hombre de los pantalones manchados dio una patada a la mano que colgaba inerte y luego tiró de ella, metiéndola por fin dentro del coche. Cerró de golpe el maletero y se giró hacia el lado del conductor para abrir la puerta. Fue entonces cuando le vio allí, en la esquina de la calle, con sus ojos casi desorbitados y los cordones de uno de sus zapatos desabrochados. Era un chaval muy pequeño. Y repeinado. Un pequeño pringao. Eso es lo que pensó. No perdería el tiempo con él. Se llevó el dedo índice a los labios para decirle a aquel mocoso que ni una palabra. Y el chaval le imitó. “Como la h. Soy mudo como la h”. Así selló su pacto de silencio con el peligroso hombre del coche oscuro, que se alejó dejando un olor a tubo de escape que le acompañó mientras volvía a la tienda de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“Como la h” de M.V. Para Greenman. Ssssch... Como la h...)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8129724068761315595?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8129724068761315595/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/como-la-h.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8129724068761315595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8129724068761315595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/como-la-h.html' title='Como la h.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2613373069364710373</id><published>2007-06-09T16:00:00.000+02:00</published><updated>2007-06-09T13:59:51.596+02:00</updated><title type='text'>Saltad, todos.</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RmqVfs2NXFI/AAAAAAAAAGg/dijeZu05s30/s1600-h/VALLA+II.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5074032302033296466" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RmqVfs2NXFI/AAAAAAAAAGg/dijeZu05s30/s400/VALLA+II.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Foto "Saltad, todos" de M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2613373069364710373?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2613373069364710373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/saltad-todos.html#comment-form' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2613373069364710373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2613373069364710373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/saltad-todos.html' title='Saltad, todos.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RmqVfs2NXFI/AAAAAAAAAGg/dijeZu05s30/s72-c/VALLA+II.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-6127081937703998250</id><published>2007-06-09T15:42:00.000+02:00</published><updated>2007-06-28T22:31:48.189+02:00</updated><title type='text'>Algo tiene que pasar. Aunque sea entre fantasmas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"Es por eso que nos encantan los conflictos, dice. Amamos odiar. Para detener una guerra, le declaramos la guerra. Tenemos que aniquilar la pobreza. Tenemos que combatir el hambre. Hacemos campaña y desafiamos y derrotamos y destruimos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En tanto que seres humanos, nuestro primer mandamiento es: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Algo tiene que pasar"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;"Fantasmas"&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;Chuck Palahniuk&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-6127081937703998250?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/6127081937703998250/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/algo-tiene-que-pasar-aunque-sea-entre.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6127081937703998250'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6127081937703998250'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/algo-tiene-que-pasar-aunque-sea-entre.html' title='Algo tiene que pasar. Aunque sea entre fantasmas.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-758512976230599388</id><published>2007-06-05T22:37:00.000+02:00</published><updated>2007-06-05T20:38:17.663+02:00</updated><title type='text'>Pelujos de Margarita.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RmWtGM2NXEI/AAAAAAAAAGY/vLAjtT9ty8Y/s1600-h/MARGARITA+III+05.06.07.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5072650877342145602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RmWtGM2NXEI/AAAAAAAAAGY/vLAjtT9ty8Y/s400/MARGARITA+III+05.06.07.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Foto "Pelujos de Margarita" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-758512976230599388?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/758512976230599388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/pelujos-de-margarita.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/758512976230599388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/758512976230599388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/pelujos-de-margarita.html' title='Pelujos de Margarita.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RmWtGM2NXEI/AAAAAAAAAGY/vLAjtT9ty8Y/s72-c/MARGARITA+III+05.06.07.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-5473907248965766305</id><published>2007-06-03T19:00:00.000+02:00</published><updated>2007-06-05T20:30:54.589+02:00</updated><title type='text'>El pescador de piedra.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estoy condenado a sentir mi cuerpo frío como la piedra por un acto que cometí sin imaginar sus consecuencias. Y desde entonces reposo aquí, a merced del viento frío que viene del océano, o del sol implacable del mes de agosto. Siento mis músculos paralizados por la rigidez pétrea y gris que ha secado mis ojos y mi corazón no siente más que soledad al contemplar los rostros vivos de los que se acercan y se hacen fotos a mi lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi nombre es Terlo. Y soy, o mejor dicho fui, un humilde pescador de un pequeño pueblo de costa. Mi vida no tenía nada de especial, mi talento como pescador no sobresalía sobre el de los demás, mi corazón no amaba a ninguna joven y hermosa lugareña y nunca deseé coger mi fardo para ascender el camino por la ladera y conocer nuevos lugares. Pescar, sentir la sal en los labios secos, tener siempre listos mis utensilios de pesca y dormir en mi pequeña casa al calor del hogar era toda mi vida. Y era feliz.&lt;br /&gt;Un domingo en el que el sol aún no calentaba las rocas lo suficiente como para quemarse los pies andando sobre ellas, dormí hasta tarde para aprovechar el único día libre de la semana que me proporcionaba mi trabajo. Aquel día no bajé al pueblo, pero sí salí a recorrer la línea de la costa que se extendía detrás de mi casa. No recuerdo qué pensamientos ocupaban mi mente mientras recorría los salientes de las rocas y sus cavidades aún llenas de agua tras la subida de la marea que, como cada día, tenía lugar cuando el sol empezaba a ponerse. Lo que sí recuerdo fue cómo vi brillar sus escamas plateadas a través del agua. Era un pez muy hermoso que se había quedado atrapado en el hueco profundo de unas rocas al bajar la marea. Le observé durante un buen rato nadar en su pequeño mar. Sus movimientos eran elegantes y suaves, como si acariciara el agua con su cola para desplazarse. Sus ojos se movían buscando una salida que le permitiera regresar al océano. Pensé que había tenido suerte de haber quedado atrapado en un lugar lo suficientemente grande para continuar vivo a esas horas del día. Probablemente aguantaría incluso hasta la próxima subida de la marea que le liberaría de su prisión. Y también pensé que era un ejemplar formidable para llevar a la mesa aquella noche. Así que desanduve todo el camino que me había llevado hasta allí para coger algo que me permitiera hacerme con lo que iba a ser mi cena.&lt;br /&gt;Pescarlo no fue distinto de las otras veces que había pescado con mi arpón. Lo que sí fue distinto fue su mirada al sentirse atravesado por la punta de hierro. Jamás había visto esa mirada en un pez. Había sorpresa. Dolor. Pena por la vida que se le iba. Angustia. Boqueó un par de veces y me pareció oír un débil lamento.&lt;br /&gt;No puedo negar que me asusté. Ese insólito quejido del pez pareció desatar la furia del agua. Las olas que golpeaban las rocas se hicieron más fuertes y al retirarse dejaban percibir lamentos que parecían humanos sin serlo. El suelo parecía estremecerse y el nivel del agua comenzó a subir hasta mojar mis pies y conseguir cubrirlos. No me atreví a sacar del agua el arpón que atravesaba al pez. Me quedé paralizado y comencé a sentir un sudor frío que me recorría la espalda cuando fui consciente de que me costaba respirar. El aire ya no era aire y no circulaba por mis pulmones, que sentí ardiendo de dolor cada vez que intentaba aspirar con fuerza. Mis intentos de coger aire se sincronizaron con las bocanadas del pez. Mis manos ya no sentían como antes el mango de madera del arpón. El agua que cubría ya mis rodillas estaba fría y pinchaba como agujas clavándose en mi piel. Los lamentos que traían las olas comenzaron a tener sentido. Entendí la despedida que el pez dedicaba a su vida; a su mundo. Entendí el lamento del océano por perderle. El agua ya alcanzaba mi pecho y yo seguía paralizado sin poder respirar, sintiendo como seres desconocidos se acercaban nadando hasta las rocas donde estaba. El miedo agarrotó aún más mi cuerpo. Cuando el mar alcanzó mi barbilla, leves sacudidas me hicieron escupir sangre oscura que se diluyó en el océano que me tragaba. Vi a Rughen, hermoso primogénito del Señor de las Corrientes del Oeste, convertido en el hermoso pez al que yo había arrebatado la vida. El agua cubrió mis oídos; mis ojos y por unos segundos todo se envolvió en sonidos sordos que aumentaban los latidos débiles de mi corazón. Las imágenes de Rughen desfilaban por mis pupilas como si sus últimos momentos de vida se mezclaran con los míos. Contemplé la frialdad de los ojos de Aluwa, hija del Señor de las Corrientes del Norte, que con el corazón emponzoñado por el amor no correspondido, encargó a las sirenas del Monte de la Orca convertir en un simple pez a su objeto de deseo. Observé cómo un ejército silencioso tomó aquel monte y cómo El Señor de las Corrientes del Oeste arrancaba con sus propias manos las tiras de escamas que cubrían la cola de sirena de Eleda, la responsable del sortilegio que había encerrado a su hijo en el cuerpo de un pez. Le vi colgar las tiras brillantes de escamas en la entrada de la cueva que servía como refugio a las sirenas del Monte de la Orca. Y cuando sentí cómo la vida abandonaba totalmente al hermoso pez, al que quise servir de cena en mi plato, abrí los ojos y contemplé al Señor de las Corrientes del Oeste ante mi, dispuesto a inflingirme más dolor del que había sentido su hijo gracias a mi arpón de pescador. Sus manos se aferraron a mi cuello. El sonido sordo del agua en mis oídos se volvió gutural y un dolor inmenso comenzó a recorrer mi cuerpo. La presión de sus manos en mi garganta no fue comparable a la rigidez arenosa que se iba adueñando de mis miembros. De mi boca intentó salir una súplica, un aullido que dejó en mi mente el sonido de una roca al deshacerse en migajas de arena. Y todo se volvió oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue cómo el Señor de las Corrientes del Oeste vengó la muerte de su hijo, convirtiéndome en una estatua de piedra por lo único que supe hacer en mi vida: pescar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“El pescador de piedra” por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-5473907248965766305?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/5473907248965766305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/el-pescador-de-piedra_03.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5473907248965766305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5473907248965766305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/06/el-pescador-de-piedra_03.html' title='El pescador de piedra.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8221324950797994283</id><published>2007-05-31T23:51:00.000+02:00</published><updated>2007-06-03T13:26:03.417+02:00</updated><title type='text'>¿Sigues ahí?