Existe una librería de barrio situada en la esquina de un edificio de granito gris y de fachada antigua y austera. El esqueleto exterior del establecimiento es de madrera y está pintado de verde oscuro, color que hace resaltar el polvo que se acumula en los bordes biselados de los ornamentos que enmarcan las letras del nombre de la librería. Están pintadas de un color dorado que el paso de los años ha envejecido y agrietado. La puerta de la entrada es ligera, acristalada aún con un vidrio que hace aguas y que distorsiona la visión de los mundos que separa. Cruje al abrirse, pero es un crujido suave, que da la bienvenida dejando escapar el olor de los libros que se acumulan en las estanterías. La puerta roza suavemente las varillas metálicas del avisador que hay colgado sobre la entrada y que acompaña al crujido suave con su alegres tintineos metálicos. El interior rebosa tranquilidad.
Suena el teléfono de la mesa. La bandeja de entrada del Outlook tiene tres mensajes nuevos. Mi compañera de al lado estornuda. Tres veces.
¿Existe una librería de barrio situada en un edificio de granito gris y de fachada antigua y austera?
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Si si si!! y al lado hay una juguetería :))
ResponderSuprimirMira Marina mientras leia tu descripción del sitio, me lo estaba imaginando e incluso me venia el olor a los libros viejos y antiguos cuando los abres, ese olor único que poco a poco desaparecerá con las nuevas tecnologias de los libros electrónicos, que pena.
ResponderSuprimirQué bien estar de vuelta, yo quiero librería así a la vuelta de la esquina siempre!!
ResponderSuprimirsaludos.
lenoreanabel