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Estoy colgada dentro del paréntesis de una siesta. En una tarde calurosa en la que hasta los sonidos que vienen de la calle parecen lentos, pesados; como si el tiempo ahí fuera también estuviera colgado dentro de éste, mi paréntesis. Y sin saber si estoy dormida o despierta, mientras se cuela el brillo del sol amarillo por mis párpados, me acuerdo de ti. ¿Dónde estás? Hace mucho que no hablo contigo. Curioso que después de tantos años me acuerde de ti en la hora de la siesta. ¿Te acuerdas de las que nos pasábamos jugando en la habitación medio a oscuras con los juguetes que conseguía infiltrar en la cama sin que descubrieran nuestros planes para no dormir? Te recuerdo perfectamente: decidida, divertida y muy atrevida. Eras tú la que siempre estabas dispuesta a desobedecer las pautas. Si tocaba siesta, a jugar se ha dicho. Si tocaba lectura en clase, a idear la distribución que íbamos a hacer en la casa de muñecas que fabricaríamos con esa caja de zapatos viejos (siempre sostuve que las cortinas hechas con la servilleta de flores amarillas de mamá, no iba a ser una idea decorativa bien recibida en casa) La verdad es que eras tú la que tenías buenos planes para aprovechar el tiempo de las largas tardes de verano. Yo siempre andaba poniendo pegas, pensando siempre en el castigo de quedarme sin merienda. Y al final tenías razón, el castigo nunca era para tanto (bueno, salvo el de las cortinas de la caja de zapatos. Que además sufrí yo sola porque en cuanto veías las orejas al lobo, te largabas). He de reconocerte, ahora que tampoco hay nadie aquí, que te he echado de menos en más de una siesta y en más de una clase aburrida. Y que en más de una ocasión he invocado tu voz. Claro, que al hacerlo, mi voz se ha mezclado con el recuerdo de la tuya. ¿Es porque sigues ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“¿Sigues ahí?” Por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8221324950797994283?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8221324950797994283/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/sigues-ah.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8221324950797994283'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8221324950797994283'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/sigues-ah.html' title='¿Sigues ahí?'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-3953567859612488809</id><published>2007-05-29T00:38:00.000+02:00</published><updated>2007-06-04T20:22:17.170+02:00</updated><title type='text'>Fagocitosis.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;He visto a una persona desaparecer tras las palabras que le decían los demás que era. Poco a poco, a base de escucharlas, se iba convirtiendo más y más en ese egoísmo del que le acusaban, en esa frialdad que le atribuían y en la soberbia que le espetaban. Y al final no quedó más de ella que esas palabras que consumieron su corazón. Que era bueno. Sí, era bueno y no pretendía hacer gala de ninguna de esas faltas que al final acabaron por comérsela. Y yo puedo contar aquí que la fase de fagocitosis que sufrió ese corazón, que era bueno y se consumió, fue muy dolorosa.&lt;br /&gt;No recuerdo cuándo la conocí. Y tampoco puedo asegurar cuanto de consumido tenía ya el ánimo. Y el corazón. Lo que sí puedo decir es que sus ojos te recibían ya con un telón frío y serio que yo pude atravesar porque nunca lancé acusación alguna.&lt;br /&gt;Al principio pensé que pasaba de puntillas por las cosas, por los lugares y por el alma de las personas con las que se topaba. Y no voy a negar que prejuzgué esa actitud, diciéndome para mis adentros que suponía falta de interés por cualquier cosa que no formara parte de ese círculo que había trazado para vivir. Ahora empelaría la palabra sobrevivir, pero en aquel momento eso fue lo que pensé de ella. A medida que iba pasando el tiempo, comencé a comprender que su pasar de puntillas por el mundo, no se debía a falta de interés, sino todo lo contrario. Su deseo era absorber cada detalle, aprehender cada momento, disfrutarlo. Comprenderlo para formar parte de él. Era inseguridad lo que parecía indiferencia.&lt;br /&gt;Mi curiosidad aumentaba cada día más. Y cada día me parecía más evidente la personalidad que se escondía en ella. Pensaba que no era tan difícil entender ese leguaje encriptado con el que se incomunicaba con el mundo. Así que dejé volar mi imaginación creando historias que podría haber vivido y que habrían dado lugar a ese corazón que se consumía. La imaginé siendo una niña intentando hacer siempre las cosas bien. Ya fueran las muy importantes para el pequeño mundo de un niño, como es ir a comprar el pan y volver con las vueltas correctas o hacer bien los deberes; ya fueran las cotidianas como lavarse los dientes después de comer o no perder entre el resto de los juguetes la tirita que cubría un pequeño corte en la mano. Y la imaginaba no consiguiendo nunca una palabra de aliento, ni un reconocimiento a su esmero de niña. También la imaginé completamente sola y rodeada siempre de personas mayores; algo que a mi mente le proporcionaba historias de soledad e incomunicación, vergüenza ante otros niños y niñas como ella que terminaban por aislarla en una tarde de sol en el parque.&lt;br /&gt;Con el paso de los días comprobé que era una persona sujeta a rigurosos horarios, que no se saltaba jamás, o que si lo hacía, suponían un gesto severo que contraía su entrecejo. Algo que podía encajar con las historias que yo proyectaba en mi mente y que habían derivado en una constante inadaptabilidad al mundo que la rodeaba. Pero posteriormente pude comprobar que, sin ser una persona camaleónica, su adaptabilidad a las circunstancias estaba dentro de la normalidad. Su apego a los horarios y a no saltarse sus actividades, eran su salvavidas. Ella disfrutaba realmente con sus ocupaciones pero sobre todo eran la manera que tenía de llenar sus horas. Aunque algún día le faltara el ánimo o la energía, que a cualquier otro nos llevan a la relajación que proporciona saltarse algo para lo que se está demasiado cansado, ella conseguía cumplir con su rutina y además sentirse recompensada tras haber acabado.&lt;br /&gt;Fue pasando el tiempo y conseguí acercarme a ella imitando un poco su manera de mostrarse. A veces veía en sus ojos desconcierto por mi presencia, otras me parecía ver el deseo de salir corriendo por sentirse demasiado expuesta ante mi. En cualquier caso, fui conociendo a una persona generosa y observadora. Callada y a veces malhumorada. Incluso irritable por circunstancias que nunca llegué a entender como tan importantes, pero siempre dispuesta a pedir disculpas si su comportamiento le había dolido a alguien.&lt;br /&gt;Ahora veo un poco más claros algunos de sus motivos, pero no sé tampoco muy bien cuando los comprendí. Y es que ella había construido ese círculo dentro del que vivía y al que a muy pocos invitaba porque se tuvo que proteger de aquellos que la acusaron, no sé exactamente cuándo ni por qué, de ser esas cosas que al final se la tragaron de tanto oírlas. Y la acusaban de ellas porque de todas pecaban aquellos que la increpaban. Ella tan sólo se vio obligada a presenciarlas durante una época que, supongo, fue definitiva para su alma. Y aunque muchas veces descubrí en sus ojos cuánto odiaba aquellos espantosos defectos, e intuí muchas lágrimas amargas, no fue capaz de evitar que se la comieran.&lt;br /&gt;Recuerdo que una vez quise decirle que ese círculo que había construido para protegerse, se había convertido en su encerrona. Pero la soberbia, la frialdad y el egoísmo ya habían comenzado a sumirla en una incomunicación que terminó por tragársela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“Fagocitosis” por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-3953567859612488809?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/3953567859612488809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/fagocitosis.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3953567859612488809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3953567859612488809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/fagocitosis.html' title='Fagocitosis.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-4694042581962367546</id><published>2007-05-20T18:00:00.000+02:00</published><updated>2007-05-20T16:01:31.792+02:00</updated><title type='text'>Cazando hojas.</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RlBUOoYKquI/AAAAAAAAAGQ/LWbUQFIOLTQ/s1600-h/mong2.+enrique+fernandez.+web.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5066642191125490402" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RlBUOoYKquI/AAAAAAAAAGQ/LWbUQFIOLTQ/s400/mong2.+enrique+fernandez.+web.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://enriquefernandez0.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;http://enriquefernandez0.blogspot.com/&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-4694042581962367546?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/4694042581962367546/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/cazando-hojas.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4694042581962367546'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4694042581962367546'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/cazando-hojas.html' title='Cazando hojas.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RlBUOoYKquI/AAAAAAAAAGQ/LWbUQFIOLTQ/s72-c/mong2.+enrique+fernandez.+web.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2636220261156618308</id><published>2007-05-14T02:30:00.001+02:00</published><updated>2009-01-09T21:05:01.225+01:00</updated><title type='text'>La noche.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ya había caído la noche y ese era uno de los motivos por los que me sentía tan desosegada. La lámpara de la mesilla llenaba toda la estancia de una luz tenue y amarillenta que hacía de la habitación del hotel un lugar cálido. Mi cama era grande y mullida, con esos edredones sobre los que puedes tumbarte y hundirte notando como los brazos, menos pesados que los demás miembros del cuerpo, se quedan un poco más elevados que el resto. Las cortinas blancas y elegantes impedían que la oscuridad de las montañas se colara y me engullera. ¿O ya me había engullido? Porque cada vez que se acababa el día, la oscuridad se colaba en mi corazón. Y ahí se quedaba. Hasta que el cansancio me doblegaba y el sueño disipaba su presencia. Dejé el libro que estaba leyendo. Lo había elegido expresamente para aquel retiro y ahora comprendía cuanto de acertada había sido mi elección. Pensé en silencio en el personaje que acababa de conocer. A él no le gustaban esas horas en las que uno mismo no es más que eso: uno mismo. Su carácter se inclinaba más hacia los encuentros con terceros que hacia los encuentros con esa voz que resuena dentro de los oídos. Nada que ver conmigo y mi excesiva vida interior. Desde que subí al avión, me abroché el cinturón de seguridad y noté como las ruedas perdían el contacto con la pista, supe que tendría que enfrentarme a estas horas de angustia nocturna. Quise bajarme de él. Que lo pararan. Desaparecer. Pero ya no se podía hacer nada. Así que respiré profundamente y me repetí con tono autoritario que ya era hora de dejar atrás todos esos miedos e inseguridades. Y mi cabeza asintió obediente. Cuando llegué al hotel, la luz ya débil del final del invierno había vuelto el cielo rosáceo. Aspiré el aire frío de las montañas y tuve la sensación de que de ese aire podía respirar más cantidad de lo habitual. Era un aire fino. Frío. Que dejaba en la boca de la garganta un regusto a nieve. Miré las montañas que enmarcaban el lugar. Estaban cubiertas de blanco; de esa nieve que ahora sentía en la boca. Los árboles hablaban al son del viento y si éste soplaba con más fuerza, crujían para quejarse. “Están pidiendo que llegue ya la primavera” pensé “Como yo”. El calor del interior del hotel me hizo sentir las orejas frías. Mientras me daban la llave, pensé en el placer de meterme en la cama y pasar la noche oyendo a los árboles hablar, al viento de la montaña llamar a mi ventana. Entonces observé mis manos sobre el mostrador dorado, brillante e impoluto y me vino una sonrisa con sabor amargo al darme cuenta de que yo ya no disfrutaba de esas noches. Había sido una mala pasada de mi cabeza pensar en ello. Una mala conexión de lo que antes era y de lo que era en ese preciso momento. Porque en realidad yo estaba aterrada por tener que afrontar esa noche y las siguientes sola. Esperé al ascensor delante de unos espejos de color ahumado. La oscuridad del cristal hacía posible que las marcas del cansancio no se dibujaran con dureza en mi rostro. A pesar del dulce engaño, no me gustó contemplarme. Cuando se abrieron las puertas del ascensor, otro espejo igual que el que me había reflejado en la tranquila recepción, me hizo la misma burla. Entré y me di la espalda. “Bastante yo voy a tener en las próximas horas”. La moqueta amortiguó mis pasos por el pasillo hasta la puerta 230. La tarjeta me dio luz verde y entré. Respiré tranquila. Cansada y triste. ¿Cómo era posible desear tanto estar allí y sin embargo tener tantas ganas de salir corriendo? Fui colocando mis cosas mientras inspeccionaba los armarios, las pequeñas pastillas de jabón del primoroso cesto sobre el lavabo, la chocolatina sobre la almohada junto con la carta de precios del servicio de habitaciones. Abrí el mueble de la televisión y la encendí. No importaba no entender el idioma. Quería un ruido monótono, constante y suave que rompiera ese silencio que me permitía oír el roce de mis vaqueros al andar. Frente al espejo del baño, y esta vez viendo con claridad las ojeras que enmarcaban mis ojos, me volví a explicar que todo se resumía en conseguir superar esas primeras horas; esos siguientes días en los que ver apagarse la luz, sabiendo que la noche lo oscurecería todo, me llenaba de angustia. Porque esos eran los momentos en los que mi voz interior cobraba más fuerza y me recordaba todo aquello que había tenido y que había perdido. Me hablaba tan alto de todo lo que no era y de todo lo malo que había, que la angustia paralizaba mis pulmones y dejaba de respirar hasta que el calor de las lágrimas me surcaba las mejillas o, si estaba tumbada, se colaba en mis oídos y todo el mundo exterior comenzaba a cobrar de nuevo color y mis pulmones, poco a poco, se llenaban de aire. Y ahí estaba. Sentada en la cama con el libro descansando a mi lado mientras me frotaba los ojos y buscaba con la punta de los pies las zapatillas que no recordaba haber dejado tan escondidas bajo el somier. El cansancio ya había comenzado a hacer sus estragos; las líneas leídas se mezclaban con mis pensamientos y se volvían una única historia sin demasiado sentido. Caminé hasta la ventana. El viento silbaba en el exterior. Sentí miedo. Me sentí sola. Era consciente del espacio vacío de la habitación detrás de mi espalda. Hice un esfuerzo para no girarme. Corrí la cortina y lo primero que contemplé fue mi figura reflejada en el cristal. Lo siguiente fue la oscuridad de la noche. “Aprenderé a aceptarte” Y sentí como las lágrimas ardían en mis ojos antes de caer por mi rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“La noche” por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2636220261156618308?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2636220261156618308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/la-noche.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2636220261156618308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2636220261156618308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/la-noche.html' title='La noche.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-3317333454510687280</id><published>2007-05-10T22:40:00.000+02:00</published><updated>2007-05-10T20:40:47.270+02:00</updated><title type='text'>I think fate is now.</title><content type='html'>"You say you´re waiting on fate&lt;br /&gt;But I think fate is now&lt;br /&gt;I think fate is now&lt;br /&gt;Waiting on us"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Bouncing off  Clouds&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Tori Amos&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-3317333454510687280?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/3317333454510687280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/i-think-fate-is-now.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3317333454510687280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3317333454510687280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/i-think-fate-is-now.html' title='I think fate is now.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7161027759440203947</id><published>2007-05-03T00:01:00.000+02:00</published><updated>2007-05-02T22:02:29.955+02:00</updated><title type='text'>La potencia sin control...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Potencialidad. Es el comienzo de todas las cosas. El arte comienza siendo algo potencial. Incluso las relaciones parten de esta idea. Potencialmente pueden ser o no ser. Y aquí estoy, divagando sobre ello. Se trata de rascar; de no conformarse con lo que se ve a primera vista; buscar el potencial de las cosas y de las personas. Por ejemplo, cuando conocemos a alguien y su egoísmo, arrogancia, prepotencia o mala educación, nos sacuden en la cara, deberíamos ser capaces de pararnos a percibir el potencial que lleva dentro. Porque probablemente nos haya hecho una bárbara demostración de semejantes virtudes debido a su inseguridad, a su miedo a mostrarse tal y cómo es, o porque entiende que los demás y el entorno que le rodea son así: egoístas, arrogantes, prepotentes o mal educados.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;Bien. La idea la entiendo perfectamente. Pero me asalta una duda: si me cruzo con un mamarracho (especie para nada en peligro de extinción) y despliega conmigo (sea cual fuere la relación que vayamos a tener, véase amigos, ligue, compañeros de trabajo o de parada de autobús) su “repertorio de facultades envidiables”, yo he de tener el aplomo suficiente para darme cuenta de que es un corderito perdido de la mano de dios que, en su inseguridad, cree que todo el mundo es deleznable. Llegados a lo cual, comienzo a percibir el potencial de alma cándida y adorable que lleva dentro. Vale. Entonces mi potencial, ¿en qué radica? ¿en ser gilipollas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“La potencia sin control…” por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7161027759440203947?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7161027759440203947/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/la-potencia-sin-control.html#comment-form' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7161027759440203947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7161027759440203947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/05/la-potencia-sin-control.html' title='La potencia sin control...'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-6482799175199181941</id><published>2007-04-25T23:47:00.000+02:00</published><updated>2007-05-01T00:37:26.050+02:00</updated><title type='text'>Y es que ...</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;"En todas partes cuecen habas, pero nadie se anima a estrangular al maitre"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Ri-vCxJKs8I/AAAAAAAAAF4/qn9v6A3D4Qc/s1600-h/mafaldaedit2.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5057453368646742978" style="DISPLAY: block; 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MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rin62HfsvWI/AAAAAAAAAFo/5Y4Vr89pr10/s400/GIRASOLES+II.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Foto por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1112112227061796059?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1112112227061796059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/girasoles.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1112112227061796059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1112112227061796059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/girasoles.html' title='Girasoles.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rin62HfsvWI/AAAAAAAAAFo/5Y4Vr89pr10/s72-c/GIRASOLES+II.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-6365633447269031262</id><published>2007-04-15T18:49:00.000+02:00</published><updated>2007-04-19T21:50:13.197+02:00</updated><title type='text'>La pócima del viento.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En un cruce de caminos que llevaba a los distintos puntos cardinales, existía una desvencijada casa con ventanas ennegrecidas por el paso del tiempo y una oxidada veleta, cuya flecha siempre señalaba al horizonte. Era el hogar de la bruja Sotoriam, que ni en sus mejores años había sido conocida, ni temida, por sus hechizos o brebajes.&lt;br /&gt;El verano se había instalado en los campos amarillos, y habiendo terminado su tiempo, se retiró en una noche de luna llena para dar paso a la estación de las hojas. La veleta comenzó a bailar con un viento suave bajo la luz plateada, mientras Sotoriam escuchaba, acostada en su camastro, el chirriar del hierro oxidado.&lt;br /&gt;Cuando el sol se despertó, el viento seguía acariciando la arena de los caminos y la bruja se levantó de mejor humor que de costumbre sin que sus articulaciones se resintieran al caminar de camino a la alacena que había al fondo de la cocina.&lt;br /&gt;Preparó el fuego y acomodó sobre él una enorme olla negra y abollada, de cuyos bordes se escurrían restos de antiguos brebajes que no pudieron competir con los de sus compañeras de oficio.&lt;br /&gt;Durante horas se afanó trabajando en la cocina. Resonaron las cucharas, los frascos de cristal y la pócima hirvió burbujeando hasta llenar la estancia de un olor agrio. Cuando la preparación quedó tan espesa que ni las burbujas podían abrirse paso a través de ella, Sotoriam tomó un frasco reluciente y negro, y lo destapó con un gesto solemne. Vertió cuatro gotas en la olla humeante. De la primera salió una nube verde. De la segunda una nube amarilla. De la tercera una nube morada y de la cuarta una de color gris. Y todo se quedó en calma, desapareciendo por completo el olor penetrante que había impregnado la estancia momentos antes. La bruja miró su pócima con ojos brillantes; parecía asomar una sonrisa entre los pliegues de sus arrugas. Tomando el cazo de un cajón descascarillado, procedió a llenar un frasco con la pegajosa sustancia y salió de la casa. Antes de cruzar la cancela de su destartalada propiedad, se detuvo como si estuviera oliendo el aire. Cerró los ojos y un remolino desenrolló de su moño un mechón de pelo canoso que ondeó cambiando de dirección en varias ocasiones. La bruja se dirigió al cruce de caminos y allí murmuró unas palabras tan bajito que ni ella podía escucharlas. El viento sopló con más fuerza cuando separó de su cuerpo el frasco que hasta ese momento había mantenido abrazado. Lo inclinó hacia el suelo y la pócima, pegajosa y de un color indefinido, comenzó a resbalar por las paredes del continente, convirtiéndose en polvo en cuanto tomaba contacto con el aire.&lt;br /&gt;El viento sopló con dirección al norte. El polvo se volvió verde y se elevó hacia las nubes que comenzaron a cubrir el cielo. Llevaba la envidia. Luego el viento sopló con dirección al sur y el polvo amarillo voló hacía allí. Era la desconfianza. Después se fue hacía el este, donde envió al polvo morado. Trasportaba la soberbia. Y por último el polvo gris tomó rumbo al oeste. Contenía la intolerancia.&lt;br /&gt;El frasco quedó totalmente vacío y Sotoriam entró de nuevo en su hogar reflejando cansancio en su mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer domingo del otoño se realizaba un mercadillo para celebrar la llegada de la nueva estación. Todo el mundo acudía a vender sus productos y a comprar los de sus vecinos de pueblos cercanos. Pero esta vez sería diferente. Al comienzo del verano una comitiva de brujas vestidas con harapos y con mechones rebeldes fuera de sus sobreros, acordaron que la próxima ostentación del poder de sus brebajes y encantamientos, tendría lugar en el próximo mercadillo. Sotoriam no fue invitada a dicha reunión, pero dirigiendo la veleta en la dirección adecuada, escuchó las voces de las brujas y se enteró de sus planes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las nubes descargaron una lluvia furiosa la noche anterior a la celebración del mercadillo, que dejó todo empapado y los caminos llenos de charcos. El ambiente estaba fresco al amanecer y todo parecía tan limpio, que los habitantes que iban a participar en el evento, montaron sus puestos con el ánimo alegre y renovado por la lluvia. Pero algo comenzó a cambiar cuando todos los tenderetes estuvieron montados y todos los productos expuestos para su venta.&lt;br /&gt;Los ciudadanos que habían venido del norte transportando sus mercancías para intercambiarlas y negociar con ellas, comenzaron a sentir una envidia que les consumía al contemplar los puestos de los demás. Por la mente de alguno se asomó con timidez la idea de destrozar las mercaderías del puesto colindante. Así no serían mejores que las suyas.&lt;br /&gt;Del sur llegaron pequeños mercaderes que comenzaron a desconfiar de todo lo que allí se vendía y de las intenciones de los que querían comprar sus productos. Sus miradas comenzaron a reflejar un corazón que se volvía más huraño con cada minuto, pensando que iban a ser el objeto de todas las burlas y de los mayores engaños y estafas de esa feria.&lt;br /&gt;Los puestos de las gentes del este parecían estar erguidos con mayor esmero que otros años. La soberbia impulsaba el alma de sus regentes, que consideraban que sus puestos eran los mejores y que incluso ellos mismos eran superiores al resto de los que allí habían acudido. Miraban a los demás, viéndoles indignos para adquirir sus excepcionales productos.&lt;br /&gt;De los puestos de los hombres del oeste rezumaba una intolerancia que había hecho muy complicadas las horas de montaje de los puestos. Se provocaron muchas disputas ya que a estos vendedores les parecía insostenible e inaceptable que los otros puestos estuvieran demasiado cerca. O demasiado lejos. Que tuvieran expuesta más mercancía que ellos. O menos. Que sus precios fueran distintos. O iguales. Todo les molestaba y no estaban dispuestos a que el resto de los allí presentes se sintieran contentos con la organización del evento.&lt;br /&gt;Además del frío y de la humedad que la lluvia de la noche anterior había dejado, el mercadillo que daba la bienvenida al nuevo otoño, se caracterizó porque nadie vendió ni compró. Por uno u otro motivo, el semblante de los que allí acudieron, se volvió sombrío y no se escucharon las voces que anunciaban la mejor carne de la comarca, la leche más fresca, el vino con el sabor más dulce, ni siquiera se oyeron los cantos de los regateos ni las risas de los niños.&lt;br /&gt;La luz fue apagándose y el mercadillo llegó a su fin. Los dueños de los puestos recogieron con los corazones empañados por los malos sentimientos que se apoderaron de ellos al comienzo del día. También se vieron obligadas a recoger las cinco brujas que habían expuesto en sus tenderetes nuevas pócimas camufladas en ungüentos para el dolor de huesos o en mantequillas elaboradas con la mejor leche. Los hechizos encerrados en labradas piedras de relucientes colores para adornar el cuello de las jóvenes del lugar, tampoco pudieron salir del mercadillo. Las cinco vieron frustrados sus planes de sentarse a contemplar el resultado de sus poderes al ser adquiridos por los hombres y mujeres que acudieron al mercadillo. Sus espíritus se llenaron de ira y se contemplaban de soslayo intentando averiguar de cual de las otras provenía el hechizo que había hecho fracasar aquél mercadillo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando todos regresaban a sus casas, el viento comenzó a soplar y a silbar mientras cambiaba de dirección de manera caprichosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sotoriam sonreía entre las sábanas desde donde escuchaba de nuevo el chirriar del hierro oxidado de la veleta. Esta vez había podido con sus compañeras y rivales. Esta vez su hechizo había sido el mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“La pócima del viento” por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-6365633447269031262?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/6365633447269031262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/la-pcima-del-viento.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6365633447269031262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6365633447269031262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/la-pcima-del-viento.html' title='La pócima del viento.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-5439516721499193188</id><published>2007-04-05T01:53:00.000+02:00</published><updated>2007-08-05T21:20:45.279+02:00</updated><title type='text'>Aracne.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RhQfld8LQZI/AAAAAAAAAFc/i_nPC3SJjlY/s1600-h/Las+Hilanderas+-+Velazquez+(1651).jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5049695810741813650" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RhQfld8LQZI/AAAAAAAAAFc/i_nPC3SJjlY/s320/Las+Hilanderas+-+Velazquez+(1651).jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Todos los miembros de la comunidad de Lidia hablaban de las habilidades con el hilo y la aguja de Aracne, la hija de un célebre tintorero de púrpura. Alababan su maestría tejiendo y nadie, salvo las ninfas de los bosques y de los ríos, había podido presenciar cómo manejaba su telar y cómo bordaba hermosas formas que incluso parecían cobrar vida. Se decía de ella que debía su habilidad a la diosa Palas Atenea, que ningún ser humano sería capaz de realizar bordados tan hermosos y telares entretejidos con tal perfección si no había sido tocado por la gracia de algún dios. No se sabe bien si estas habladurías nacían de los celos de sus vecinos o de la envidia de Palas Atenea, que iba creciendo con cada puntada que Aracne daba en sus telas. Lo cierto es que se llegó a decir que la diosa envenenó la lengua de los lidianos para que se le atribuyera a ella la destreza de la doncella.&lt;br /&gt;Aracne, joven impulsiva, se caracterizaba también por la vanidad con la que había zurcido su carácter. No soportaba que se dijera que no era ella la verdadera dueña de su arte. Sentía que su don había nacido en su interior y que se había perfeccionado gracias a su esfuerzo y talento. Nada le gustaba más que percibir la admiración que las otras jóvenes de su edad se esforzaban por ocultar al ver sus labores. Por ello no dudó en retar a Palas Atenea como si de una igual se tratara.&lt;br /&gt;“Nadie hay en la tierra, en el cielo o siquiera en el hades, con quien tema competir”&lt;br /&gt;La joven se jactaba de su talento mientras seguía tejiendo maravillas que despertaban la envidia de los dioses del Olimpo.&lt;br /&gt;Pasaron los días y llegó a Lidia una anciana cubierta de harapos casi tan viejos como sus ojos. Apenas podía dar un paso sin confiar todo su cuerpo a la sujeción de un gastado bastón de madera, pero su oído se mantenía tan joven como un narciso recién florecido a la orilla del río.&lt;br /&gt;“No dudaré en probar mi mano contra la de Palas si se digna a presentarse ante mi”&lt;br /&gt;“Hablas con imprudencia, joven. No hay trabajo realizado por un hombre que no pueda ser mejorado”&lt;br /&gt;“Vieja ignorante, no necesito tus consejos, guárdalos para mejor ocasión. Si Palas no contesta a mi habilidad, es porque no se atreve a medir sus puntadas”&lt;br /&gt;Mientras Aracne se giraba para dirigirse a su taller de costura, el cuerpo de la anciana comenzó a perder su rigidez. La piel de su rostro comenzó a tersarse. Los harapos que la cubrían, cayeron dejando a la vista una túnica de suaves y blanquecinos pliegues. Su pelo canoso se volvió dorado y flotó sobre unos hombros jóvenes y fuertes. El bastón se precipitó hacia el suelo e hizo llegar a los oídos de Aracne un sonido sordo. La joven volvió la vista atrás y al contemplar el porte majestuoso de Palas Atenea, se ruborizó. Pero su turbación apenas duró unos segundos, pues su arrogante desdén ansiaba retar a la diosa.&lt;br /&gt;Se dispusieron dos grandes telares sobre los que las dos rivales debían desplegar sus artes con la mejor destreza.&lt;br /&gt;El duelo comenzó.&lt;br /&gt;Palas Atenea preparó sus hilos para tejer una composición que mostraba el poderío de los dioses del Olimpo, alineados en la Acrópolis. Poseidón sujetaba con firmeza su poderoso tridente sobre unas rocas bañadas por potentes olas. Al mayestático Jove lo situó en el centro de la escena, con porte regio y con la vista fija en el horizonte. Incluso se tejió a ella misma junto al olivo que regaló a los hombres, y con las hojas de este árbol realizó una cenefa que enmarcó su representación. Estaba convencida de que nada podría competir con su trabajo.&lt;br /&gt;Aracne eligió también a los dioses para el fondo de su telar. Sin embargo no mostró su poderío y majestuosidad, sino sus debilidades y engaños para con los hombres. Así comenzó a tejer a Dionisio recostado en una de sus bacanales con las mejillas encendidas por el vino. Al dios Zeus y a sus hermanos cortejando a seres mortales de las maneras más indignas, al dios Apolo recorriendo caminos como pastor y al dios Cronos devorando a uno de sus hijos. La joven enmarcó su creación con hojas de hiedra y flores.&lt;br /&gt;Cuando las dos terminaron sus respectivos telares y la diosa pudo contemplar el de su rival, se sintió ofendida por las verdades que éste mostraba, así como corroída de nuevo por la envidia. La joven lidiana había vuelto a demostrar su dominio en el arte de los telares. Sus ojos se llenaron de ira y comenzó a golpear a Aracne que, avergonzada por el rencor de la diosa, escapó para terminar ahorcándose por la desesperación que sentía.&lt;br /&gt;La diosa Palas no vio aplacada su ira al enterarse del fallecimiento de la que consideraba todavía como a una contrincante. La necesidad de castigarla aún más allá de la vida, cegaba todos sus sentidos. Movida por el rencor y los celos, urdió un hechizo; lo tejió sobre el cuerpo inerte de la joven, que fue perdiendo su forma humana. Sus miembros se encogieron. Su pelo suave y lacio se cayó al suelo dando paso a un vello encrespado y negro que comenzó a poblar el cuerpo aún informe. La diosa lo dotó de vida. Lo convirtió en araña y le condenó a tejer para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(“Aracne” por M.V. "Las hilanderas" de Velázquez 1651)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-5439516721499193188?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/5439516721499193188/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/aracne.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5439516721499193188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5439516721499193188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/aracne.html' title='Aracne.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RhQfld8LQZI/AAAAAAAAAFc/i_nPC3SJjlY/s72-c/Las+Hilanderas+-+Velazquez+(1651).jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-4705772826774310760</id><published>2007-04-04T00:53:00.000+02:00</published><updated>2007-04-03T22:54:09.528+02:00</updated><title type='text'>Tus calcetines.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tus calcetines nunca han sido simétricos. Y nunca cuestionaste por qué. ¿Importan tanto los motivos cuándo se trata de algo inamovible? En este caso, para ti, no importaron. Lo que no has dejado de hacer es buscar calcetines asimétricos con los que cruzar una mirada cómplice. Supongo que crees que esa característica común, os hace tener una relación nunca entablada que, de alguna manera, os une. Pero no tiene por qué ser así. Buscar calcetines asimétricos no es más que el rescoldo infantil de la necesidad de sentirte parte de algo. Con el paso del tiempo has aprendido a sacar provecho de la posibilidad de combinar distintos tipos de calcetines. Y sobre todo has aprendido que calcetines asimétricos lleva todo el mundo. O casi todo. Con el paso del tiempo has dominado la sensación que se tiene del suelo y de la estabilidad cuando se llevan calcetines dispares. Sin embargo no te acostumbras a la hipócrita indiferencia que simulan algunos al ver tu colada, o a la maldad que otros pretenden camuflar con una afectada aceptación. Pero es que a eso no hay que acostumbrarse. Muchas veces te he sorprendido intentando descubrir las facetas en las que serías diferente si no tuvieras que llevar calcetines asimétricos. Y me has hecho pensar en ello a mí también. Te mentiría si te dijera que serías igual en todo. Pero también lo haría si te dijera que serías una persona totalmente distinta a la que eres. Los calcetines asimétricos son una señal tuya; una marca. Puede parecer ridículo buscar la identidad en algo tan mundano como son unos simples calcetines, pero es que la identidad nos la dan las pequeñas cosas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Tus calcetines" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-4705772826774310760?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/4705772826774310760/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/tus-calcetines_03.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4705772826774310760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4705772826774310760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/tus-calcetines_03.html' title='Tus calcetines.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8238968925961699973</id><published>2007-04-02T22:46:00.000+02:00</published><updated>2007-04-02T23:07:46.464+02:00</updated><title type='text'>Bueno, bonito y barato.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“¿Has ofendido a tu mejor amigo?, ¿le has colgado el teléfono a tu madre?, ¿has gritado y humillado a tu compañero de trabajo?, ¿le has sido infiel a tu pareja y lo has rematado con un “esto no es lo que parece”? No te preocupes, ponemos a tu disposición los perdones más eficaces y las disculpas más conmovedoras. Y todo por unos pocos céntimos de euro (ver tarifas al dorso). Mándanos un sms con la palabra “PERDÓN” al 00011 y verás como pronto tu salida de tono, tu falta de educación o tu mala fe, desaparecen. La persona a la que has machacado, olvidará todo lo que le has hecho o dicho, e incluso te invitará a tomar algo en el café de la esquina”.&lt;br /&gt;Leí el panfleto de propaganda mientras subía en ascensor hasta el séptimo piso, deseando quitarme los zapatos. “Voy a buscar esta empresa en internet, aunque yo no quiero comprar perdones. Quiero comprar mandamientos. ¿De qué tipo tendrán? ¿Y por cuánto? Bueno, lo primero, haré una lista de todas las personas a las que quiero mandar a ***** por **** y luego miraré qué puedo pillar”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Bueno, bonito y barato" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8238968925961699973?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8238968925961699973/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/has-ofendido-tu-mejor-amigo-le-has.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8238968925961699973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8238968925961699973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/has-ofendido-tu-mejor-amigo-le-has.html' title='Bueno, bonito y barato.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7674547045924277750</id><published>2007-04-01T18:52:00.000+02:00</published><updated>2007-04-01T16:56:13.255+02:00</updated><title type='text'>Color de ojos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Todo está lleno de ojos. Que miran. Que escrutan. Que opinan. Que juzgan. Que expresan. Que olvidan. Hay muchos tipos de ojos. Pueden ser ovalados, rasgados, grandes, pequeños, femeninos, masculinos, animales… Y podemos encontrarlos en muy distintas fases de la vida. Los hay que nunca pierden el hilo de la infancia, los hay que no lo han hilvanado jamás y los hay también al final de la madeja. Y todo esto es lo que les da el color a través del que miran. Tal vez no estaría mal que hubiera una tienda, allí al final de la calle por la que pasas todos los días, a la que poder acudir para cambiar el amarillo por el verde, el blanco por el negro y el rojo por el azul. O mejor aún, poder comprar un prisma con mil colores. Para mirar a través de todos ellos. Pero no es tan fácil. El color a través del que ven un par de ojos, no se cambia yendo de compras. Si así fuera, los grandes emporios textiles dejarían los botones y las cremalleras por los filtros de colores. Llegados a este punto, pienso: ¿Puedo cambiar el color de mis ojos eligiendo el lugar donde los poso?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rg_GGlj8nCI/AAAAAAAAAFU/d1BSBVrkil4/s1600-h/collage+ojos+I.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048471523770014754" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rg_GGlj8nCI/AAAAAAAAAFU/d1BSBVrkil4/s400/collage+ojos+I.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para vuestros ojos, mis fieles "nunca contentos"&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Color de ojos" por M.V. Fotos por P.V. y M.V. Collage por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7674547045924277750?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7674547045924277750/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/color-de-ojos.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7674547045924277750'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7674547045924277750'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/04/color-de-ojos.html' title='Color de ojos'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rg_GGlj8nCI/AAAAAAAAAFU/d1BSBVrkil4/s72-c/collage+ojos+I.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7369837595509923852</id><published>2007-03-29T22:51:00.000+02:00</published><updated>2007-03-29T20:52:14.589+02:00</updated><title type='text'>Inmóvil.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las hojas se han arremolinado por un soplo de aire y bailan en círculos. Hacen un sonido seco contra la acera gris y se elevan un poco para volver a caer. Me gustan las hojas caídas de los árboles. Me gusta su color marrón y sus bordes doblados por la humedad de la noche. ¡Qué interesante me parece la vida de esas hojas! Han formado parte del árbol del que brotaron y han ondulado al viento observando a la gente pasear bajo ellas. Han dado sombra en días de sol. Y han sido testigos del flirteo de los pájaros. Y cuando les llega la hora, simplemente se desprenden de su rama con la misma delicadeza con la que han ido abandonando el color verde de su juventud para vestirse de un marrón dorado que ahora adorna la acera sobre la que las he visto bailar. Me entretengo con ellas. Qué envidia me da su ligereza. Su libertad. Vuelven a elevarse por el aire y rodean a una farola que encuentran a su paso, alejándose de mí. Y yo sigo inmóvil. Ni el aire frío de otoño consigue hacerme bailar, ni me eleva por el aire. Me quedaré aquí, envidiando a las hojas que traerá de nuevo el aire y anunciando que la calle a la que abro paso es una calle cortada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Inmóvil" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7369837595509923852?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7369837595509923852/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/inmvil.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7369837595509923852'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7369837595509923852'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/inmvil.html' title='Inmóvil.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1924454987025346935</id><published>2007-03-24T16:14:00.000+01:00</published><updated>2007-03-25T16:21:15.988+02:00</updated><title type='text'>Lágrimas de sueño cristalizadas.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Los ángeles duermen en las nubes. Porque ellos también duermen y sueñan. Y del que os voy a hablar ahora, estaba profundamente dormido en la nube número 29 de la séptima fila, que es la que le había correspondido en la asignación de nubes. No estaba soñando. La fase del sueño ya la había superado hacía horas y por ello sus ojos ya no se movían inquietos bajo los párpados. Se fue despertando poco a poco mientras empezaban a despuntar los rayos de sol más madrugadores. Y pensó que tendría que llamar a que le inflaran la densidad de su nube porque últimamente se despertaba siempre hundido en su interior; cualquier día se caería e iría a parar a la nube de la sexta fila que quedaba debajo de la suya. Y no quería tener problemas con Angor; que para ser un ángel era algo arisco. Comenzó a bostezar con los ojos aún cerrados. Entonces sintió un pinchazo agudo en el párpado de su ojo izquierdo e instintivamente se llevó la mano a él. Notó un bulto. Duro. Perfectamente ovalado que le pinchaba y le impedía abrir el ojo. Saltó de la nube para buscar un trozo de rayo de luna plateado donde poder mirarse. Y sólo pudo ver una hinchazón roja que comenzaba a reproducir con intermitencia latidos de dolor. Sin pensárselo dos veces, se colocó bien las alas y salió apresuradamente con dirección a la enfermería. Allí lavaron su ojo con agua de nube de invierno, que nuestro ángel sintió fría como agujas de cristal. Tras varios reconocimientos, pudieron explicarle que su ojo hinchado y dolorido era el resultado de la acumulación de lágrimas de sueño, que se habían cristalizado y no podían brotar de él con normalidad. Entonces el ángel recordó lo que había estado soñando la noche anterior. Había soñando con bombas. Con coches que estallan conteniendo niños dentro, en un país caluroso y polvoriento. Con la tierra agrietándose y pidiendo agua. Había soñado con los barcos que se chocan contra las rocas y tiñen el mar de negro. También había soñado con el hambre que apaga los ojos de los humanos. Con la sangre derramada del cuerpo de una ballena acosada por enormes embarcaciones. Con el llanto de un bebé abandonado en un contenedor de basura. Soñó con basura. Recordó que había llorado en su sueño. Fue en ese momento cuando comprendió que en realidad había llorado dormido. Por eso tenía el ojo abultado debido a las lágrimas de sueño. Nuestro ángel salió de la enfermería con el ojo cubierto de una pasta hecha de polvo de estrella, pasta que tendría que aplicar con paciencia cada día al levantarse y al irse a dormir. Había preguntado si se le curaría bien el ojo. Y había recibido una respuesta afirmativa y un: “pero de vez en cuando se te volverá a repetir esta acumulación de lágrimas de sueño que se cristalizarán antes de que puedan salir. Te puede ocurrir cada vez que sueñes con el mundo de ahí abajo y llores dormido”. Así que nuestro ángel se dirigió a su nube número 29 y se sentó en ella con el ojo hinchado y con el tarro de pasta de polvo de estrella en las manos, preguntándose cuántos días pasarían hasta que inevitablemente volviera a llorar dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Lágrimas de sueño cristalizadas" de M.V. Para MiCarolMicky)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1924454987025346935?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1924454987025346935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/lgrimas-de-sueo-cristalizadas.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1924454987025346935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1924454987025346935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/lgrimas-de-sueo-cristalizadas.html' title='Lágrimas de sueño cristalizadas.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2877360768251058478</id><published>2007-03-19T22:36:00.000+01:00</published><updated>2007-03-24T16:05:55.973+01:00</updated><title type='text'>En un chispazo.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El hecho de ser una mañana de viernes y que los pájaros llevaran un buen rato cantando a la primavera en el arbolito que da a mi ventana, no me estaba facilitando el trabajo en la oficina. Y esa brisa primaveral que había entrado como un torbellino, traspapelando el último expediente sobre el que había trabajado, precisamente no me había hecho sonreír de felicidad. Así que cuando ví venir a mi jefa directa hacía mi, contoneándose sobre sus tacones y con su sonrisa de sapo, deseé que la brisa primaveral me hubiera arrastrado por la calle hasta hacerme quedar colgada de las antenas del edificio del final de la calle.&lt;br /&gt;- No podemos continuar sin leer los comentarios … - &lt;em&gt;(“¿Pero cómo puede tener una voz de pito tan desagradable?, ¿es que no se oye?”)&lt;/em&gt; - … porque entonces vamos a tener un problema … - &lt;em&gt;(“Yo pensaba que ya lo tenías, porque para pintarse la raya todas las mañanas en esos ojos, hay que tener valor”)&lt;/em&gt; - … y con copia a mi inmediatamente – &lt;em&gt;(“A sus órdenes Sapo Mayor”)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;- Por supuesto, no te preocupes, que me encargo de solucionarlo ahora mismo –&lt;br /&gt;Dicho esto, me quedé observando como mi jefa realizaba un giro peligrosísimo sobre esos tacones que no nos martirizaban los tímpanos gracias a la mugrienta moqueta &lt;em&gt;(“Deberían pagarle al sapo este un plus de peligrosidad por andar con semejantes zancos por la oficina”)&lt;/em&gt; y de repente sentí un chispazo debajo de la camisa y los tacones desaparecieron, como desaparecieron esos espantosos trazos con eye liner de Chanel para quedarse reducidos a un verdoso sapo. &lt;em&gt;(“¡¿Un sapo?!”)&lt;/em&gt; Y me llevé la mano al medallón escondido bajo mi ropa, que sin explicación posible estaba helado. Mis ojos pasaron del sapo flácido depositado en la moqueta, a la comitiva de jefazos que se acercaban, comentando aún el partido de la noche anterior, tras subir de tomar el vigésimo tercer café de la mañana.&lt;br /&gt;Sin pensarlo, cogí la papelera, hasta arriba de bolas de papel y tapé al bichejo con papada. Rezando para no tocarlo directamente con la mano y que uno de los papeles que se habían caído por el suelo, me sirviera de barrera entre él y yo, busqué a mi jefa-sapo y la eché dentro de la papelera, mientras le daba la vuelta y terminaba de recoger todo lo que se había caído en el apresurado y, por el momento, satisfactorio intento de esconderla. Con la papelera llena de papeles crucé de lo más natural la oficina para meterme en el baño, rezando de nuevo para que El Clan de las Urracas estuviera mojando sus tostadas en la cafetería y no de cháchara en el servicio. Cerré la puerta con el pie. No había nadie.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(“Esta vez si que te has lucido&lt;/em&gt; – apoyé la papelera sobre el mármol del lavabo, lleno de salpicaduras de agua – &lt;em&gt;Vale con lo de la cagada de la firma del lunes, pero esto si que es la leche. ¡La has convertido en sapo!, claro, que ¿en qué otra cosa la ibas a convertir con esos ojos que tiene?... que tenía, quiero decir… ¡Joder, piensa en cómo salir de esta!”)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Miré el contenido de la papelera. Ni rastro de mi jefa-sapo. Mejor así, prefería no verla. Levanté la vista y me miré al espejo. Primero a los ojos. Luego me fijé en el medallón que me había comprado días atrás en un puestecillo de camino al metro tras otra desastrosa jornada en la oficina. Ya no estaba frío. &lt;em&gt;(“Has sido tú, ¿verdad?”).&lt;/em&gt; Me volví a mirar a los ojos. &lt;em&gt;(“Desearía desaparecer de aquí”)&lt;/em&gt; Y volví a sentir el chispazo sobre mi piel a la altura en la que oscilaba el medallón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rf7zrLcIIHI/AAAAAAAAAEM/XJMj6haJHKo/s1600-h/medallon+III.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5043736555832221810" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rf7zrLcIIHI/AAAAAAAAAEM/XJMj6haJHKo/s320/medallon+III.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("En un chispazo" de M.V. Foto de M.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2877360768251058478?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2877360768251058478/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/en-un-chispazo.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2877360768251058478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2877360768251058478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/en-un-chispazo.html' title='En un chispazo.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rf7zrLcIIHI/AAAAAAAAAEM/XJMj6haJHKo/s72-c/medallon+III.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-3776317260536802984</id><published>2007-03-14T23:01:00.000+01:00</published><updated>2007-03-24T16:07:09.360+01:00</updated><title type='text'>Estúpida bondad.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¿Quién no conoce a Cenicienta? Todos, ¿verdad? Pues el caso es que hoy he vuelto a casa, después de meterme a empujones en el metro, pensando en ella. Sí, en esa grácil muchacha rubia de ojitos azules y constitución liviana (tanto como para que en un baile le aguantaran los zapatitos de cristal) que cosía, fregaba, planchaba y servía, quedándole ganas de canturrear con sus amiguitos los ratones de la buhardilla. Y venía pensando en ella porque me he dado cuenta del síndrome del “cenicientismo” que sufren algunas personas. Es decir, ¿hay quienes después de coser, fregar, planchar y servir para una panda de hermanas feas y una madre sádica, se sienten afortunados?. Pues sí. ¿Hay quienes olvidan las lágrimas que empapaban a esos cándidos ratoncitos, y están dispuestos a llevarse al trío de las feas y a la bruja matriarca a palacio una vez encontrado el amor? Pues también. Está claro que estamos ante casos de lo que anteriormente he denominado “cenicientismo”. Pero lo que me genera muchas dudas, y sinceramente algo de preocupación, es lo siguiente: ¿qué es lo que se sufre si una es de las que disfrutaría viendo a esas tres desgraciadas espantosas y a esa estirada arpía, sumidas en la mayor de las desdichas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Estúpida bondad" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-3776317260536802984?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/3776317260536802984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/estpida-bondad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3776317260536802984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3776317260536802984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/estpida-bondad.html' title='Estúpida bondad.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7285618890449549722</id><published>2007-03-12T23:26:00.000+01:00</published><updated>2007-03-24T16:07:34.207+01:00</updated><title type='text'>Algo se ha movido.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Algo se ha movido debajo de mi cama. Yo aún no lo sé pero va a despertarme en uno, dos, tres. Lo veo. Es una araña. Una maldita araña de jardín sube por la pared que hay a los pies de mi cama. “¿Qué haces ahí, asquerosa?” Sus patas siguen escalando la pared, salvando el gotelé pasado de moda y pintado de azul. “He dicho que qué haces ahí. ¿Acaso voy yo a pisar tu casa en el césped inmundo del jardín y sacarte de un sueño reparador?”. Se ha parado. No se mueve. Pum, pum, pum. No oigo. Tengo el corazón a cien. “Mierda, que me levanto en ¿una?, ¿dos horas? y aquí estoy agarrotada de pavor por una maldita araña de jardín. Debería espachurrarla y seguir durmiendo”. “Sí, venga, levántate a buscar algo con lo que acabar con ella y piérdela de vista. Sabes que vas a tener que poner patas arriba la habitación. Porque si no la encuentras, ni vas a dormir, ni vas a trabajar pensando en la arañita tejiendo y tejiendo su pegajosa tela de araña sobre tu cama, o mejor aún, colándose en el cajón de los calcetines”. Y sus patas comienzan de nuevo la ascensión que me está volviendo loca. “¡Para ya! ¡Vete, vete, vete!”. Sigue su ritmo silencioso y perfectamente sincronizado. “Cada vez está más arriba. Si llega al techo y comienza a andar por él, puede caerse sobre la cama. Tú sabrás qué prefieres”. PUM, PUM, PUM, PUM. No oigo. Me sudan las palmas de las manos. Quiero hacerlas ir en busca de la zapatilla con la que darle el toque de gracia, pero no soy capaz de moverme. “Maldito seas, repugnante arácnido”. ¡Zas!. Y cierro los ojos. Siento el contacto de la zapatilla con el cuerpo abultado de la araña y el sonido de ésta contra el suelo. “Porque habrá caído al suelo, ¿no? ¿Dónde estará? La luz, ¡¡¡da la luz!!!”. ¡Flash!. No veo nada. Todo es blanco de repente. Pum, pum, pum. Al fin consigo ver su cuerpo encogido y hecho una bola sobre el suelo. Boca arriba. “A por ella”. Tras, pum, pam. “Buag”. “¿Estará lo suficientemente muerta?”.&lt;br /&gt;Algo se ha movido. Yo aún no lo sé pero la aguja del segundero de mi despertador avanza y en uno, dos, tres: ¡pí, pí, pí! “Joder”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("Algo se ha movido" por M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7285618890449549722?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7285618890449549722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/algo-se-ha-movido.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7285618890449549722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7285618890449549722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/algo-se-ha-movido.html' title='Algo se ha movido.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-6332317774351683294</id><published>2007-03-11T22:32:00.000+01:00</published><updated>2007-03-11T22:52:41.002+01:00</updated><title type='text'>Un domingo con Calvin.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfRo-7cIIEI/AAAAAAAAAD0/1srBLaGYZwE/s1600-h/EL+CLUB+SECRETO.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5040769313251270722" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfRo-7cIIEI/AAAAAAAAAD0/1srBLaGYZwE/s400/EL+CLUB+SECRETO.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfRm77cIIDI/AAAAAAAAADs/ZZWGM3aYwYU/s1600-h/TIBURONES.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5040767062688407602" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfRm77cIIDI/AAAAAAAAADs/ZZWGM3aYwYU/s400/TIBURONES.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfRmq7cIIBI/AAAAAAAAADc/91lhr-UhKLw/s1600-h/BOLOS.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5040766770630631442" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfRmq7cIIBI/AAAAAAAAADc/91lhr-UhKLw/s400/BOLOS.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.calvinyhobbes.com/"&gt;http://www.calvinyhobbes.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Quién no ha tenido un tigre en la infancia?. Simplemente delicioso. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-6332317774351683294?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/6332317774351683294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/un-domingo-con-calvin.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6332317774351683294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6332317774351683294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/un-domingo-con-calvin.html' title='Un domingo con Calvin.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfRo-7cIIEI/AAAAAAAAAD0/1srBLaGYZwE/s72-c/EL+CLUB+SECRETO.gif' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-3717068547799820706</id><published>2007-03-10T17:03:00.000+01:00</published><updated>2007-03-24T16:06:46.416+01:00</updated><title type='text'>La buscadora de tesoros.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfLIK7cIH9I/AAAAAAAAAC8/yLptN0034oY/s1600-h/zapato.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5040311023060918226" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfLIK7cIH9I/AAAAAAAAAC8/yLptN0034oY/s400/zapato.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Sus ojos azules apenas se cruzaron con los míos. Entró en la tienda fijándose en todo y a la vez en nada. Estaba allí pero no estaba. Y disfruté observando a esa muchacha que andaba como si sus pies no rozaran el suelo.&lt;br /&gt;“Está buscando algo”, me dije. Y fui desplazándome entre los cestos llenos de especias y tés para poder observarla. Su piel era blanca. Y sus labios pequeños pero carnosos, formaban un corazón. Se arrodilló ante un cesto y aspiró el olor de su contenido. Ví cómo sus púpilas se dilataban y cómo el corazón de sus labios se contraía y dibujaba una leve sonrisa. Ví cómo hacía suyo aquel olor. Y tras unos segundos en los que pensé que el tiempo se había detenido para ella, se incorporó con un movimiento rápido, casi felino y dirigió su atención hacía unas telas de intensos colores. Sus ojos se fueron posando en todas y cada una de ellas.&lt;br /&gt;“Las va a tocar. Seguro. Necesita sentir su tacto”. E inmediatamente lo hizo. Sus manos no eran ni grandes, ni pequeñas. Eran perfectas para ella. Eran las manos de una muchacha que quiere aprehender el mundo con avidez. Tal vez con demasiada prisa. Se oía el vaivén de las aspas del ventilador que colgaba del techo. Monótono. Hipnótico. Como un runruneo. Y la muchacha dejó las telas, girándose para pasar bajo unas guirnaldas de flores blancas y rojas, que rozaron su pelo recogido en un caos alborotado. Intenté adivinar en qué se fijarían sus ojos y sus manos esta vez. Las zapatillas.&lt;br /&gt;“Por supuesto, las usaría para caminar por las calles de la ciudad con paso rápido y ligero. Sin que el suelo sintiera su peso”. Dejé de verla en aquella tienda con olor a especias, pétalos de flores e incienso. Y la ví caminar bajo el sol por la calle llena de polvo sin que la pobreza o el descascarillado de las fachadas le borraran la fascinación que desprendía su mirada.&lt;br /&gt;Cuando devolví mis pensamientos a la muchacha, ya no estaba arrodillada estudiando la zapatilla con la que yo la había imaginado y que ahora reposaba junto a su compañera. Me giré rápidamente para buscarla. Ya no estaba en la tienda. ¿Acaso había estado en algún momento? Los dependientes me sonreían. Amigables. Sí, había estado allí y ellos veían cuánto me había cautivado esa muchacha de pies ligeros y manos curiosas.&lt;br /&gt;“Es una buscadora de tesoros”. Y cerré la puerta tras de mí, preguntándome si volvería a verla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;("La buscadora de tesoros" M.V. Para AroA. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Foto de P.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-3717068547799820706?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/3717068547799820706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/la-buscadora-de-tesoros.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3717068547799820706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3717068547799820706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/la-buscadora-de-tesoros.html' title='La buscadora de tesoros.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfLIK7cIH9I/AAAAAAAAAC8/yLptN0034oY/s72-c/zapato.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8871098638928552018</id><published>2007-03-08T22:55:00.000+01:00</published><updated>2007-03-11T15:16:26.691+01:00</updated><title type='text'>¿Cómo dejarás la jaula?</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;"You're just an empty cage girl, If you kill the bird" &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Crucify&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tori Amos&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Trebuchet MS;font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.toriamos.com/"&gt;http://www.toriamos.com/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.myspace.com/toriamos"&gt;http://www.myspace.com/toriamos&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8871098638928552018?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8871098638928552018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/cmo-dejars-la-jaula.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8871098638928552018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8871098638928552018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/cmo-dejars-la-jaula.html' title='¿Cómo dejarás la jaula?'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2931499227211597584</id><published>2007-03-06T23:57:00.000+01:00</published><updated>2007-03-11T21:43:30.523+01:00</updated><title type='text'>Un lugar para caminar.</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Re3t2S0iYHI/AAAAAAAAACk/P9j7bFOEOSI/s1600-h/CAMINO+II.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5038945075118366834" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Re3t2S0iYHI/AAAAAAAAACk/P9j7bFOEOSI/s400/CAMINO+II.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Foto de M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2931499227211597584?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2931499227211597584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/un-lugar-para-caminar.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2931499227211597584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2931499227211597584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/un-lugar-para-caminar.html' title='Un lugar para caminar.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Re3t2S0iYHI/AAAAAAAAACk/P9j7bFOEOSI/s72-c/CAMINO+II.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8253052291359122008</id><published>2007-03-04T20:46:00.000+01:00</published><updated>2007-03-24T16:08:56.778+01:00</updated><title type='text'>Todo es cuestión de saber comunicarse.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;Una aproximación a los fenómenos psíquicos.&lt;br /&gt;De Woody Allen.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No hay duda de que existe un mundo invisible. El problema es: ¿queda muy lejos del centro? ¿Y hasta qué hora está abierto? Continuamente se producen fenómenos inexplicables. Un hombre ve espíritus. Otro escucha voces. Un tercero se despierta y aparece corriendo en el Madison Square Garden. ¿Quién de nosotros no ha sentido alguna vez el contacto de una mano glacial en la nuca cuando estábamos solos en casa? (Yo no, a Dios gracias, pero los hay que sí.) ¿Qué hay detrás de estas experiencias? ¿O delante de ellas, ya que estamos en el tema? ¿Es cierto que hay hombres capaces de antever el futuro o de comunicarse con espíritus? ¿Y puede uno ducharse después de la muerte?" &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8253052291359122008?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8253052291359122008/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/todo-es-cuestin-de-saber-comunicarse.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8253052291359122008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8253052291359122008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/todo-es-cuestin-de-saber-comunicarse.html' title='Todo es cuestión de saber comunicarse.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-3126911998953394840</id><published>2007-03-01T21:54:00.000+01:00</published><updated>2007-03-01T22:04:02.481+01:00</updated><title type='text'>Alas para estar en una jaula.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rect7rMUxuI/AAAAAAAAACM/9Z7o1q0-qsY/s1600-h/nunca+contentos+o.jpg"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5037045211467138786" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rect7rMUxuI/AAAAAAAAACM/9Z7o1q0-qsY/s200/nunca+contentos+o.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;"&gt; &lt;strong&gt;"Bullet With Butterfly Wings"&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;The Smashing Pumpkins&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;"&gt;The world is a vampire, sent to drain&lt;br /&gt;Secret destroyers, hold you up to the flames&lt;br /&gt;And what do I get, for my pain?&lt;br /&gt;Betrayed desires, and a piece of the game&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Even though I know - I suppose I'll show&lt;br /&gt;All my cool and cold - like old job&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despite all my rage I am still just a rat in a cage&lt;br /&gt;Despite all my rage I am still just a rat in a cage&lt;br /&gt;Then someone will say what is lost can never be saved&lt;br /&gt;Despite all my rage I am still just a rat in a cage&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Now I'm naked, nothing but an animal&lt;br /&gt;But can you fake it, for just one more show?&lt;br /&gt;And what do you want?I want to change&lt;br /&gt;And what have you got, when you feel the same?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:78%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;font-size:78%;"&gt;(Diseño del Sr. Bombillo Quinqué por P.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-3126911998953394840?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/3126911998953394840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/world-is-vampire-sent-to-drain-secret.html#comment-form' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3126911998953394840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/3126911998953394840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/03/world-is-vampire-sent-to-drain-secret.html' title='Alas para estar en una jaula.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rect7rMUxuI/AAAAAAAAACM/9Z7o1q0-qsY/s72-c/nunca+contentos+o.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2895168026156007669</id><published>2007-02-27T22:56:00.000+01:00</published><updated>2007-03-25T13:42:28.662+02:00</updated><title type='text'>La cálida luz de una bombilla.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReSZ4rMUxsI/AAAAAAAAAB4/onhEHFP78UA/s1600-h/DSC01570.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036319482253199042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReSZ4rMUxsI/AAAAAAAAAB4/onhEHFP78UA/s320/DSC01570.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"La gente se ha ido a casa. Ahora qué confortante es ver cómo se encienden las luces en los dormitorios de los pequeños tenderos, al otro lado del río. Se enciende una. Y ahora otra. ¿Cuánto habrán ganado hoy? Lo justo para pagar el alquiler, para la luz y la comida, y para vestir a los hijos. Sí, pero sólo lo justo. ¡Qué clara idea de lo tolerable que puede ser la vida nos dan las luces de los dormitorios de los pequeños tenderos!"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Las Olas&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Virginia Woolf&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Foto de P.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2895168026156007669?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2895168026156007669/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/la-calidez-de-una-bombilla.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2895168026156007669'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2895168026156007669'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/la-calidez-de-una-bombilla.html' title='La cálida luz de una bombilla.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReSZ4rMUxsI/AAAAAAAAAB4/onhEHFP78UA/s72-c/DSC01570.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1799127432076659135</id><published>2007-02-26T22:28:00.000+01:00</published><updated>2007-03-25T13:43:44.754+02:00</updated><title type='text'>Horarios y pollos sudados.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReNAMbMUxrI/AAAAAAAAABs/3kKVBUcPj5o/s1600-h/metro.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5035939390532404914" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReNAMbMUxrI/AAAAAAAAABs/3kKVBUcPj5o/s320/metro.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Hoy vuelvo de nuevo al metro con horario. Al menos esta vez no tengo que ir corriendo por los pasillos interminables, ni a zancadas por las escaleras mecánicas que nunca funcionan, para salir vomitada de las tripas de la tierra hecha un pollo sudado y perseguida por algún periódico poseído por una bocanada de aire calentorro y con regustillo a tuerca.&lt;br /&gt;Hoy vuelvo de nuevo al metro. Esta vez el trayecto es breve y sólo me depara la marabunta de Nuevos Ministerios. El tren va a efectuar su entrada en la estación. Y a apretujarse toca. Que para eso somos de la misma especie. Entonces no sé si tengo más ganas de ser vomitada de las tripas de la tierra hecha un pollo sudado y perseguido, o prefiero vomitar dentro de sus tripas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Foto de M.V.)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1799127432076659135?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1799127432076659135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/horarios.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1799127432076659135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1799127432076659135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/horarios.html' title='Horarios y pollos sudados.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReNAMbMUxrI/AAAAAAAAABs/3kKVBUcPj5o/s72-c/metro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-8998664549732218944</id><published>2007-02-25T16:05:00.000+01:00</published><updated>2007-03-25T13:42:48.391+02:00</updated><title type='text'>Con zapatillas nuevas.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReGgKOk6N-I/AAAAAAAAABg/DMD5UPO1gVI/s1600-h/web+collage+I.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5035481955948967906" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReGgKOk6N-I/AAAAAAAAABg/DMD5UPO1gVI/s200/web+collage+I.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gracias, Greenman, por mis zapatillas nuevas. Me las regalaste aquella tarde en que te llevé los apuntes y desde entonces ando con ellas por las calles, llenándome de la música que me descubres y llenándome de ti. GRACIAS de parte de tu niña con zapatillas nuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-8998664549732218944?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/8998664549732218944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/con-zapatillas-nuevas.html#comment-form' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8998664549732218944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/8998664549732218944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/con-zapatillas-nuevas.html' title='Con zapatillas nuevas.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReGgKOk6N-I/AAAAAAAAABg/DMD5UPO1gVI/s72-c/web+collage+I.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-4795207007058423179</id><published>2007-02-25T15:34:00.000+01:00</published><updated>2007-03-25T13:43:25.788+02:00</updated><title type='text'>No queremos ser bellos.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Conviértete&lt;/span&gt; en un gran experimento social para conseguir lo que no quieres. Encuentra el valor en lo que nos han enseñado que no vale nada. Encuentra el bien en lo que el mundo dice que es mal. Te doy mi vida porque quiero que el mundo entero te conozca. Quiero que el mundo entero adore lo que odia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Descubre qué es aquello que más miedo te da, y vete a vivir allí"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;Monstruos invisibles&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;font-size:85%;"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Chuck&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Palahniuk&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;De este libro se dice: &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;"&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Monstruos invisibles&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; es una &lt;em&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;road&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;movie&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; alucinada cuyos protagonistas se lanzan en una aventura contra la imposición social de la belleza. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Palahniuk&lt;/span&gt;, dueño de un universo muy personal, sacude y agita nuestras mentes de un modo brutal". &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo digo que es imprescindible sentir las vísceras moviéndose ante esta tiranía del "vacío bello" que se nos impone cada día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.chuckpalahniuk.net/"&gt;http://www.chuckpalahniuk.net/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-4795207007058423179?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/4795207007058423179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/no-queremos-ser-bellos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4795207007058423179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/4795207007058423179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/no-queremos-ser-bellos.html' title='No queremos ser bellos.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-1642393370509252677</id><published>2007-02-25T15:06:00.000+01:00</published><updated>2007-03-11T15:08:11.419+01:00</updated><title type='text'>Trazando nuevas líneas.</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfQMlbcIH_I/AAAAAAAAADM/pqh7EyOIOfo/s1600-h/lÃ&amp;shy;nea-a.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5040667720094851058" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfQMlbcIH_I/AAAAAAAAADM/pqh7EyOIOfo/s320/l%C3%ADnea-a.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;línea.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;(Del lat. linĕa).&lt;br /&gt;&lt;a name="0_1"&gt;&lt;/a&gt;1. f. Geom. Sucesión continua e indefinida de puntos en la sola dimensión de la longitud.&lt;br /&gt;&lt;a name="0_2"&gt;&lt;/a&gt;2. f. Medida longitudinal que equivale a cerca de dos milímetros.&lt;br /&gt;&lt;a name="0_3"&gt;&lt;/a&gt;3. f. Raya en un cuerpo cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;a name="0_4"&gt;&lt;/a&gt;4. f. Forma, silueta o perfil. &lt;a name="0_5"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;5. f. Figura esbelta y armoniosa de una persona. &lt;a name="0_6"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;6. f. Conducta o comportamiento en una determinada dirección. &lt;a name="0_7"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;7. f. Dirección, tendencia, orientación o estilo de un arte o de un saber cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Aquí me tienes, expectante, ante ese nuevo espacio que nos abres...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Logo "Línea_a"  por P.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-1642393370509252677?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/1642393370509252677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/trazando-nuevas-lneas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1642393370509252677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/1642393370509252677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/trazando-nuevas-lneas.html' title='Trazando nuevas líneas.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/RfQMlbcIH_I/AAAAAAAAADM/pqh7EyOIOfo/s72-c/l%C3%ADnea-a.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-7529768190501857655</id><published>2007-02-24T18:54:00.000+01:00</published><updated>2007-03-24T16:10:11.480+01:00</updated><title type='text'>En el canto del duende...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;“ ( ... ) Stephen sintió cómo las nubes detenían su marcha, cómo los montes dormidos se estremecían y murmuraban, cómo los velos de fría niebla danzaban. Entonces descubrió que el mundo no es mudo, sino que sólo espera a que alguien le hable en un lenguaje que él comprenda. En el canto del duende la tierra reconocía los nombres que ella se da a sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stephen volvió a soñar. Soñó que los montes caminaban y el cielo lloraba. Los árboles se acercaban a él y le contaban sus secretos, y también le decían si podía considerarlos amigos o enemigos. Grandes destinos se ocultaban dentro de los guijarros y de las hojas muertas. Soñó que todas las cosas – las piedras y los ríos, las hojas y el fuego – tenían su finalidad y que estaban decididas a cumplirla con todo rigor, pero también comprendió que, a veces, es posible convencer a las cosas para que cambien de objetivo ( ... ) ” &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;"Jonathan Strange y el Señor Norrell"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;Susanna Clarke&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:Courier New;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.jonathanstrange.com/"&gt;http://www.jonathanstrange.com/&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-7529768190501857655?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/7529768190501857655/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/en-el-canto-del-duende.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7529768190501857655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/7529768190501857655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/en-el-canto-del-duende.html' title='En el canto del duende...'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-5677724205708577325</id><published>2007-02-24T17:59:00.000+01:00</published><updated>2007-03-11T21:44:53.845+01:00</updated><title type='text'>¿Mejor así?</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReBf6-k6N7I/AAAAAAAAAA8/2A7DGQtUSlc/s1600-h/collage+II.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5035129850235074482" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReBf6-k6N7I/AAAAAAAAAA8/2A7DGQtUSlc/s400/collage+II.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El Sr. Bombillo Quinqué, nunca contento aunque siempre feliz de que participes, te dedica este collage, Sra. 9.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Fotos de J.J.Jimboö)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-5677724205708577325?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/5677724205708577325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/respondiendo-una-peticin.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5677724205708577325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/5677724205708577325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/respondiendo-una-peticin.html' title='¿Mejor así?'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/ReBf6-k6N7I/AAAAAAAAAA8/2A7DGQtUSlc/s72-c/collage+II.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-6183211040436046431</id><published>2007-02-23T13:58:00.000+01:00</published><updated>2007-03-24T16:09:49.417+01:00</updated><title type='text'>Una de luz crítica...</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Una guía breve, pero útil, de&lt;br /&gt;La desobediencia cívica.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;strong&gt;de Woody Allen&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Al perpetrar una revolución, hay que satisfacer dos requisitos: que haya alguien o algo contra lo qué rebelarse, y que alguien salga a la calle &lt;em&gt;de facto&lt;/em&gt; y lleve a cabo la rebelión. La indumentaria acostumbra a ser informal y ambas partes pueden ponerse de acuerdo en lo que se refiere a hora y lugar, pero si una de las facciones no se presenta, es probable que la empresa entera fracase. En la Revolución china de 1650 ninguno de los bandos compareció y perdieron el depósito. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Las personas o partidos contra los que se efectúa la rebelión se denominan “opresores” y se los puede reconocer fácilmente por cuanto parecen ser los únicos que se lo pasan bien. Los “opresores”, por lo general, llevan traje, poseen terrenos, y tienen la radio puesta hasta altas horas de la noche sin que nadie se lo vitupere a gritos. Su ocupación consiste en mantener el &lt;em&gt;status quo&lt;/em&gt;, una circunstancia en la que todo permanece igual, aunque puede darse el caso de que quieran pintar cada dos años. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando los “opresores” se vuelven demasiado estrictos, tenemos lo que se llama un estado policíaco, que prohíbe toda señal de disentimiento, tal como reír entre dientes, presentarse con corbata de lazo, o llamarle “chato” al alcalde. Las libertades civiles se ven sensiblemente restringidas con un estado policíaco, y la libertad de expresión es desconocida, aunque el último extremo puede estar permitido hacer muecas. Las opiniones críticas sobre el gobierno tampoco son toleradas, epecialmente las referidas a cómo bailan sus miembros. La libertad de prensa se ve también coartada y el partido en el poder “dirige” las noticias, permitiendo a los ciudadanos escuchar únicamente las ideas políticas aceptables y tanteos de béisbol que no provoquen desasosiego.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los grupos que se rebelan se conocen como los “oprimidos” y se les puede ver en grupos dando vueltas y refunfuñando o pretendiendo que tienen dolor de cabeza. (Hay que señalar que los opresores jamás intentan rebelarse ni convertirse en oprimidos, por cuanto les traería consigo un cambio de ropa interior.) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Algunos ejemplos famosos de revoluciones son:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La Revolución francesa,&lt;/strong&gt; en la que los campesinos asumieron el poder por la fuerza y cambiaron con prestreza todas las cerraduras de las puertas de palacio, a fin de que los nobles no pudiesen volver a entrar. Luego organizaron una fiesta y se dieron el gran banquete. Cuando finalmente los nobles reconquistaron el palacio, se les obligó a limpiarlo todo y se descubrieron numerosas manchas y quemaduras de cigarrillo.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La Revolución rusa,&lt;/strong&gt; que se incubó durante años y estalló de pronto al comprender los siervos por fin que el Czar y el Tsar eran la misma persona. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Debe señalarse que, cuando concluye una revolución, los “oprimidos” con frecuencia asumen el poder y comienzan a actuar igual que los “opresores”. Por supuesto, a partir de entonces es muy difícil conseguir que se pongan al teléfono y el dinero prestado para cigarrillos y chicle durante la lucha puede también darse por perdido."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-6183211040436046431?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/6183211040436046431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/una-de-luz-crtica.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6183211040436046431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/6183211040436046431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/una-de-luz-crtica.html' title='Una de luz crítica...'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2949448424336928314.post-2743352556415736924</id><published>2007-02-23T01:39:00.000+01:00</published><updated>2007-03-11T15:11:01.306+01:00</updated><title type='text'>La segunda excusa.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rd4sf-k6N5I/AAAAAAAAAAk/znruwgZ2emY/s1600-h/111+CRANEOS+-+UNO+17-1-2007.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5034510361332168594" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rd4sf-k6N5I/AAAAAAAAAAk/znruwgZ2emY/s400/111+CRANEOS+-+UNO+17-1-2007.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Si de excusas se trata, tengo una perfecta para que sea la segunda de este nuevo compromiso: agradecer al portador de la cámara de "The Red Studio" su complicidad.&lt;br /&gt;Espero que el Sr. Bombillo Quinqué os guste tanto como a mí. Si es así, os recomiendo que echéis un vistazo a 111 cráneos. Mil ideas flipantes pueden encenderos la luz...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Cráneos de P.V.)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2949448424336928314-2743352556415736924?l=nuncacontentos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/feeds/2743352556415736924/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/la-segunda-excusa.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2743352556415736924'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2949448424336928314/posts/default/2743352556415736924'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuncacontentos.blogspot.com/2007/02/la-segunda-excusa.html' title='La segunda excusa.'/><author><name>M.V.</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_jNONDbAQHEQ/Rd4sf-k6N5I/AAAAAAAAAAk/znruwgZ2emY/s72-c/111+CRANEOS+-+UNO+17-1-2007.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
